2026-05-29 14:55:42 - MUNDO
En un contexto marcado por la revisión del T-MEC, la reconfiguración de cadenas productivas y la volatilidad regulatoria, el acceso a financiamiento se ha convertido en uno de los principales retos para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) que buscan integrarse o consolidarse en el comercio internacional.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Banco de México (Banxico) muestran una paradoja: mientras las exportaciones mexicanas crecieron 7.6% en 2025 y superaron los 664 mil millones de dólares, el financiamiento disponible para este tipo de operaciones sigue siendo marginal.
De acuerdo con Banxico, durante el cuarto trimestre de 2025 solo 26.5% de las empresas utilizó crédito de la banca comercial, y apenas 15.3% accedió a nuevos financiamientos.
Más revelador aún: de esos créditos, solo 5.4% se destinó a operaciones de comercio exterior.
Ante la falta de alternativas, las empresas han recurrido a esquemas informales o menos estructurados. El 62.2% de las compañías se financió a través de proveedores, una señal de que el sistema financiero tradicional no está cubriendo completamente las necesidades del sector productivo.
Las razones son múltiples. Entre los principales obstáculos destacan las tasas de interés, las condiciones económicas, los requisitos de colateral y la propia disposición de los bancos a otorgar crédito.
Además, dos de cada diez empresas consideran que el acceso y costo del crédito representan una limitante directa para su operación, establece un estudio de Banxico.
El problema adquiere mayor dimensión si se considera el peso de las PyMEs en la economía mexicana. Representan más del 90% de las unidades económicas y generan más de la mitad del PIB, además de concentrar la mayor parte del empleo formal e informal.
A pesar de ello, la estructura de financiamiento disponible no siempre responde a sus necesidades, especialmente cuando se trata de operaciones internacionales que implican ciclos de pago largos, cumplimiento de estándares y mayor exposición a riesgos.
El destino del crédito también revela un desbalance. Ocho de cada diez financiamientos bancarios se canalizan a capital de trabajo, lo que deja en segundo plano las necesidades específicas del comercio exterior.
Esto significa que, incluso cuando acceden a financiamiento, muchas empresas no cuentan con herramientas diseñadas para exportar: liquidez para cumplir contratos internacionales, cubrir tiempos de pago o invertir en certificaciones.
El contexto económico abre una ventana. La relocalización de cadenas productivas y el interés por fortalecer el contenido regional en América del Norte han puesto a México en una posición estratégica.
En la Convención Bancaria realizada entre el 18 y 20 de marzo, el gobierno federal y la Asociación de Bancos de México acordaron elevar el crédito al sector privado hasta 45% del PIB hacia 2030, con énfasis en PyMEs, digitalización y cadenas de valor.
Sin embargo, el reto no es solo aumentar el volumen de crédito, sino su especialización.
En este contexto, han surgido modelos de financiamiento enfocados en comercio exterior que buscan cubrir ese vacío.
“El financiamiento no es un trámite, es una herramienta estratégica”, señala Martín Pustilnick, CEO de MUNDI, empresa especializada en crédito para operaciones internacionales.
Este tipo de esquemas busca adaptarse a dinámicas propias del comercio global: pagos diferidos, riesgos logísticos y necesidades de liquidez inmediata.
La diferencia no es menor. De acuerdo con la Asociación de Bancos de México, las empresas con acceso a financiamiento registran:
7 veces más inversión
6 veces más ingresos
5 veces más producción
4 veces más empleo
Para las PyMEs exportadoras, estos factores pueden definir su permanencia en las cadenas globales de valor.
El escenario actual no plantea una sustitución de la banca, sino una diversificación de opciones.
Mientras el crédito tradicional sigue siendo relevante, el crecimiento del comercio internacional exige soluciones más flexibles, rápidas y especializadas.
En ese espacio, empresas como MUNDI han buscado posicionarse mediante acuerdos con organismos empresariales como CANACINTRA y el clúster automotriz CLAUMET, enfocados en ampliar el acceso a financiamiento y capacitación.
El reto de fondo sigue siendo estructural: cerrar la brecha entre las necesidades de capital de las PyMEs y las soluciones disponibles.
En un entorno donde México busca consolidarse como hub exportador, el acceso a financiamiento especializado puede convertirse en un factor decisivo para determinar qué empresas logran integrarse a las cadenas globales y cuáles quedan fuera.
Nota del editor: Esta publicación se realiza con información de Banxico, INEGI y MUNDI, como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Animal.
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