Guerra en Medio Oriente: ¿palanca o freno a la transición energética en América Latina y el Caribe?

2026-04-24 13:03:46 - MUNDO


El conflicto en Medio Oriente ha puesto de manifiesto las consecuencias de un sistema mundial basado en combustibles fósiles. "La guerra enIrán muestra la volatilidad a la que se encuentra sometida la disponibilidad de los combustibles fósiles, en especial, en zonas de alta turbulencia política", apunta a DW Manuel Pulgar-Vidal, líder mundial para el clima y la energía de WWF Internacional.

Esta volatilidad de precios impacta en la energía, los alimentos, el transporte y la inflación a nivel mundial. "El incremento significativo en los precios del petróleo y del gas natural tiene efectos en el sector alimentario; en especial, por la pérdida de fertilizantes que se producen en los procesos petroquímicos que se desarrollan en Irán y otros países de esa región", explica el también exministro de Ambiente de Perú.

A pesar de ello, los países se están centrando en la seguridad energética y en cómo garantizar el abastecimiento de petróleo y gas. "Cuando existen riesgos sobre el suministro internacional de petróleo y gas, los países reaccionan priorizando estabilidad económica, precios accesibles y continuidad del abastecimiento", argumenta Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), en entrevista con DW.

"El foco en seguridad energética es correcto, pero la fuente a garantizar resulta incorrecta", lamenta, consultado por DW, Leonardo Stanley, investigador asociado del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), en Buenos Aires, apuntando a las energías renovables como "única alternativa válida para garantizar la seguridad energética".

"Esta crisis puede convertirse en un fuerte disparador de la transición, al acelerar inversiones en energías renovables, almacenamiento, eficiencia energética y electrificación, precisamente, para reducir la dependencia externa, fortalecer la soberanía energética y disminuir la exposición futura a shocks internacionales", considera Rebolledo, también exministro de Energía de Chile.

A pesar de ello, "algunos países de la región apuestan inmediatamente por incrementar la exploración en combustibles fósiles y otros países apuestan por extraer o fortalecer sus instalaciones para quemar carbón para la producción de energía y medidas similares", lamenta Pulgar-Vidal.

Por este motivo, Stanley considera que perder o no esta oportunidad dependerá del Gobierno de cada país. "Si observamos lo ocurrido en el pasado, algunos supieron aprovechar las crisis para salir del modelo extractivo, como Costa Rica, mientras otros profundizaron el modelo de combustibles fósiles como Argentina", puntualiza.

Para Rebolledo, se trata más bien de "una oportunidad aún abierta", recordando que la región cuenta con recursos solares, eólicos e hídricos, y concentra alrededor del 25 % de los minerales críticos estratégicos para la transición energética. "A ello se suma su enorme potencial para convertirse en exportador de hidrógeno verde y derivados de bajas emisiones hacia mercados internacionales", afirma.

Rebolledo, el Secretario Ejecutivo de la OLACDE, considera que "el reto es acelerar inversiones, desarrollar infraestructura, crear cadenas productivas locales y generar empleo para que esa ventaja natural se traduzca en crecimiento económico real".

Para dejar atrás los combustibles fósiles hay que tener en cuenta el rol de industria petrolera, debido a su peso político en varios países de la región, según Stanley, así como las decisiones que se toman en el corto plazo. "Muchas de las decisiones de política que se tomaron en el pasado, bajo el modelo sustitutivo, tuvieron un horizonte de largo plazo", explica el investigador de CEDES, recordando el ejemplo de Chile, "donde la política de transición energética fue sostenida por Gobiernos de coalición tanto de centroizquierda como de centroderecha".

Pese a los obstáculos, según un reporte del think tank global de energía Ember, el pasado año, América Latina y el Caribe generó el 63 % de su electricidad a partir de fuentes renovables, por encima del promedio mundial del 34 %. Esto se debe "a la gran capacidad instalada de generación hidroeléctrica que en 2025 le permitió generar el 40 % de toda su electricidad de este recurso", explica a DW Wilmar Suárez, Analista de Energía de América Latina en Ember, destacando asimismo el "despliegue de la energía solar y eólica, que combinadas alcanzaron el 19 % de la generación eléctrica total, tras un crecimiento del 13 % respecto a 2024".

El reporte, publicado el pasado martes (21.04.2026) recalca que, en América Latina y el Caribe, las energías solar y eólica generaron cinco veces más electricidad que el carbón el año pasado. "La generación a carbón en la región alcanzó su punto máximo en 2016 y, desde entonces, ha retrocedido un 40 %", precisa Suárez. Esto se debe al auge de la energía solar y eólica, así como al compromiso de varios países de desmantelar centrales existentes y prohibir la construcción de nuevas plantas de generación a partir del carbón, explica.

Según el informe, Chile, Uruguay y Brasil se situan entre las mayores participaciones de generación solar y eólica, superando el promedio global (17 %), mientras que Argentina (16 %), México (13 %) y Colombia (5 %) están por debajo de la media. "La excesiva dependencia del gas importado como eje de la matriz eléctrica ha relegado el potencial renovable de México a un segundo plano. Este escenario se ve agravado por un entorno operativo complejo, donde la lentitud en la gestión de permisos y licencias, y los elevados costos de implementación superan los promedios mundiales, desincentivando la inversión privada", detalla el analista de Ember.

Colombia, alberga, a partir de hoy, la primera conferencia internacional para la transición más allá de los de combustibles fósiles en Santa Marta. "Que Colombia sea sede de esta conferencia envía una señal potente: América Latina quiere ser protagonista de la transición energética global", asegura Rebolledo. Se trata de "una oportunidad para posicionar sus ventajas competitivas, atraer inversión y construir una voz propia sobre una transición justa, inclusiva y adaptada a las realidades del Sur Global", destaca.

Así que "se espera que este sea el inicio de un proceso de construcción de una coalición de voluntad política, que puede ser parcial en el número de países, pero que empiece a reclutar más países hasta lograr el consenso para tomar medidas muy concretas para transicionar fuera de los combustibles fósiles", confía Pulgar-Vida. Y recuerda que "estamos en un momento donde la fragmentación política y la polarización hace difícil el consenso absoluto".

(rml)