Estados Unidos-México: una frontera de narcotúneles

2026-06-15 11:19:30 - MUNDO


En 1990 se localizó el primer narcotúnel entre México y Estados Unidos en Agua Prieta, Sonora; era una estructura rudimentaria, enfocada al trasiego de droga, que mandó construir Joaquín Guzmán, el Chapo. El hecho inspiró la construcción de más narcotúneles en los siguientes años.

De 1990 a la fecha, las autoridades han descubierto al menos 230 narcotúneles en la frontera con Estados Unidos, aunque algunos de ellos son simples pozos en el muro fronterizo, pero 74 de ellos son túneles mayores de varios metros de longitud, muchos de los cuales son complejas obras de ingeniería. Estos 74 casos fueron sistematizados en una base de datos, que se encuentra disponible en este enlace.

La inversión en estas obras es palpable, ya que para construirlas los cárteles han destinado millones de pesos. Por ejemplo, se han encontrado narcotúneles de hasta 1.3 kilómetros de longitud, como el de Tijuana en 2020. También se los ha descubierto con iluminación, sistemas de drenaje, ventilación, rieles con carros transportadores, piso cerámico, con bodegas, aire acondicionado, paneles solares, elevadores y otro tipo de equipamiento sofisticado.

La razón de esta inversión de tiempo, esfuerzo y dinero es que la tasa de retorno puede ser importante, ya que un narcotúnel permite pasar toneladas de droga sin llamar la atención de las autoridades de ambos países, lo que disminuye el riesgo de ser atrapado; por ende, un narcotúnel puede generar millones de dólares al año en ganancias.

La logística de los narcotúneles no implica solo su construcción, sino camuflar las entradas y las salidas para que las autoridades no sospechen; por ende, las organizaciones criminales han encontrado los lugares más creativos, como un cementerio en Nogales, una Iglesia Cristiana en Mexicali o un antiguo KFC en el condado de Yuma, Arizona.

Incluso han utilizado infraestructura urbana, por ejemplo, obras de drenaje, para ampliar la red de túneles. Eso es muy claro en Nogales, Sonora, y Nogales, Arizona, que comparten algunas vías de alcantarillado, que el Cártel de Sinaloa no ha dudado en usar para traficar armas, drogas y personas.

A pesar de que la frontera de México con los Estados Unidos abarca más de 3,000 kilómetros y contempla 38 municipios de 6 entidades federativas, los narcotúneles se concentran de forma central en Baja California, donde se han localizado 44 de los 74 túneles y en Sonora, en donde se han encontrado 27.

De hecho, solo 3 de los 74 narcotúneles mayores encontrados se localizan fuera de estas dos entidades, dos de ellos en Ciudad Juárez, Chihuahua, y el restante en Matamoros, Tamaulipas. En este último estado se han localizado más túneles donde los cárteles guardan armas, vehículos y droga, pero los mismos no cruzan la frontera.

La ausencia de más narcotúneles entre Matamoros y Ciudad Juárez, se debe a que por ahí corre el Río Bravo, por lo que estos tendrían que pasar debajo del lecho del río y se deben evitar las filtraciones, lo cual hace complicadísima su construcción y aumenta el riesgo de derrumbes.

Al contrario, en Sonora y Baja California hay mejores condiciones de suelo para su construcción, pero aún ahí el fenómeno se concentra en pocos municipios: Tijuana, con 25 casos; Nogales, con 19; Mexicali, con 14; Tecate, con 5; San Luis Río Colorado, con 5; Agua Prieta, con 2; y Naco, con 1. 

Como ya se mencionó, los narcotúneles fueron una innovación del Cártel de Sinaloa, por lo que se trata del grupo criminal que los ha usado en mayor medida; sin embargo, la estrategia ha sido copiada a la largo de los años por otros cárteles, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, La Línea, el Cártel del Golfo, el Cártel de Tijuana, el Cártel de Caborca y los Salazar.  

Respecto a la dispersión temporal de los hallazgos se debe mencionar que, si bien el primer narcotúnel fue encontrado en 1990, tuvieron que pasar 12 años para encontrar el siguiente, en 2002, y fue en 2009 cuando los hallazgos comenzaron a ser cada vez más frecuentes, llegando a su punto más alto en 2015.

De 2021 a 2023 hubo un ligero descenso en la tendencia, pero en los últimos tres años parece que el fenómeno ha repuntado, sin que se acerque a los niveles de 2015. Lo que es claro es que los narcotúneles forman parte de los mecanismos de tráfico de los cárteles de la droga y que se seguirán utilizando en el futuro.

Es importante mencionar que túneles encontrados no es lo mismo que túneles existentes, la lógica nos indica que por cada pasadizo encontrado hay más que permanecen ocultos, algunos de hecho han funcionado por 10 años hasta que fueron descubiertos, lo cual nos indica que el tamaño del problema es significativamente mayor.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuánta de la droga traficada a Estados Unidos se hace a través de estos túneles? Sin embargo, se trata de una interrogante sin respuesta, pero podrían ser cantidades importantes, ya que en algunos de los túneles se han encontrado hasta 250 kilos de droga, como el descubierto hace una semana en Tijuana.

Lo anterior obliga a México y a Estados Unidos a redoblar esfuerzos bilaterales para la detección de estos túneles, como una forma de afectar los ingresos de los cárteles de la droga, proceso en el cual el uso de la tecnología será vital, así como el intercambio de información de inteligencia.

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Víctor Manuel Sánchez Valdés es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE.  Correo: victorsanval@gmail.com Redes: @victorsanval


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