Cirujanos plásticos de papel: la formación médica exprés que aumenta en México

2026-03-24 10:18:46 - MUNDO


Keila Camacho murió a los 25 años por una cirugía estética mal practicada. Un año después, el médico que la operó recibió una cédula de “maestro en cirugía estética” expedida por la Secretaría de Educación.

En México operan más médicos con “maestría” en cirugía o medicina estética que especialistas certificados en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva. Se estima que los médicos sin especialidad superan en 182% a los certificados. Este desequilibrio fue documentado por Animal Político y CONNECTAS, a partir de registros oficiales. 

Médicos o personal de salud pueden obtener, con poca preparación, “títulos exprés” en cirugía o medicina estética, cuya formación de ocho meses a dos años no se compara con los cerca de 15 años de estudios que se le piden a un especialista. 

Estas cédulas exhiben una contradicción estructural entre la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud: mientras proliferan estos títulos académicos irregulares, autoridades sanitarias han alertado que esta formación irregular es un “falso ejercicio a la profesión” médica y un riesgo a la salud. Justo cuando en el país se vive un auge sin precedentes en cirugías plásticas y estéticas. 

Mientras que la SEP ha acreditado la preparación de 2 mil 158 especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, los registros académicos oficiales reportan que a partir de 2010 se han matriculado cerca de 6 mil 88 médicos a través de maestrías en cirugía y medicina estética. Esto significa que hay 182% más médicos con formación de maestría que especialistas certificados por las autoridades sanitarias.

Sin embargo, esta cifra podría ser superior ya que esta investigación identificó que en México funcionan más de 30 escuelas que ofertan cursos de maestría, “masters” o diplomados en cirugía y medicina estética, así como talleres de prácticas quirúrgicas estéticas. Menos de la mitad tiene reconocimiento educativo y la mayoría se imparten en línea. 

Las consecuencias han sido fatales. Keila Camacho murió tras someterse a una lipotransferencia durante 2024 en Tamaulipas, le retiraron grasa del abdomen para ponerla en sus glúteos, pero a los pocos días su piel comenzó a infectar y necrosarse.

El médico estético Aarón P. conocía la gravedad de la salud de su paciente. Incluso acudió a su casa para limpiar y drenar las heridas, pero dejó de responder cuando ella fue internada en un hospital privado. Abandonó a su paciente en los momentos más críticos, según relata la familia de Keila. 

“Lamentablemente en esta situación se creyó ciegamente en el doctor”, afirma su hermana Joana Camacho. “Él nos repetía: ‘no se preocupen, es normal, todo va perfectamente’… y ponía su dedito pulgar para arriba”. La muerte de la hermana más pequeña ha sido irreparable para la familia Camacho, al igual que para las decenas de familias que han perdido a un ser querido en estas prácticas quirúrgicas.

Al momento de la intervención, Aaron P. sólo tenía título de médico cirujano por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Un año después, y a pesar de la muerte de la mujer, obtuvo una cédula de “maestría en cirugía estética” por el Instituto de Estudios Superiores en Medicina (IESM), acorde a los datos del Registro Nacional de Profesionistas. 

Desde diciembre de 2025, el médico se encuentra desaparecido. De acuerdo con medios locales de Tamaulipas, habría sido secuestrado por un grupo delictivo después del fallecimiento de otra paciente que operó en el Centro de Especialidades Médicas y Estéticas MG.

Entre 1981 y 2023, la Secretaría de Educación (SEP) expidió 2 mil 158 cédulas de especialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva, de acuerdo con información obtenida vía transparencia. La cifra coincide con el número de médicos certificados por parte del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica y Reconstructiva.

En contraste, la SEP informó que entre 2010 y 2023 otorgó 918 cédulas de maestría en cirugía estética al Instituto de Estudios Superiores en Medicina, una de las escuelas que imparte este grado académico. La institución no entregó datos actualizados hasta el 2025 ni el universo completo de las instituciones que ofrecen este tipo de programas.

A partir de la proliferación de cédulas que la autoridad ha señalado de irregulares, esta investigación revela que hay más maestros en cirugía o medicina estética operando en México que especialistas certificados en la materia.

En la verificación de matrículas públicas de cinco escuelas que imparten maestrías en cirugía o medicina estética, incluida hidrolipoescultura, se identificó que sólo entre 2018 y 2022 han egresado 5 mil 170 estudiantes, de acuerdo con registros públicos de la Secretaría de Economía.

La suma de cédulas de maestría otorgadas (918) y los estudiantes egresados identificados (5 mil 170) arroja una cifra aproximada de 6 mil 88 médicos vinculados a programas de maestría en cirugía o medicina estética. 

La cifra podría ser mayor, ya que sólo se cuenta con información pública de cinco instituciones: 

El Centro de Estudios Universitarios del Conde, que imparte la maestría en medicina estética y longevidad; el Instituto Mexicano de Medicina Antienvejecimiento y Estética, que ofrece maestría en medicina estética y antienvejecimiento; el Instituto Internacional de LipoEscultura “Dr. José Roberto García Castillo”, donde se dicta la maestría en hidrolipoescultura; y el Instituto Mexicano de Formación Educativa, donde se estudia la maestría en medicina regenerativa, antienvejecimiento y estética. 

En términos numéricos, la formación a través de maestrías supera en 182% a los médicos con especialidad certificada en las últimas cuatro décadas. Esto pone en evidencia un crecimiento acelerado de esta vía académica frente al modelo oficial de especialización médica.

Para esta investigación se detectaron 31 escuelas que imparten “másters” en cirugía estética o medicina estética; así como diplomados o especialidades en estética, obesidad y longevidad, además de cursos y talleres de prácticas quirúrgicas estéticas, de los cuales se contabilizaron 41 planes de estudios. 

De estas instituciones, únicamente 11 cuentan con un registro oficial de la Secretaría de Educación; el resto (20) no tienen aval educativo o señalan contar con reconocimientos derivados de convenios o instituciones internacionales sin validez o reconocimiento oficial en México.

La habilitación de estas escuelas se realiza por medio de Registros de Validez Oficial (RVOE) otorgados por autoridades educativas estatales. De las escuelas detectadas, los RVOE fueron otorgados en Veracruz, Nuevo León, Ciudad de México, Jalisco, Morelos, Durango, Sonora y Chiapas. 

La mayoría de estas maestrías o diplomados se ejercen por modalidad virtual (12) a través de clases digitales o grabadas; el resto son presenciales (8), escolarizados (4), con modalidad mixta (5) o semipresencial (2) 

La duración de los estudios varía de ocho meses a dos años, aunque algunos se ofrecen como cursos de fin de semana. Para ingresar se solicita contar con cédula profesional como médico o  profesional de la salud, pero no se exige examen de admisión que evalúe los conocimientos quirúrgicos.

Hasta 2019, las secretarías de educación estatales podían otorgar estos reconocimientos oficiales, actualmente la ley sólo permite a la SEP federal otorgar, modificar o cancelar estos registros educativos en el área de salud. No obstante, las instituciones con registros estatales previos continúan operando, al igual que las que carecen de reconocimiento oficial federal. 

La expansión de estas maestrías ha crecido sin que exista información pública completa sobre su regulación, supervisión ni alcance real en la práctica quirúrgica. 

Al ser consultadas para esta investigación a través de las unidades de comunicación social, tanto la Secretaría de Salud como la Secretaría de Educación Pública omitieron dar respuesta hasta el cierre de este reportaje.

En México, la única vía legal para realizar procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos (mínimamente invasivos) plásticos, o de estética facial y corporal, es tener Especialidad en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, la única avalada por la Universidad Nacional Autónoma de México a través del Plan Único de Especializaciones Médicas (PUEM) y el Comité Normativo Nacional de Especialidades Médicas (CONACEM). 

Este programa educativo suma de 12 a 15 años de formación profesional, ya que además de la Licenciatura en Medicina (6-7 años), se debe aprobar el Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM), cursar al menos 2 años la especialidad en Cirugía General y después, hacer un examen para ingresar a la subespecialidad de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (4 años). 

El PUEM establece que se deben cumplir al menos 55 horas semanales de preparación, así como acreditar la participación en 150 cirugías al año durante la residencia. A este mismo programa se apegan 17 escuelas y hospitales públicos donde se imparte la subespecialidad con aprobación del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER). 

La Ley General de Salud lo aclara en el artículo 272 Bis: cualquier cirugía que cambie o modifique el contorno o diferentes zonas del cuerpo y la cara “deberá efectuarse en establecimientos o unidades médicas con licencia sanitaria vigente, atendidos por profesionales de la salud especializados en dichas materias”. 

De igual forma, la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica establece que los únicos médicos capacitados para hacer cirugía plástica estética o cosmética (intervenciones no quirúrgicas) son “los médicos con título profesional y cédula de especialidad, otorgada por autoridad competente”. 

Sin embargo, la ausencia de una normativa precisa sobre la llamada “medicina estética” —que abarca desde procedimientos menores, como la aplicación de bótox, hasta intervenciones invasivas o quirúrgicas— abrió la puerta en México a maestrías, diplomados y cursos irregulares. 

Estos programas son menos rigurosos y flexibles: reducen requisitos legales como el perfil de ingreso, los años de formación y las horas de práctica quirúrgica. En muchos casos, incluso se imparten completamente en línea. En sólo dos años, un médico general puede graduarse como “maestro en cirugía estética”. 

“No hay exámenes para el ingreso, sólo tienes que pagar tu inscripción, pagar tu colegiatura y cada mes te estás conectando, a veces cada semana, en línea. Las horas que tiene esa formación de un médico que no es especialista no se comparan con la formación de un especialista en nuestro país”, explica el Dr. Martín de la Cruz Lira Álvarez, presidente de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER). 

En 2023, la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), órgano de la Secretaría de Salud encargado de verificar el cumplimiento de normas sanitarias aplicadas en cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas, alertó que las  maestrías en cirugía estética y en medicina estética eran un “falso ejercicio a la profesión” médica y un riesgo a la salud. 

Apuntó también que personal médico egresado bajo este título “está involucrado en diversos casos de pacientes que han sufrido daños graves a la salud e incluso la muerte dentro de hospitales privados en distintas entidades del país”, ya que realizan procedimientos de cirugía plástica y estética sin contar con certificación, como se solicita en la legislación sanitaria. 

A pesar de estas alertas –respaldadas también por la Dirección General de Calidad y Educación en Salud–, la Secretaría de Educación Pública sigue otorgando cédulas a médicos con maestría en cirugía estética o medicina estética. Con estos títulos está prohibido realizar procedimientos quirúrgicos, ya que no equivalen a la especialidad y cuya formación dista de la que exige la cirugía plástica certificada, lo cual pone en riesgo a los pacientes. 

Como lo explica el presidente de la AMCPER: “La preparación deficiente, en alguien que no es un especialista, influye en que tengan más oportunidad de complicaciones que puedan afectar la salud y que en muchas ocasiones, pierden hasta la vida. En este tipo de cirugías el riesgo es mayor cuando se está bajo el procedimiento quirúrgico de alguien que no está entrenado, que no adquirió las habilidades necesarias”. 

Al ser consultados sobre estas irregularidades, tanto la Secretaría de Salud, la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios, como la Secretaría de Educación se negaron a dar una postura oficial hasta el cierre de esta investigación.

Esta práctica ha sido denunciada por el Consejo de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva como intrusismo médico, ya que pese a ser médicos, “están llevando a cabo actividades que no son a las que están facultados. Invaden un territorio profesional para el cual no han sido preparados en una forma adecuada”, explica Rodrigo Dávila Díaz, cirujano plástico y estético certificado, miembro de los Consejos de Enseñanza del CMCPER. 

En la última década, las fiscalías de todo el país abrieron 519 investigaciones contra personal de salud por el delito de usurpación de profesión. De ese total, 114 casos corresponden a médicos que practicaron cirugías plásticas o estéticas sin contar con la especialidad ni la certificación necesarias. 

Los expedientes revelan un patrón: los estados con mayor incidencia de este tipo de intrusismo médico son Baja California, Chihuahua y Jalisco, entidades fronterizas cercanas a Estados Unidos, donde la demanda de cirugías estéticas se ha convertido en un terreno fértil para quienes ejercen sin acreditación profesional. 

Dávila Díaz afirma que el intrusismo, cuando médicos sin conocimiento en el área pretenden hacer cirugías estéticas, representa un verdadero problema de salud pública porque no sólo vulnera la práctica profesional y la confianza en el sistema de salud, también expone a los pacientes a consecuencias que, en muchos casos, pueden ser irreversibles. 

Fuente: gob.mx