El 11 de junio de 1962, tres reclusos condenados por asaltar bancos protagonizaron una de las fugas más impactantes del siglo XX. Desde la prisión federal de Alcatraz, ubicada en una isla frente a San Francisco, lograron desaparecer sin dejar rastros concluyentes. Más de seis décadas después, el caso continúa rodeado de interrogantes.
Los protagonistas fueron los hermanos John Anglin y Clarence Anglin, junto a Frank Morris. La cárcel, inaugurada como prisión federal en 1934, era considerada inexpugnable por su aislamiento natural, las fuertes corrientes de la bahía y su estricto régimen de seguridad.
Un plan digno de películaDurante meses, los reclusos cavaron un túnel desde sus celdas utilizando cucharas de cocina como herramientas. Para ganar tiempo, fabricaron cabezas falsas con jabón, papel higiénico y cabello real, que colocaban sobre sus almohadas para simular que dormían durante las rondas nocturnas.
La noche de la fuga, escaparon por el conducto de ventilación, accedieron al techo del pabellón y descendieron hasta la costa de la isla. Allí utilizaron una balsa improvisada confeccionada con más de 50 impermeables robados, cosidos y sellados para resistir el agua helada de la bahía.

En su momento, las autoridades sostuvieron que era prácticamente imposible sobrevivir a las bajas temperaturas y las corrientes marinas. Sin embargo, el famoso triatlón “Escape de Alcatraz” demuestra cada año que el cruce es posible con preparación adecuada.
En 1979, el FBI cerró la investigación sin resultados concluyentes. No se hallaron cuerpos ni pruebas definitivas de que hubieran muerto.
El misterio se reavivó en 2013, cuando se difundió una carta presuntamente escrita por John Anglin, en la que afirmaba que los tres habían sobrevivido aquella noche. Según el texto, Morris habría muerto en 2005 y Clarence en 2008. El remitente, que decía tener 83 años y padecer cáncer, ofrecía revelar su paradero a cambio de un acuerdo judicial.
Un análisis caligráfico posterior no logró confirmar la autenticidad de la carta y el caso volvió a quedar envuelto en dudas.

Alcatraz cerró oficialmente el 21 de marzo de 1963, apenas nueve meses después de la fuga, debido a sus elevados costos de mantenimiento. Entre sus internos más célebres estuvieron Al Capone, George Kelly y Robert Stroud.
Hoy, la antigua prisión funciona como museo y es uno de los principales atractivos turísticos de San Francisco, recibiendo más de un millón de visitantes al año. La celda de uno de los hermanos Anglin es una de las paradas obligadas del recorrido.
A más de 60 años, la pregunta sigue sin respuesta definitiva: ¿murieron en el intento o lograron lo imposible y comenzaron una nueva vida lejos de “La Roca”?