2026-06-15 11:34:29 - MUNDO
Con la mirada fijada en el cielo, los agricultores de cacao en Ecuador esperan que termine la temporada de lluvias y la disminución de las altas temperaturas que han protagonizado el pasado mes de mayo. Este es uno de los principales sectores amenazados por los impactos que puede tener El Niño en la agricultura en la región.
"Las condiciones secas amenazan directamente la supervivencia del cacao, ya que el tamaño de los granos se ve afectado negativamente", explica a DW Alejandro Gil, Director de Compras y Fomento Agrícola de la Gerencia de Operaciones de la Compañía Nacional de Chocolates en Medellín (Colombia). "En cambio, una precipitación superior a lo normal puede provocar inundaciones, un aumento de la presión de enfermedades fúngicas y complicaciones posteriores a la cosecha", añade. No obstante, "cada evento El Niño tiene su firma propia, ninguno es igual a otro. Cada uno ocurre con características muy particulares", recuerda a DW Bolívar Erazo, exdirector de del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología del Ecuador (INAMHI).
Teniendo en cuenta los datos científicos, "Ecuador podría anticiparse para promover acciones urbanas climáticas socialmente incluyentes, ya que El Niño podría traer lluvias más intensas y prolongadas en periodos muy cortos, aumentando el riesgo de inundaciones", apunta a DW Andrea Ramírez Agudelo, investigadora sénior del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS).
"En Ecuador se están generando medidas preventivas frente al Fenómeno de El Niño: se han conformado comités nacionales y regional a través de varias instituciones del Estado y gobiernos locales", asegura a DW Javier Félix, director ejecutivo de Fundación Pachamama. No obstante, Ramírez asegura que un desarrollo urbano resiliente al clima es clave para anticiparse a los peores efectos de El Niño, ya que, en ciudades costeras, "las inundaciones pueden interrumpir la movilidad, dañar viviendas y provocar fallas en agua, saneamiento, salud, educación y otros servicios esenciales". Aboga por priorizar acciones como el fortalecimiento de las alertas tempranas mediante redes comunitarias, la protección de la infraestructura esencial y el aprovechamiento de espacios como centros cívicos, escuelas y centros educativos como puntos de resiliencia climática, entre otras, "para mejorar la coordinación interinstitucional y actuar desde, con y para las comunidades".
Para Mery Montesdeoca, gerente de proyectos en la Fundación Tierra Viva, "la preparación frente a El Niño requiere combinar conocimiento técnico con saberes locales, planificación participativa e inversión sostenida en prevención y adaptación climática, especialmente en las poblaciones rurales e indígenas, que suelen ser las más vulnerables a estos impactos".
Las experiencias sucedidas en episodios anteriores aportan conocimientos sobre la dirección que hay que tomar a la hora de gestionar este fenómeno. “El evento El Niño 2023-2024 dejó lecciones aprendidas importantes para gestionar tanto los excesos de agua que pueden ocurrir en la costa del Ecuador durante El Niño, así como también las limitaciones de lluvia que pueden ocurrir en las regiones Sierra y Amazonía, lo cual incluso llevó al país a una crisis nacional de energía”, explica Erazo, recordando que la matriz energética depende, principalmente, de la generación hidroeléctrica. El INAMHI ha tenido un papel clave para acercar los datos meteorológicos y los análisis especializados. Asimismo, el país dispone de una gestión nacional de los riesgos, que se desarrolla a través de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, y la coordinación con todas las autoridades a nivel nacional a través del Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de Riesgos. "Esta institucionalidad permite la prevención, mitigación y respuesta a nivel nacional frente eventos naturales o de origen antrópico", señala Erazo, reconociendo, sin embargo, la necesidad de llevar a cabo mayores inversiones que permitan fortalecer el sistema nacional de monitoreo y permitan implementar nuevos sistemas de alertas tempranas con real uso ciudadano y comunitario.
En este sentido, Montesdeoca, reclama una mayor inversión en adaptación, fortalecimiento de capacidades locales y articulación efectiva entre el Estado, los gobiernos locales y las organizaciones de la sociedad civil.
A las acciones impulsadas por el Estado se unen iniciativas desarrolladas desde los territorios. "A nivel comunitario, nuestro trabajo está orientado a fortalecer la resiliencia de las poblaciones rurales mediante la protección y recuperación de fuentes de agua, la implementación de sistemas de cosecha y almacenamiento de agua, la promoción de prácticas agroecológicas que diversifiquen la producción y reduzcan riesgos, así como procesos de capacitación y fortalecimiento organizativo para que las familias puedan anticiparse y responder mejor ante eventos climáticos extremos", explica la gerente de proyectos en Fundación Tierra Viva.
"Frente a la posible magnitud de este Niño, es probable que las medidas que se estén tomando sean insuficientes, y que especialmente la costa del Ecuador se vea bastante afectada", lamenta el director ejecutivo de Fundación Pachamama, organización que está llevando a cabo un diagnóstico en el territorio indígena achuar para elaborar una estrategia sobre el acceso a agua segura, alimentación y salud comunitaria.
(cp)
Powered by TURADIOINFO.COM