2026-03-23 09:45:46 - MUNDO
En una región caracterizada por sus desigualdades y brechas sociales, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en América Latina puede funcionar más como una oportunidad que un temor frente a su avance desregulado. Más allá de las especulaciones acerca del nivel de reemplazo del factor humano que estas herramientas pueden generar en diversos ámbitos, buenas prácticas de adopción y gobernanza de la IA representan un instrumento clave para el desarrollo productivo de cualquier país, con independencia de sus condiciones preexistentes.
Así se desprende del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El ILIA advierte que la región atraviesa una coyuntura crítica y enfrenta trampas que frenan su desarrollo, entre las que se destacan un bajo crecimiento económico, alta desigualdad, baja movilidad social y limitadas capacidades institucionales. En este contexto, la IA se presenta como una herramienta estratégica para torcer el rumbo y avanzar hacia un desarrollo productivo sostenible, diversificar la economía, reducir brechas sociales y fortalecer la gobernanza.
Los resultados del ILIA ofrecen un panorama heterogéneo en la región. Mientras algunos países avanzan, otros se encuentran en procesos iniciales o desarrollos intermedios, lo cual afirma el potencial de la IA como motor productivo, pero también la amenaza de una profundización de las brechas digitales.
El índice revela un estado de situación sobre el avance de la IA en 19 países de América Latina y el Caribe. En el balance del estudio de las condiciones de infraestructura digital, talento humano, investigación, desarrollo, adopción y gobernanza (elementos institucionales y normativos), se observa que Chile, Brasil y Uruguay son los países con mayor puntaje alcanzado. Dicho de otro modo: lideran la región y son considerados “pioneros” por el ILIA. “Ocho países —entre ellos Colombia, Ecuador, Costa Rica, Argentina y República Dominicana— se ubican como adoptantes, con progresos intermedios que les permiten acortar distancias con los líderes gracias a mejoras en conectividad, talento y estrategias nacionales. Y ocho países se consideran en la categoría de exploradores, exhibiendo estadios iniciales, con ecosistemas aún incipientes y capacidades limitadas para desplegar IA a escala”, completa el panorama Mario Linás, Director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL.
El especialista señala también que la región se encuentra tercera a nivel mundial en descargas de aplicaciones de IA generativa y concentra el 14% de las visitas globales a soluciones de IA, frente a un 11% de su participación en usuarios de internet, lo que significa un fuerte avance en uso de herramientas de IA, superando incluso su peso digital.
Los desafíos que tiene por delante América Latina y el Caribe van más allá del entusiasmo por el uso de IA. Linás observa que en los 19 países analizados “la inversión en investigación y desarrollo se encuentra muy por debajo de lo que correspondería por su peso económico”. La región representa el 6,6% del PIB mundial y el 8,8% de la población, pero apenas el 1,12% de la inversión global en IA, siempre de acuerdo con datos de la CEPAL. Eso se refleja en la baja implementación de IA por parte de las empresas.
Brasil es uno de los países más avanzados, pero solo alrededor del 13% de sus compañías utiliza IA. “Ese desequilibrio define el problema de fondo: faltan capacidades de desarrollo de IA, pero también de adopción de esta tecnología para fines productivos, que redunde en una mayor productividad y nos permita escapar de la trampa de baja capacidad para crecer en la que está sumida nuestra región”, resume Linás.
Ese atraso se refleja también en la brecha estructural de inversión de la región comparada con los países centrales en el desarrollo de IA. “El AI Index 2025 de Stanford ilustra esa concentración global: en 2024 la inversión privada en IA en Estados Unidos alcanzó US$109,1 mil millones, muy superior a la de otros países. Mientras tanto la producción de modelos fundacionales se concentró principalmente en EE. UU. y China, con Europa detrás”, asegura la CEPAL. Y subraya que la clave para América Latina y el Caribe es la adopción de IA en procesos productivos, ya que la región captura todavía una porción marginal de inversión en estas herramientas, más allá del uso intensivo de su población.
En las economías líderes, se observa una mayor integración que combina inversión en datos, operaciones de aprendizajes de máquinas, modelos a medida, despliegues críticos y regulación operativa.
América Latina y el Caribe van por el camino correcto en distintos aspectos relacionados con la IA, más allá de la propensión a su uso. Mario Llinás afirma que “la región ha avanzado en estrategias nacionales de IA. Países como Chile, Brasil y Colombia cuentan con marcos normativos o estrategias sectoriales en distintas etapas de implementación. Países como México, Perú y también Colombia presentan un mayor uso de IA en procesos participativos, incluyendo consultas ciudadanas y herramientas legislativas. Varios gobiernos han adoptado sistemas de análisis de datos para mejorar la gestión sanitaria y educativa, por ejemplo”. Y destaca el rol de Brasil en el avance de sus empresas en materia de incorporación de IA a sus procesos. Mientras que señala a países como Argentina, México y Colombia como desarrolladores de hubs de innovación relevantes. Son naciones con un alto talento humano y capacidad de investigación y producción científica, todos activos que potencian a la región.
Además, los países analizados por la CEPAL presentan también oportunidades ligadas a las condiciones de su naturaleza. El especialista pondera las “matrices eléctricas con alta participación de energías renovables, en particular con potencial solar/eólico significativo (por ejemplo, Chile en solar; Costa Rica por su histórica alta participación de energías renovables; Brasil por hidro y renovables; Argentina en eólica). Esto abre una oportunidad para atraer infraestructura de centros de datos y cómputo, siempre que existan redes, permisos, planificación territorial, estándares ambientales y marcos regulatorios que aseguren beneficios locales.
Además, la biodiversidad y los datos ambientales de la Amazonia, los Andes y el Caribe crean oportunidades para IA aplicada en agricultura, salud, cambio climático y gestión de riesgos; y la escala de mercado regional permite difundir soluciones, si se resuelven desafíos en materia de interoperabilidad, datos y capacidades de implementación”.
Gerónimo Maspero es cofundador y CTO de Humand, una aplicación argentina que procura centralizar todos los procesos de Recursos Humanos de una compañía. Hoy tiene presencia en más de 40 países y es utilizada por más de un millón de empleados. Aunque reconoce la centralidad de las economías líderes, este emprendedor argentino destaca las cualidades del país en materia de talento humano y asegura que está entre los mejores del mundo. “No hace falta estar físicamente en Silicon Valley ni levantar cientos de billones de dólares. Nosotros invertimos en inteligencia artificial acá, porque estamos convencidos de que toda empresa moderna necesita IA en sus operaciones y productos y porque vemos en el talento argentino una base muy sólida para construir esa innovación”, asegura.
En el mismo sentido, Hernan Kazah, Co-Founder y Managing Partner de Kaszek, fondo líder en la región en inversiones en capital emprendedor, asevera que “hoy la pregunta no es si invertir o no en inteligencia artificial. La IA está atravesando todos los sectores de la economía. No es una industria aislada, no es una zona geográfica determinada: es una tecnología horizontal que impacta en salud, finanzas, logística, energía, educación, retail y prácticamente cualquier actividad productiva, en todo el mundo. Su efecto neto para la humanidad probablemente será muy positivo”.
Además, Kazah entiende que América Latina puede tener un rol relevante en el desarrollo de data centers, porque tiene condiciones favorables como el clima, la energía y la tierra. Y agrega: “el principal desafío no es geográfico, sino estratégico. El obstáculo real es distinguir qué desarrollos tienen capacidad de construir una ventaja competitiva sostenible y cuáles son simplemente oportunidades transitorias capturando una ola tecnológica. En Argentina no vemos un obstáculo estructural distinto al del resto del mundo. El desafío es el mismo para todos: entender qué parte del valor capturado por la IA será permanente y qué parte será efímera”.
Como concluye el ILIA 2025, el reto es claro: la región tiene una oportunidad de cambiar su rumbo de desigualdades y crisis socioeconómicas a partir de un buen aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Para eso, la combinación de políticas públicas de digitalización con políticas de desarrollo productivo serán claves para transformar a la IA en una verdadera transformación estructural.
Manuel Fossati colaboró con este reporte
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