Colombia y Ecuador bajan la tensión: ¿puede volver la crisis?

2026-03-21 14:50:47 - MUNDO


586 kilómetros de frontera compartida y una tensión que volvió a escalar. 18 años después, Colombia y Ecuador protagonizan un nuevo episodio de fricción que remite a conflictos del pasado. Esta vez, las ideologías políticas de sus gobiernos están invertidas, pero se mantienen las narrativas subidas de tono y las acusaciones cruzadas.

Ya no están Álvaro Uribe ni Rafael Correa como presidentes de ambos países. Ahora, el mandatario colombiano Gustavo Petro denunció la aparición de 27 cuerpos calcinados, vinculados con bombardeos desde Ecuador, y advirtió que no fueron realizados por los grupos armados que operan en la región.

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Su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, no solo rechazó la acusación, sino que defendió las operaciones conjuntas con el Comando Sur de Estados Unidos “para combatir el narcoterrorismo” y sostuvo que las organizaciones armadas están integradas mayoritariamente por colombianos que operan en su territorio. Incluso, miembros de su Gobierno cuestionaron a Petro por, según ellos, hacer política en “redes sociales” y lo acusaron de no hacer su trabajo en la lucha contra el crimen organizado.

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En el plano diplomático, una investigación binacional para esclarecer los hechos inspeccionó la zona y permitió una desescalada parcial de la tensión. Sin embargo, el episodio parece ir más allá: se enmarca en una creciente disputa arancelaria entre ambos países y en visiones contrapuestas de la política exterior. Un cóctel que pone sobre la mesa las razones estructurales de la crispación.

A pesar de la tranquilidad momentánea, el analista político y catedrático en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Fernando Carrión, observa el devenir de los hechos “con muchísima preocupación”. 

Consultado por France 24 en español, el especialista indica que todo empezó con unos aranceles como “tasa de seguridad” que impuso el Gobierno de Noboa contra los productos colombianos y la respuesta recíproca de Bogotá, que llevó a la eliminación de apoyos energéticos y a tarifas cruzadas del 50%, pero, señala, ahora viene algo “mucho más complejo: que es en principio lo que podría ser ya agresiones entre los países”.

Por su parte, Juan Federico Pino Uribe, doctor y magíster en Ciencia Política, considera que la política exterior latinoamericana en los últimos años se ha caracterizado por ser muy escandalosa en redes sociales, pero también muy diligente a nivel de las cancillerías. En su análisis para France 24 toma como ejemplo los trabajos diplomáticos conjuntos que se llevan adelante cada vez que ocurre un altercado.

En esa línea, se muestra más optimista frente a la posibilidad de encontrar soluciones diplomáticas: “No creo que esto llegue a escalar a un conflicto armado”. El Ejército colombiano y el ecuatoriano tienen muchos lazos de comunicación. Si no hay un elemento factual que sea fuerte, es muy difícil que la situación escalase a un clima de tensión”. En cuanto al distanciamiento comercial, estima que “se va a seguir profundizando un poco”.

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Ambos analistas coinciden en señalar la importancia de los movimientos de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), un organismo regional creado el 26 de mayo de 1969 durante el denominado el Acuerdo de Cartagena, e integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

“Se necesita una reunión alrededor de la CAN para que se pueda establecer un espacio de acuerdo, un espacio de diálogo para que esto no suba, porque si esto sigue así, pues francamente para Colombia será un problema, como también lo será para el Ecuador”, advierte Carrión. “Tal vez, bien sea a través de la CAN que pueda permitir llegar a hacer un encuentro entre Gustavo Petro y Daniel Noboa para desescalar. Así sea con un apretón de manos incómodo como en el momento fue con Álvaro Uribe y Rafael Correa”.

Los expertos también consideran la variable geopolítica en el marco de la nueva doctrina Monroe introducida por Estados Unidos. Ecuador recibe apoyo de Washington en materia de inteligencia, transferencia tecnológica y capacitación para efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía. Pero el operativo ordenado por Quito, con apoyo de la Casa Blanca, ubica a la potencia del norte en el centro de la polémica. Una de las acciones conjuntas se llevó adelante en la provincia de Sucumbíos, fronteriza con el Putumayo colombiano, es decir, la zona donde Petro denuncia el ataque extranjero.

La presencia y ausencia de mandatarios latinoamericanos en la última convocatoria realizada por el inquilino de la Casa Blanca es, según los expertos consultados, un indicador que puede ofrecer claves para entender las tensiones entre Bogotá y Quito.

“El presidente (Donald) Trump decidió hacer esta reunión en Miami para montar esta especie de escudo militar frente al tema del narcotráfico, pero no invitó, a mi modo de ver, a tres países que son claves: México, Brasil y Colombia”, indica Carrión. En palabras de Pino Uribe, la exclusión de Petro de la convocatoria Escudo de las Américas es una señal de la estrategia que busca la administración Trump.

Detrás del conflicto entre los países andinos, los analistas consideran que hay una intención de incidir en el proceso electoral colombiano por parte de la Casa Blanca. “Creo que esta tensión va a seguir hasta, por lo menos, la primera vuelta colombiana, e incluso hasta la segunda, si llegan a quedar Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia. Creo que esto puede ser más un reflejo de la política exterior de Estados Unidos que una acción intencionada de Daniel Noboa para desestabilizar”, reflexiona Pino Uribe.

No es la primera vez que un conflicto diplomático entre Colombia y Ecuador escala hasta acciones militares. El 1 de marzo de 2008, el entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe, ordenó, sin autorización, la 'Operación Fénix'. El hecho resultó en un bombardeo a un campamento de las FARC en Angostura, dentro del territorio ecuatoriano, donde murió el líder guerrillero Raúl Reyes. La respuesta de Rafael Correa fue la ruptura de relaciones entre países.

Más allá de que, en el caso actual, las acusaciones están invertidas, Carrión establece diferencias en cuanto al objeto de la discordia. Mientras que el detonante de los incidentes de 2008 era el conflicto armado en Colombia, ahora los motivos parecen estar más vinculados a la geopolítica y al narcotráfico. “Simplemente se denuncian armas, una bomba y un conjunto de hechos que todavía no se conocen, pero quedan ahí, a la libre interpretación de la opinión pública”, resalta.

Por su parte, Pino Uribe retoma los argumentos de las partes en 2008: “Lo que decía el presidente Álvaro Uribe era que el derecho de combatir el crimen transnacional organizado primaba sobre el derecho a la integridad del Estado, mientras que en Ecuador, Rafael Correa decía que el derecho supremo era la integridad territorial del Estado”. Al mismo tiempo, encuentra paralelismos con la crisis en curso: “Estamos viviendo un momento similar, donde hay cierto tipo de intervencionismo en las dos fronteras y hay una violación de un espacio multilateral apoyado por un contexto internacional cada vez más álgido y más radicalizado”.

Muchos especialistas consideran que los dos países fronterizos necesitan tener relaciones comerciales como punto de partida para lograr una zona de paz. El comienzo de 2026 encontró a Colombia y Ecuador en medio de una guerra arancelaria, que incorporó una dimensión energética, hasta arribar en incidentes que involucran armas y bombas. El tiempo dirá si la política y la diplomacia logran imponerse a los tambores de guerra.

Fuente: france24.com