Para muchas personas, esta sensación no es pasajera, sino que responde a un cuadro conocido como trastorno afectivo estacional (TAE).
🧠 ¿Qué es el trastorno afectivo estacional?Se trata de un tipo de depresión que aparece en determinadas épocas del año, especialmente durante el otoño e invierno. Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran:
- Ánimo bajo o tristeza persistente
- Pérdida de interés o placer en actividades
- Cambios en el sueño (dormir más o insomnio)
- Alteraciones en el apetito
- Falta de energía
- Dificultad para concentrarse

Una característica clave es que estos síntomas suelen desaparecer con la llegada de la primavera y el verano.
🌤️ La falta de luz: el factor principalUno de los principales desencadenantes del TAE es la menor exposición a la luz solar. Esto impacta directamente en dos procesos importantes:
- La regulación de los ritmos circadianos (nuestro “reloj biológico”)
- La producción de serotonina, un neurotransmisor esencial para el bienestar emocional
Además, la disminución de vitamina D —relacionada con la falta de sol— también puede influir en el estado de ánimo.
💡 Tratamientos y cómo afrontarloExisten distintas estrategias para tratar y aliviar los síntomas del TAE:
- Luminoterapia: exposición diaria a luz artificial intensa para compensar la falta de sol
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a modificar pensamientos negativos
- Medicación: como los antidepresivos tipo ISRS, por ejemplo sertralina, escitalopram o fluoxetina
Más allá del tratamiento médico, algunos cambios en el estilo de vida pueden marcar la diferencia:
- Mantener horarios de sueño regulares
- Realizar actividad física
- Llevar una alimentación equilibrada
- Buscar apoyo emocional o profesional