Impuestos: ¿quién paga la cuenta en América Latina?

2026-06-12 16:34:42 - MUNDO


Los impuestos financian escuelas, hospitales, carreteras y sistemas de pensiones. En teoría, además, cumplen otra función clave: reducir las desigualdades. Pero, en América Latina, una de las regiones más desiguales del mundo, los sistemas tributarios parecen estar lejos de cumplir esa segunda misión.

"En América Latina y el Caribe, la política fiscal recauda poco, de forma injusta y profundiza la desigualdad extrema", asegura la organización internacional Oxfam en su publicación Riqueza sin control, democracia en riesgo: por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal. Según Oxfam, "la estructura tributaria opera de forma contraria a lo que debería: desaprovecha su potencial de redistribución y protege a quienes más tienen".

Para Verónica Paz Arauco, directora de programas de Oxfam en la región, el resultado es claro: "Hoy quienes sostienen el sistema tributario son, proporcionalmente, quienes menos tienen", asegura en entrevista con DW. "Los hogares de ingresos bajos y medios lo financian principalmente a través de impuestos al consumo", explica desde Bolivia. "Mientras una persona perteneciente al 50 % más pobre puede destinar cerca del 45 % de sus ingresos al pago de impuestos, el 1 % más rico aporta menos del 20 %", critica.

Buena parte de la recaudación fiscal latinoamericana proviene de impuestos al consumo, mientras que los tributos sobre los ingresos, las ganancias y la riqueza tienen un peso mucho menor. Es decir: la región grava más el consumo cotidiano que los grandes ingresos y patrimonios.

"Las familias de menores recursos tienen menos ahorro, por lo que destinan proporcionalmente más de sus ingresos al consumo. Eso hace que los impuestos al consumo tengan un efecto regresivo", explica en diálogo con DW Ricardo Cantú Calderón, investigador de Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en México.

"Entender que la tributación se basa en impuestos que profundizan la desigualdad es un dato relevante", afirma a DW, en el mismo sentido, la economista María Julia Eliosoff, directora de proyectos económicos en la Fundación Friedrich Ebert en Argentina. Se trata de "una situación de injusticia muy clara", evalúa.

Pero este desequilibrio no se explica solo porque quienes menos tienen destinan una mayor parte de sus ingresos al pago de impuestos. También influye la forma en que se gravan —o dejan de gravarse— los ingresos más altos y el patrimonio.

"Una parte importante de los ingresos de las personas más ricas proviene del capital, que sigue insuficientemente gravado, y existen amplios beneficios fiscales", señala Verónica Paz Arauco, de Oxfam.

Cantú Calderón, del CIEP, coincide y agrega que quienes poseen grandes patrimonios pueden recurrir a estrategias financieras y esquemas que les permiten beneficiarse de tratamientos tributarios más favorables.

"La recaudación patrimonial casi no existe en la región y tampoco se logra gravar adecuadamente la riqueza de las personas más acaudaladas", remarca Eliosoff.

Frente al argumento habitual de que gravar más a los sectores de mayores ingresos podría desalentar la inversión, Cantú relativiza ese riesgo: "No tiene mucho sustento que vaya a desestabilizar el crecimiento", afirma. "En el corto plazo, los inversionistas reaccionan, pero en el largo plazo eso se ajusta".

A este panorama se suma otro desafío estructural: la elevada informalidad laboral. Según la OIT, casi uno de cada dos trabajadores de América Latina y el Caribe se desempeña en trabajos informales (vendedores ambulantes, por ejemplo). La tasa alcanzó el 46,7 % en el primer semestre de 2025.

"Esta situación limita la recaudación, especialmente en impuestos directos y contribuciones sociales, y empuja a los Estados a depender más de impuestos indirectos como el IVA (o Impuesto al Valor Agregado de productos y servicios)", señala Verónica Paz Arauco.

Pero el debate sobre quién paga impuestos adquiere otra dimensión cuando se observa la concentración de la riqueza.

La fortuna conjunta de los milmillonarios de América Latina y el Caribe alcanza los 622.900 millones de dólares, una cifra casi equivalente al PIB combinado de Chile y Perú. Datos de Oxfam muestran además que, en lo que va del siglo, la riqueza de este reducido grupo creció 16 veces más rápido que la economía regional.

"Este fenómeno de acumulación sin impuestos se traduce directamente en el desfinanciamiento de servicios públicos clave como salud, educación, protección social y sistemas de cuidados", advierte la directora regional de la organización.

Sin embargo, varios especialistas subrayan que la solución no pasa necesariamente por eliminar los impuestos al consumo.

"La clave no es eliminar los impuestos al consumo, sino asegurarse de que sean los mejores posibles", sostiene en entrevista con DW Julián Folgar, economista del Banco Mundial para Argentina. "Reformas que amplíen la base tributaria, reduzcan tratamientos preferenciales injustificados y mejoren el cumplimiento pueden generar ganancias simultáneas en equidad, eficiencia y recaudación", detalla el también profesor de Finanzas Públicas.

El desafío para América Latina no parece ser únicamente recaudar más. También implica construir sistemas tributarios más progresivos, capaces de reducir desigualdades sin comprometer el crecimiento económico. Porque, al final, el debate no es solo cuánto recaudar, sino quién paga la cuenta.

(rml)

Fuente: trib.al


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