2026-05-01 09:06:46 - MUNDO
El periódico alemán Berliner Zeitung analiza el actual desarrollo en Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, así como la situación en Cuba, y la liberación de presos políticos en ambos países, con las élites en un rol clave:
"El 20 de febrero, la presidenta interina de Venezuela,Delcy Rodríguez, describió la Ley de Amnistía, aprobada por la Asamblea Nacional venezolana pocos días antes como una 'esperanza para Venezuela'. Gracias a esta ley, que buscaba suspender las condenas por 'crímenes y faltas' cometidos durante las protestas antigubernamentales entre 2002 y 2025, 1.557 presos políticos solicitaron amnistía de inmediato.
La dictadura socialista de Cuba también liberó a 51 presos políticos en febrero de 2026, en medio de la crisis de abastecimiento y la creciente presión de Estados Unidos. El Viernes Santo, La Habana anunció la liberación de otros 2.000 presos.
La práctica de la amnistía y la liberación de presos políticos por parte de gobiernos dictatoriales puede parecer inusual a la luz de la experiencia alemana con la dictadura. Los supervivientes de los campos de concentración y las prisiones del nacionalsocialismo solo fueron liberados con el colapso de la dictadura, mientras que la liberación masiva de presos políticos en Alemania Oriental en noviembre de 1989 ya se produjo en el contexto del declive de la dictadura.
En el mundo hispanohablante, en cambio, el indulto de presos solía ser el primer paso hacia la transición democrática, en la que las antiguas élites dictatoriales desempeñaban un papel fundamental.
El primer proceso de transición de este tipo tuvo lugar en la metrópoli colonial, España. (…). Tras las primeras elecciones libres, el Congreso aprobó, en octubre de 1977, una ley de amnistía recíproca que, por un lado, liberaba a presos políticos, pero, por otro, pretendía proteger a las fuerzas de seguridad de la dictadura de ser procesadas.
Este principio de impunidad influiría profundamente en muchos regímenes dictatoriales de América Latina que llegaron al poder durante la democratización de España, en la década de 1970.
(…) La junta militar chilena emitió un decreto de amnistía el 18 de abril de 1978, que declaró impunes todos los crímenes cometidos desde el golpe militar. (…). También tras el fin de las dictaduras en Bolivia (1982) y Uruguay (1985) se decretaron leyes de amnistía recíproca (…).
La situación era diferente en Argentina. Allí, la junta militar fracasó, tras su derrota ante Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas, en su intento de protegerse de ser procesada en 1983 mediante una Ley de Pacificación Nacional.
(…) Cuando el expresidente estadounidense Jimmy Carter visitó Cuba en 2002 y elogió una petición de la oposición en su discurso en la Universidad de La Habana, que solicitaba un plebiscito para poner fin al régimen de partido único, Fidel Castro se burló de él. Durante la Primavera Negra de 2003, 75 disidentes de la oposición fueron arrestados como 'agentes de Estados Unidos'.
Gracias, en particular, a la victoria electoral en 1998 del populista socialista Hugo Chávez en Venezuela, quien abastecía a Cuba de petróleo crudo, el régimen de La Habana pudo aferrarse al poder. (…).
Actualmente, la fuerte presión de Estados Unidos está propiciando concesiones democráticas en Venezuela y Cuba. Aún está por verse cuán sostenibles, extensas y duraderas serán estas concesiones. Sin embargo, algo ya es evidente: las antiguas élites dictatoriales desempeñarán un papel significativo en la transición democrática".
El matutino Der Tagesspiegel se enfoca en las elecciones en Perú, la novena en diez años, con declaraciones de la politóloga Yasmin Calmet, quien afirma que "en juego está nada menos que la libertad del país":
"Desde que hay democracia en Perú, el país estuvo marcado por golpes de Estado. Esta es, por así decirlo, nuestra tradición política. Muchos políticos tienen una concepción marcadamente autoritaria de la política. Los presidentes han disuelto el Parlamento en varias ocasiones, o el Parlamento ha destituido al presidente.
Las decisiones tomadas por la mayoría de los votantes en referendos a menudo han sido ignoradas. Una reforma en 2018 dio lugar a un sistema de partidos increíblemente fragmentado. Por eso hoy hay tantos candidatos, pero representan solo a partidos minúsculos. Muy pocos peruanos se sienten verdaderamente representados por esto. En consecuencia, la gente no confía en la política. A pesar de ello, más de un 80 por ciento de ciudadanos con derecho a voto fueron a las urnas. (…).
Estas elecciones caóticas también son un símbolo de la inestabilidad de nuestra democracia. El largo proceso de recuento y el resultado tan ajustado han alimentado teorías conspirativas sobre fraude electoral por parte de todos los sectores, y la comisión electoral está a la espera de posibles impugnaciones legales. (…)
Las organizaciones criminales se han infiltrado en las instituciones, tienen personas en el Ejército y la Policía, sobornan a políticos o incluso han fundado sus propios partidos. (…). Las elecciones parecen ofrecer solo dos resultados posibles: o la mafia continúa apoderándose de las estructuras estatales, o surge un líder autoritario. (…).
Durante la campaña electoral, se hicieron repetidas referencias a figuras autoritarias de la región, como el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, o el de El Salvador, Nayib Bukele. (…).
KeikoFujimori representa principalmente el legado de su padre, Alberto Fujimori: un Estado fuerte y presente. Sus partidarios recuerdan su presidencia como una época de estabilidad económica y de seguridad. Sus detractores se centran en las condiciones autocráticas y las violaciones de los derechos humanos durante ese gobierno. (…)".
(cp/ms)
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