2026-06-08 08:58:42 - ARGENTINA
COLLEGE STATION, Estados Unidos (Enviado especial).- Esta ciudad es muy particular porque gira casi por completo alrededor de la universidad: Texas A&M University, una de las más grandes de este país, con más de 70.000 estudiantes. Tiene alrededor de 130.000 habitantes, por lo que si todos los que viven aquí decidieran asistir a un partido en el imponente Kyle Field, escenario de la victoria argentina por 2-0 sobre Honduras, como preparación para el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, apenas unas 28.000 personas quedarían repartidas por el resto del lugar. Sin embargo, por esta época del año la postal es distinta. Con las vacaciones de verano ya iniciadas y buena parte de los alumnos fuera del campus, College Station se vuelve más tranquila de lo habitual. Las altas temperaturas, la humedad y una estructura urbana pensada casi exclusivamente para desplazarse en auto provocan que pocas personas caminen por sus calles anchas, rodeadas de casas bajas y enormes estacionamientos que parecen multiplicar el calor texano.
Dentro de la concentración argentina, en el hotel The Stella, ubicado frente al aeropuerto regional, la escena es bastante diferente. Un puñado de hinchas monta guardia sobre la calle Lake Atlas Dr., mientras los futbolistas, en un clima distendido, charlan, juegan al truco y comparten rondas de mate en las habitaciones antes del entrenamiento en Ellis Field. A la vez, dirigentes y empleados de AFA ultiman detalles de la logística rumbo a Alabama, donde el equipo afrontará este martes, desde las 21.30 (hora argentina), su última prueba antes de la Copa del Mundo, frente a Islandia.
La excepción está en el cuarto del entrenador. Allí, Lionel Scaloni repasa el encuentro ante Honduras y analiza junto a su cuerpo técnico el rendimiento individual de algunos nombres, especialmente de quienes buscan ganarse un lugar en el equipo. También sigue de cerca a las apuestas que tuvieron su estreno frente a los centroamericanos y que, desde ahora, comenzarán a integrarse a una estructura que continúa en construcción incluso en la antesala del Mundial. Todo, en medio de una preparación marcada por los contratiempos físicos y la dificultad para contar con buena parte de la base titular.
En septiembre de 2018, antes de dirigir su primer partido como entrenador de la selección -todavía en carácter de interino-, con triunfo 3-0 sobre Guatemala, Scaloni dejó dos conceptos en conferencia de prensa. Por un lado, aseguró que el trabajo que comenzaba estaba por encima de quién ocupara el cargo en el futuro. Por otro, les pidió a los futbolistas que aprovecharan la oportunidad y “no se sacaran más esta camiseta”. Aquella noche, en Los Ángeles, convocó por primera vez a 11 jugadores, la segunda cifra más alta para el inicio de un ciclo en la selección, solo por detrás de Diego Maradona, que había citado a 14. De los 17 que tuvieron minutos en ese encuentro, seis forman parte de la delegación mundialista. Y de los 26 nombres que integran la lista actual -incluido Balerdi-, 21 tuvieron su bautismo en la mayor bajo la conducción de Scaloni.
Muchos de ellos no solo recibieron su primera oportunidad, sino que terminaron convirtiéndose en protagonistas de un ciclo que marcó una época. De hecho, salvo Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso y Lionel Messi, el resto se fue incorporando durante la gestión de Scaloni. Muchos se afianzaron, se transformaron en piezas clave y construyeron la etapa más exitosa de la historia del seleccionado.
El entrenador nunca dejó de elevar la vara de la competencia interna y de buscar nuevas alternativas. Persigue ese objetivo pensando en el presente, con el desafío de lograr algo que Argentina nunca consiguió: defender con éxito un título mundial. Y también con la mirada puesta en lo que viene. Aunque todavía no renovó su contrato, que vence al finalizar la Copa del Mundo, y es consciente de que un mal resultado puede alterar cualquier escenario, su intención es continuar. En ese sentido, siguen vigentes aquellas dos máximas que marcó al comienzo de su ciclo: construir un proyecto que trascienda a quien ocupe el banco y garantizar una renovación constante que le permita sostenerse en el tiempo.
El sábado, frente a Honduras, cuatro futbolistas dieron sus primeros pasos en la selección; Nicolás Capaldo, Santiago Beltrán, Tomás Aranda y Joaquín Freitas. Y este martes, ante Islandia, Agustín Ovando y Simón Escobar podrían convertirse en los jugadores número 66 y 67 en debutar desde la llegada de Scaloni. A excepción de Capaldo, todos tienen menos de 21 años y un recorrido previo por las selecciones juveniles de AFA. Si suma minutos, el lateral de Vélez se transformará en el segundo futbolista más joven en vestir la camiseta de la mayor, con 16 años, 10 meses y 23 días, solo por detrás de Diego Maradona.
Formado por José Pekerman, uno de los grandes impulsores de los procesos a largo plazo en el fútbol argentino, Scaloni fue campeón mundial Sub 20 en Malasia 1997 y del Torneo Esperanzas de Toulon en 1998. Más tarde disputó el Preolímpico Sub 23 de Brasil 2000 y el Mundial de Alemania 2006, siempre dirigido por Pekerman. Ya como entrenador, fue ayudante de Jorge Sampaoli en Rusia 2018 y luego condujo a la selección en Qatar 2022 y ahora en Estados Unidos, México y Canadá. Esa idea de construir en el tiempo la incorporó desde muy joven y hoy, rodeado de exfutbolistas que también crecieron dentro de esa estructura, como Walter Samuel y Pablo Aimar, intenta replicar el modelo: cercano en el trato, protector cuando hace falta y exigente en el día a día, busca que cada futbolista encuentre su mejor versión sin perder de vista el objetivo principal: seguir ganando.
“Aranda tiene potrero, juega bien, quiere la pelota. Entró mascando chicle. ‘¡Sacate el chicle!’, le dije. Pero él también se entrena así. Se siente tan tranquilo, tan cómodo... Solo hay que darle tiempo”, contó Scaloni, que también se detuvo en el caso Beltrán: “Ha sido sparring y hoy es una realidad. Nos pone contentos su presente y haberle dado la chance de debutar en la selección”.
Mientras la principal preocupación pasa por el estado de los lesionados y los posibles cambios en la lista, Scaloni también se hace un tiempo para mirar más allá. Incluso sin haber renovado todavía su contrato y después de admitir que repetir un título mundial es cada vez más difícil, el técnico sigue pensando en el futuro. En ese sentido, no sería descabellado que alguna de las soluciones a los problemas actuales termine apareciendo dentro de ese mismo proyecto. Si Gonzalo Montiel no logra recuperarse del desgarro, los principales candidatos son Agustín Giay, de 22 años y ex capitán de la Sub 20, y Nicolás Capaldo. Incluso ambos podrían ganar terreno por el lugar que dejó vacante la lesión de Leonardo Balerdi: Giay ya jugó como stopper por derecha en Palmeiras y Capaldo como líbero en Hamburgo.
La búsqueda de nuevos nombres no se detiene ni a las puertas de un Mundial. Para Scaloni, competir y renovarse forman parte de un mismo plan.
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