Otro México

2026-04-30 08:01:46 - MUNDO


Desde el poder las cosas se ven diferente a lo que sucede en la vida cotidiana de los ciudadanos. Las estadísticas confiables son indispensables para delinear políticas públicas, pero más allá de estos datos, están las historias de vida de cada persona que se ve afectada por la incapacidad del gobierno en turno de suministrar los servicios a los que está obligado por ley.

Es por ello que en el momento en el que el gobernante sale a la calle a encontrarse con la gente en un intento por recibir halagos y apoyos a veces espontáneos y en otros controlados, corre el riesgo de enfrentarse con la realidad. Desde reclamos por promesas incumplidas, hasta demandas por no recibir lo que el gobernante insiste en mencionar como un compromiso cumplido, es a lo que se arriesgan los servidores públicos en el momento de salir de su cúpula de cristal.

Tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum, cuya estrategia para permanecer en el poder se basó en la práctica populista de manejo de masas y contacto directo con el “pueblo”, fueron sintiendo la presión de verse cuestionados por esa ciudadanía que perdió incluso aquellos beneficios proporcionados por gobiernos anteriores a la 4T.

Seguro Popular, un sistema de salud deficiente pero capaz de responder ante cualquier emergencia, y una estructura educativa que iba transformándose para servir como instrumento de movilidad social, fueron todos destruidos para utilizar sus recursos en un modelo clientelista donde el reparto de dinero fue la mejor manera de obtener el voto para Morena.

Pero ni una administración adecuada de esos fondos le alcanza a un gobierno incapaz de generar crecimiento y proporcionar a la sociedad los servicios básicos a los que tiene derecho. Sin medicinas, ni hospitales y clínicas funcionando de manera eficiente, aunado a la crisis de seguridad que afecta a millones de mexicanos, ese país del cual se habla todos los días desde la “mañanera”, cada vez se aleja más de lo que si vive día con día en toda la república.

Sin embargo el cálculo para la oposición y para los nuevos partidos emergentes, es si este deterioro constante es suficiente para pensar en una debacle electoral del morenismo al estilo Hungría. Para que esto suceda se requiere tanto un proceso económico que reduzca la capacidad de repartir efectivo, y al mismo tiempo una ruptura interna que dañe la estructura de control del hoy partido hegemónico.

Por lo pronto el otro Mexico, el que no aparece en las “mañaneras”, sigue sufriendo los costos de un gobierno que ni los ve ni los oye, y que los considera emisarios del pasado cuya ilegítima protesta no es más que una “estrategia de la oscura derecha” para derrocar al “progresismo” en el poder.

A pesar de ello, ese México existe y tendrá que ser incluido en los actos de gobierno, a menos que éste decida estrellarse contra una terca realidad que no desaparece por decreto presidencial.

Fuente: google.com