América Latina: más presión, menos libertad de prensa

2026-05-01 10:46:46 - MUNDO


La libertad de prensa en América Latina vive una fase de deterioro continuo que ha despertado la preocupación de las organizaciones internacionales.

Tanto el Índice Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF) coinciden en que el entorno para el periodismo se ha vuelto más hostil y complejo en la región.

El promedio de la SIP muestra un descenso "de alcance dramático", el más bajo desde que se creó el índice. Por su parte, RSF advierte que el panorama global está en su punto más bajo en 25 años. En América Latina, esa tendencia se manifiesta con riesgos que afectan tanto la seguridad como la independencia del periodismo.

Uno de los factores centrales señalados por la SIP es el papel de los gobiernos. En entrevista con DW, Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la organización, afirma que "vemos una tendencia a gobiernos más autoritarios, sin importar su línea política, que priorizan la descalificación de medios y periodistas en vez de la rendición de cuentas".

Este fenómeno no solo influye en la relación entre poder y prensa, sino también en la percepción pública. "Alimenta un discurso simple y repetitivo contra la prensa, que permea en la opinión pública", añade Ramos.

La RSF coincide en este diagnóstico y advierte de que la retórica hostil desde el poder tiene efectos concretos. El jueves 30 de abril de 2026, su director regional, Artur Romeu, alertó en una rueda de prensa, que el deterioro en países como Argentina o El Salvador está relacionado, entre otros factores, con la presión gubernamental y la estigmatización de periodistas.

Los mecanismos de presión son muy sofisticados, pero la violencia está presente en una serie de países. El caso de México sigue siendo el más extremo. Según RSF, "es el país más violento para el ejercicio del periodismo" en América.

En entrevista con DW, la representante de RSF en México, Balbina Flores, señala que "lo que pesa más es la presencia del crimen organizado […] y la falta de políticas de protección que garanticen la seguridad de los periodistas", así como la "impunidad entorno a los asesinatos".

En otros países se repite, con matices, este contexto. La RSF advierte de un "deterioro profundo y sistemático" en Perú, Ecuador o El Salvador, donde se cruza la violencia y la presión política.

Los dos informes coinciden en señalar un cambio en las formas de censura, más allá de la violencia directa. La judicialización del periodismo se abre paso como herramienta para acallar voces críticas.

"Hay una tendencia […] cada vez más frecuente a hostigar a periodistas críticos", explica Flores. Ramos coincide en que existe una "normalización" de estos mecanismos, con "estrategias jurídicas más sofisticadas".

Este fenómeno, conocido como lawfare, abarca desde demandas por difamación hasta acusaciones criminales o financieras, con la intención de intimidar a los medios. Para la SIP, es una de las tendencias más preocupantes en las democracias de la región.

Otro factor decisivo es la situación económica precaria de los medios. La independencia editorial y la capacidad de los medios para resistir presiones se ven directamente afectadas por la crisis del modelo de negocio.

Flores advierte que "muchos medios viven de la publicidad oficial", lo que los hace más vulnerables. Ramos señala que a esa presión se añaden "los altos costos, la disminución de lectores y la precarización de la profesión".

Ese contexto favorece prácticas como los acuerdos comerciales condicionados o la dependencia de ingresos estatales, lo cual limita la autonomía informativa.

El resultado es un ecosistema mediático cada vez más frágil, en el que convergen violencia, presión política, judicialización y crisis económica. América Latina no es un bloque uniforme, pero sí hay una tendencia común de deterioro.

Flores resume que los factores que impulsan esto son "la precariedad de los medios, la criminalización de medios y periodistas, los asesinatos, el exilio y desplazamiento".

La SIP y RSF coinciden en que la región está atravesando una crisis estructural. La censura ya no es solo directa, sino también indirecta y sistemática. El reto, advierten, no es sólo revertir la tendencia sino comprender que la libertad de prensa en América Latina depende tanto de la seguridad de los periodistas como de la fortaleza de sus instituciones democráticas y económicas.

(ms)