Contingencias ambientales en el valle de México: guía básica para entenderlas

2026-03-22 09:11:46 - MUNDO


La activación temprana de las contingencias ambientales atmosféricas en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) se explica por la presencia, en la temporada seca-fría, de fenómenos que normalmente predominan en primavera. En los primeros tres meses del año ya suman cinco activaciones, en contraste con las seis contingencias reportadas durante todo 2025, según datos de la  Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la capital mexicana.  

De estas cinco activaciones de contingencia ambiental en la ZMVM, cuatro fueron por ozono y una, por partículas finas PM2.5. Pero ¿eso qué significa?

Ramiro Barrios Castrejón, coordinador de Gestión de la Calidad Ambiental en Zonas Conurbadas y Metropolitanas de la CAMe, explica que el ozono no se emite de forma directa a la atmósfera. Este contaminante se forma en el aire a partir de las reacciones de otros gases, que son impulsados por la radiación solar.

“El ozono que se forma en la troposfera es un contaminante, sin embargo, el ozono estratosférico (ubicado en una capa superior de la atmósfera) actúa como filtro o escudo protector, de las radiaciones nocivas, y de alta energía, que llegan a la Tierra”, dice en entrevista con El Sabueso.   

Entre los principales precursores se encuentran los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV). En el valle de México, más de 80 % de los óxidos de nitrógeno proviene de los vehículos automotores. En cambio, los COV se liberan desde diversas fuentes: evaporación de gasolina, solventes industriales, productos de limpieza, fragancias, fijadores para el cabello y otras sustancias presentes en hogares, comercios e industrias. 

“Los precursores se acumulan en la atmósfera y reaccionan con la radiación solar, lo que provoca que las concentraciones de ozono aumenten principalmente a partir del mediodía”, señala.

Las PM2.5, por su parte, son partículas microscópicas suspendidas en el aire con un diámetro menor a 2.5 micrómetros —mucho menor que el grosor de un cabello humano, que puede tener un grosor de 50 a 70 micrómetros—. Su origen se relaciona con emisiones de automóviles, camiones, fábricas, quema de madera y diversas actividades humanas. Pero también se pueden formar en la atmósfera a partir de compuestos de nitrógeno y COV. Mientras más pequeñas las partículas, más profundamente pueden desplazarse dentro de los pulmones cuando respiramos. Las partículas PM10 como el polvo, la suciedad, el hollín y el humo, son más grandes y pueden ser detectadas a simple vista. 

De acuerdo con información de la Sedema, las contingencias ambientales se decretan en distintas partes del mundo con el objetivo de proteger la salud de la población y reducir la emisión de contaminantes. En la zona metropolitana, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) informa sobre la activación de Fase I de contingencia ambiental atmosférica cuando detecta concentraciones de ozono superiores a 155 ppb (partes por billón). En otros países, como Estados Unidos, la declaratoria ocurre cuando el promedio de una hora rebasa las 200 ppb. 

Un artículo de la UNAM, por su lado, define la contingencia ambiental como una situación eventual y transitoria que las autoridades deben declarar cuando la concentración de contaminantes representa un riesgo para la salud de las personas. Esta medida también busca evitar que los niveles de contaminación aumenten. La contingencia se activa a partir de que se alcanzan 155 ppb por una hora en una estación y es mayor que el valor de la norma, “porque se trata de atender una situación crítica, pero que no es rutinaria”.

Para el ozono, la norma de la calidad del aire establece no rebasar 90 partes por billón, durante una hora y no más de una vez al año. Cumplir con este estándar resulta complejo; “por eso el ozono es un reto no solo para la ZMVM, sino también para muchas ciudades en el mundo”, aclara Barrios Castrejón.

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Para partículas finas, la NOM-025-SSA1-2014 de Salud ambiental establece que el promedio diario de PM2.5 es de 45 µg/m3 (microgramos por metro cúbico), mientras que para las PM10 es de 75 µg/m3.

Según estadísticas de la Sedema, la primera contingencia de 2026 ocurrió el 1 de enero; se activó a las 8:00 horas tras alcanzar un valor de 107.3 µg/m3 de PM2.5 y correspondió a una Fase I regional que se desactivó ese mismo día a las 20:00 horas.

En el caso del ozono, el primer registro tuvo lugar el 8 de enero a las 16:00 horas y concluyó al día siguiente a las 18:00 horas, alcanzó un valor de 160 ppb y terminó con 77 ppb. Posteriormente se sumaron tres activaciones más. La más reciente ocurrió el 10 de marzo, con 164 ppb, y se desactivó el 11 de marzo cuando el nivel descendió a 82 ppb. 

Un artículo de la UNAM, que cita al histórico oficial del Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA), indica que la Zona Metropolitana del Valle de México ha registrado más de un centenar de contingencias desde 1988. Los años con mayor número de episodios fueron 1993 (12), 2016 (10) y 2024 (12). 

El contaminante principal ha sido el ozono, que ha provocado la activación de 93 contingencias, seguido por PM2.5 con siete y PM10 con ocho. Solo el 14 de mayo de 2019 hubo un caso extraordinario cuando se activó una contingencia combinada por PM2.5 y ozono. Según el análisis de la máxima casa de estudios, más de la mitad de las contingencias ocurren entre febrero y mayo; mientras, los meses de verano y otoño presentan menor incidencia. En contraste, diciembre y enero registran episodios asociados sobre todo con partículas finas, influenciadas por inversiones térmicas y pirotécnia. 

No obstante, Barrios Castrejón advierte que las condiciones propias de la temporada seca-caliente empiezan a coincidir con las de la temporada seca-fría en la ZMVM.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la CAMe, la temporada seca caliente en la ZMVM se caracteriza por la presencia de sistemas de alta presión que ocasionan  alta estabilidad de la atmósfera, lo que resulta en días con vientos débiles, con escasa humedad y cielos despejados, radiación solar intensa, y condiciones que favorecen la formación y acumulación de ozono.  

Este periodo, conocido también como temporada de ozono, se extiende de febrero a junio, es decir, del final del invierno a la primavera. Por su parte, la temporada seca-fría abarca el otoño y el invierno, de noviembre a marzo.     

“Los sistemas de alta presión, que empiezan alrededor de la primavera sobre el valle de México, ahora están comenzando desde la temporada seca fría, en el invierno. Fenómenos que antes predominaban en primavera ahora aparecen desde meses más tempranos”, añade.   

En palabras del especialista, un sistema de alta presión provoca estabilidad atmosférica: hay poco viento y escasa dispersión del aire. En ese escenario, los contaminantes emitidos durante la mañana —provenientes de vehículos, industrias y comercios— se acumulan en la atmósfera. Cuando aumenta la radiación solar, estos contaminantes reaccionan químicamente y forman ozono, que además permanece concentrado porque el aire no se mueve.

En el Valle de México, por las mañanas suele presentarse la inversión térmica, un fenómeno natural en los valles, en el que el aire frío queda cerca del suelo y encima tiene una capa de aire más caliente, que actúa como una especie de “tapa” que impide que los contaminantes se dispersen. En condiciones normales, esa capa se rompe conforme avanza el día y permite que el aire se mezcle de manera vertical y se dispersen los contaminantes.

Sin embargo, el especialista señala que la dispersión no ocurrió en algunos episodios recientes, como consecuencia de los sistemas de alta presión. Este fenómeno mantuvo la atmósfera estable, evitó la dispersión del aire y permitió que los contaminantes siguieran acumulándose y reaccionando para formar ozono en la troposfera.

“Hay un escenario inusual en el que la inversión térmica típica del invierno y los sistemas de alta presión asociados a la primavera coinciden. Esta combinación genera poca ventilación atmosférica, acumulación de contaminantes y condiciones favorables para la formación de ozono desde los meses más tempranos del año”, puntualiza. 

Bajo ese panorama, el coordinador de Gestión de la Calidad Ambiental aclara que los valores para activación se han reducido significativamente y los estándares ambientales se han vuelto más rigurosos. Hoy en día se activa contingencia con concentraciones de 155 ppb, que son casi la mitad de los 295 ppb el valor de activación hasta 1998. Ahora se consideran factores como la exposición prolongada a partículas finas y ozono, que anteriormente no se medían con tanta precisión. 

“México viene de una época, en los años 90, con una calidad del aire muy mala y el proceso de mejora tomó tres décadas. Ahora los estándares son más estrictos para ayudar a proteger la salud pública”, agrega. 

Datos de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México indican que en la década de 1990 la Fase I de Contingencia Atmosférica se activaba cuando el ozono alcanzaba 294 partes por billón. Desde entonces, ese umbral ha cambiado en diversas ocasiones con el objetivo de endurecer los criterios. Desde 2016, el valor se mantiene en 155 partes por billón.

Las contingencias ambientales también implican riesgos importantes para el organismo. Tanto el ozono como las partículas finas PM2.5 son contaminantes ampliamente estudiados por su impacto en el sistema respiratorio. 

De acuerdo con Gabriel Reyna González, especialista en Neumología, el ozono es un potente agente oxidante que puede provocar inflamación en la vía aérea, daño en los bronquios y alteraciones en la función pulmonar. Diversos estudios han demostrado que la exposición constante a este contaminante reduce la capacidad pulmonar y puede agravar enfermedades respiratorias crónicas como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). 

En tanto, las PM2.5 pueden penetrar profundamente en los pulmones hasta llegar a los alvéolos, donde se realiza el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. En algunos casos incluso pueden pasar al torrente sanguíneo, lo que genera inflamación sistémica, estrés oxidativo y daños pulmonares crónicos.

“La evidencia epidemiológica ha relacionado su exposición con enfermedades como cáncer de pulmón, padecimientos cardiovasculares y un aumento en hospitalizaciones respiratorias y mortalidad prematura”, explica en entrevista.

Entre los síntomas más comunes asociados con la exposición a estos contaminantes se encuentran irritación de garganta, tos seca, opresión en el pecho, dificultad para respirar, irritación ocular y estornudos. En casos más graves, la inflamación de las vías respiratorias puede provocar broncoespasmos o crisis asmáticas.

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“La exposición prolongada a estas partículas, por ejemplo, puede generar desde un cuadro leve de tos hasta un cuadro de broncoespasmo, cuando nuestros bronquios en algún momento se cierran de golpe”, pormenoriza Reyna González.

Los grupos más vulnerables incluyen niños, adultos mayores, personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, mujeres embarazadas y quienes realizan actividades al aire libre.

“Sin embargo, toda la población está expuesta de manera constante debido a los niveles de contaminación en el valle de México”, añade.

Ante episodios de mala calidad del aire, se recomienda evitar actividades físicas al aire libre durante las horas de mayor contaminación  (en el caso de ozono es entre las 13 y las 19 horas), permanecer en espacios interiores con ventilación adecuada, mantenerse hidratado y reducir la exposición al humo de tabaco u otras fuentes contaminantes. Además, el uso de cubrebocas de alta eficiencia —como N95 o KN95— puede ayudar a disminuir la inhalación de partículas, aunque no ofrece una protección total.

El especialista ha observado un incremento en consultas por problemas respiratorios. De acuerdo con estimaciones clínicas, entre 80 y 90 % de los casos atendidos en consulta están relacionados con factores asociados con la contaminación y los alérgenos presentes en esta época del año (invierno y primavera).

“La mala calidad del aire convierte algo tan básico como respirar en un riesgo para la salud”, concluye. 

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Fuente: whatsapp.com