2026-03-31 18:19:46 - MUNDO
Las autoridades mexicanas han recogido hasta este martes más de 800 toneladas de residuos petroleros tras un derrame que ha contaminado el mar en cientos de kilómetros de costa del Golfo de México.
El gobierno mexicano informó en un comunicado que desde comienzos de marzo se han registrado avistamientos y llegadas intermitentes de restos de hidrocarburos a playas de los estados de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Continúan las investigaciones para determinar el origen del derrame, mientras organizaciones ambientalistas cuestionan la versión oficial sobre lo ocurrido.
Para hacer frente al problema, varias instituciones federales -entre ellas la Secretaría de Marina, la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y autoridades ambientales- han desplegado un operativo de limpieza y contención.
Según el comunicado conjunto de la Armada y Pemex, más de 3.000 personas participan en las labores, apoyadas por 47 embarcaciones, aeronaves, drones y vehículos terrestres.
Hasta el 30 de marzo los equipos de limpieza habían recogido 785 toneladas de residuos contaminados en playas y otras 40,6 toneladas directamente en el mar, indica el comunicado.
Los trabajos de saneamiento se extienden por más de 630 kilómetros de litoral.
Las autoridades indicaron que los residuos siguen llegando de forma intermitente a algunas zonas costeras, especialmente en Veracruz y Tamaulipas, en forma de material "intemperizado", es decir, crudo alterado por la exposición prolongada al agua, el sol y el viento.
Añadieron que factores meteorológicos como frentes fríos, oleaje intenso y fuertes vientos, han contribuido a desplazar el crudo hacia zonas costeras poco profundas, facilitando su llegada a las playas.
En el complejo petrolero de Cantarell, uno de los mayores del país, se han instalado barreras de contención y se realizan inspecciones con embarcaciones y un dron submarino para revisar la infraestructura petrolera de la zona, según el comunicado.
Este indica que se están examinando los ductos asociados a dos plataformas para comprobar su integridad, aunque los resultados todavía no se han hecho públicos.
Las autoridades mexicanas indicaron que su operativo también incluye inspecciones en el mar para determinar el origen del derrame.
Pemex apuntó a la posibilidad de que parte de los vertidos procedan de emanaciones naturales de petróleo.
La compañía "ha identificado la reactivación de emanaciones naturales de hidrocarburos frente a las costas del municipio de Coatzacoalcos, por lo que se activaron de manera inmediata labores de supervisión, contención y limpieza", señaló en el comunicado.
Al mismo tiempo, las autoridades barajan otras posibles causas del derrame e investigan la actividad de varios barcos que se encontraban en la zona.
"De los 13 buques que se encontraban en el área de interés en el fondeadero de Coatzacoalcos antes del inicio del evento; los avances son siete buques revisados (…) los seis restantes fueron boletinados para con apoyo de la comunidad marítima internacional realizarles las inspecciones", recoge el comunicado.
En paralelo, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), el organismo regulador del sector, presentó el 27 de marzo una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República ante la posible comisión de delitos ambientales.
La legislación mexicana contempla penas de hasta nueve años de prisión por daños al medio ambiente, además de multas y compensaciones.
El gobierno reconoció también la "preocupación legítima de comunidades costeras por afectaciones a la pesca, turismo, salud y bienestar", señala el comunicado oficial.
Pemex indicó que ha destinado unos 35 millones de pesos (unos US$2 millones de dólares) para apoyar a pescadores, servicios de salud y labores de limpieza, además de contratar temporalmente a residentes locales para participar en las tareas de saneamiento.
Organizaciones ambientalistas sostienen que el derrame podría tener un origen distinto al que sugieren las autoridades y que incluso pudo comenzar semanas antes.
Más de 15 organizaciones, entre ellas Greenpeace, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y la Alianza Mexicana contra el Fracking, indicaron que el vertido podría haber surgido de un oleoducto de Pemex en el complejo Cantarell.
Según estas organizaciones, imágenes satelitales mostraban ya en febrero una gran mancha de petróleo en la zona.
También señalan que entre el 7 y el 14 de febrero el buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos, permaneció en las inmediaciones de ese oleoducto mientras se realizaban maniobras en el área.
Las ONG aseguran que la mancha de hidrocarburo habría alcanzado casi 300 kilómetros cuadrados a mediados de febrero, antes de que el crudo empezara a llegar a las costas a principios de marzo, y cuestionan la gestión inicial del incidente.
"Esta secuencia revela algo más que una respuesta insuficiente. Muestra que hubo conocimiento temprano del vertido, intervención operativa en la zona y pese a ello, una decisión de no alertar públicamente", denunciaron en un comunicado.
Las organizaciones han pedido a las autoridades que aclaren cuándo supieron del vertido, qué ocurrió exactamente en el ducto señalado y qué medidas se tomaron desde entonces para contener el derrame y advertir a las comunidades afectadas.
El Golfo de México tiene un largo historial de derrames petroleros, algunos de ellos entre los más graves registrados.
Uno de los más importantes ocurrió en 2010, cuando una explosión en la plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por la empresa BP frente a las costas de Luisiana, provocó el mayor vertido marino en la historia de Estados Unidos.
El accidente, ocurrido el 20 de abril de ese año, causó la muerte de 11 trabajadores y liberó durante casi tres meses más de 500 millones de litros de crudo en el mar antes de que el pozo pudiera ser sellado.
El petróleo se extendió por gran parte del Golfo y contaminó miles de kilómetros de costa en Estados Unidos, afectando gravemente ecosistemas marinos, aves, peces y la industria pesquera y turística de la región.
Décadas antes ocurrió otro desastre de gran escala: el derrame del pozo Ixtoc-I, ocurrido en 1979 frente a la costa de Campeche, en México.
El accidente comenzó el 3 de junio de ese año al reventar un pozo exploratorio operado por Pemex.
El petróleo brotó sin control durante meses y se estima que también liberó más de 500 millones de litros de crudo.
Además de esos dos grandes desastres, la región ha registrado numerosos incidentes de menor escala relacionados con plataformas, ductos y buques petroleros.
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