Una historia que sorprende y abre debate sobre el sistema educativo argentino. Lara Ghione, una niña de 12 años oriunda de Rosario, logró graduarse de una diplomatura universitaria mientras aún cursa la escuela primaria.
La joven completó en diciembre de 2025 la Diplomatura en Community Management de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), formación que la capacita en estrategias digitales, gestión de redes sociales y creatividad para marcas y organizaciones.
“Ya rendí y me recibí”, contó Lara al recordar el momento en que finalizó la cursada. Durante el proceso, compartió clases con estudiantes de distintas provincias del país, lo que le permitió conocer nuevas experiencias y realidades culturales.
Altas capacidades y un desafío para el sistema educativo
Lara posee Altas Capacidades Intelectuales y fue diagnosticada con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). Su coeficiente intelectual es de 132, muy por encima del promedio nacional estimado en 93.
Desde muy pequeña comenzó a mostrar señales de un desarrollo cognitivo inusual. A los seis meses ya pronunciaba palabras, al año formulaba oraciones completas y a los cuatro años leía cuentos por su cuenta.

Sin embargo, su camino educativo no fue sencillo. Según relató, varios colegios rechazaron su ingreso o no supieron cómo adaptarse a su ritmo de aprendizaje, lo que generó un largo proceso para que pudiera avanzar escolarmente de manera acorde a sus capacidades.
“Mi cerebro no sigue el mismo camino que la mayoría, pero llega”, explicó la joven, quien actualmente cursa séptimo grado en una escuela de Rosario.
Una vida entre el estudio, la danza y el canto
A pesar de su destacada inteligencia, Lara insiste en que quiere ser vista como cualquier otra niña.
“Cuando dicen que soy diferente me tratan como si fuera un prodigio. Pero soy una nena de 12 años”, expresó.
Además del estudio, dedica gran parte de su tiempo a la danza y el canto, disciplinas que practica desde pequeña y con las que sueña desarrollar una carrera artística.
Un caso que impulsa cambios
La historia de Lara también abrió un debate sobre la neurodivergencia y la necesidad de que las instituciones educativas estén preparadas para acompañar a estudiantes con capacidades diferentes.
Su familia espera que su experiencia ayude a visibilizar estas realidades y facilite el camino para otros niños con talentos excepcionales.
Mientras tanto, Lara continúa avanzando a su propio ritmo, con la convicción de que cada mente tiene su forma de aprender.
“Esto recién empieza. Ojalá mi caso ayude a que otros chicos puedan ser comprendidos”, concluyó.