2026-06-29 11:15:29 - MUNDO
La transición energética de México ha sufrido un recorte oficial: el gobierno federal claudicó en su meta inicial de generar el 45 % de la electricidad con fuentes limpias para 2030, bajando el listón a un 38 %.
Esta nueva cifra no solo representa una caída del 7 % respecto al objetivo planteado el primer día del actual sexenio, sino que deja al país por debajo de los compromisos internacionales pactados en el Acuerdo de París, donde originalmente México asumió el reto de alcanzar un 43% de generación de energía limpia para el año 2030.
Aunque esta meta ya había sufrido un ajuste a la baja, estimándose una participación del 38.5 % de fuentes limpias según las propias proyecciones del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE). El reciente anuncio oficial del 38 % ni siquiera logra sostener este nuevo piso ya recortado.
El 1 de octubre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum fue categórica al presentar los “100 compromisos para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación” e incluir en el número 71 el impulso a energías renovables. En ese punto, trazó una línea ambiciosa y clara en su discurso de investidura ante miles de simpatizantes reunidos en el Zócalo de la Ciudad de México: “vamos a impulsar las energías renovables, el objetivo es que en 2030 tengan una participación del 45 por ciento”.
Sin embargo, la meta de su gobierno cambió. En la reciente intervención de Luz Elena González, titular de la Secretaría de Energía (Sener), durante la conferencia matutina del 24 de junio en Palacio Nacional, la funcionaria oficializó el ajuste: “como vemos, para el año 2030 estaremos generando el 38 por ciento con fuentes renovables”.
Históricamente, en el marco del Acuerdo de París, el país había fijado una ruta que aspiraba a un 43 % de energías limpias para el final de la década; una cifra que luego sufrió modificaciones a la baja para situarse en un 38.5 %. Ahora, el gobierno federal fija una nueva meta del 38 %, evidenciando un rezago en las medidas encaminadas a la lucha contra el cambio climático.
¿Qué obligó al gobierno a sincerar los números y rebajar sus expectativas? Para Víctor Ramírez, socio de P21 Energía —consultora especializada en energía con más de 15 años de experiencia en la materia—, la respuesta está en la parálisis de la administración anterior.
“Con todo el retraso que hubo con Andrés Manuel López Obrador que faltó por lo menos unos 15 gigas de capacidad a instalar de generación de renovables, se antoja muy difícil llegar al 45 % y para mí un 38 % es una meta viable”, explica Ramírez en entrevista con Animal Político. El experto, doctorado en Ciencias por la UNAM, con estudios en materia de Derecho Ambiental, impacto ambiental y cambio climático, detalla que el mercado mexicano “se paró durante por lo menos unos seis años”, lo que destruyó el dinamismo de las cadenas de valor y frenó el desarrollo de infraestructura clave.
Hoy en día, México genera apenas el 24 % de su electricidad con energías limpias, una cifra que incumple el 35 % al que México se comprometió ante la ONU para el año 2024. Ante esto, el especialista matiza que la nueva cifra de la Sener no debe verse como un límite máximo, sino como lo mínimo indispensable. “Nuestra meta es por lo menos 38 %, no es que se asuma que quieran llegar a 38 % que tienen como piso (…) están pretendiendo superar esos niveles”.
El gobierno promete añadir 32 mil megawatts de energía nueva hacia 2030, de los cuales 22 mil provendrán de fuentes renovables. Esto implicaría aumentar la participación renovable en 15 puntos porcentuales en solo cinco años. No obstante, la reconstrucción del sector toma tiempo. Los proyectos necesitan cierres financieros, estudios, permisos y construcción de líneas de transmisión.
Ramírez advierte que la explosión de energía limpia no ocurrirá en el corto plazo. “La gran masa de proyecto va a entrar en 2028-2029, junto con sus obras de refuerzo para interconectarse”. Explica que, con esto, la administración de Sheinbaum estaría apostando a lograr su meta —ya rebajada— en la recta final de su periodo.
El panorama se vuelve más crítico al observar la dependencia fósil del país. Entre enero y septiembre de 2025 el 61 % (165 TWh) de la generación eléctrica provino de ciclos combinados (gas natural), mientras que solo 23 % (63 TWh) de fuentes limpias, de acuerdo con el reporte ¿Cómo va la generación de energía en México? elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO).
Lejos de alejarse de los hidrocarburos, la presidenta Sheinbaum ha abierto la puerta a métodos de extracción de gas altamente cuestionados. Bajo la bandera de “fortalecer la soberanía nacional“, su administración conformó un grupo científico de expertos para explorar la viabilidad de incursionar en nuevas tecnologías de fracturación hidráulica o fracking.
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Aunque la mandataria ha reiterado que no sería el “fracking tradicional” y que buscarán técnicas que reciclen el agua sin químicos potentes, organizaciones que defienden el medio ambiente rechazan tajantemente la existencia de un “fracking sustentable“.
Apostar por la extracción de gas local choca frontalmente con la urgencia climática. Esta técnica aumenta las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero sumamente agresivo. El impacto ya es visible: a principios de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó que sus emisiones de metano se dispararon un 51.2 % en comparación con el año anterior.
Al final, la radiografía energética de México muestra a un país atrapado entre el discurso de la sustentabilidad y el peso de su realidad fósil. Con una meta de energías limpias rebajada, promesas postergadas para el cierre del sexenio y un coqueteo con el fracking, el gobierno pone en vilo su credibilidad frente a los compromisos climáticos a nivel internacional.
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