2026-06-26 19:52:30 - MUNDO
Con especialistas de la Argentina, Italia, España, Portugal y Bélgica, hoy comenzó en la Ciudad de Buenos Aires el Congreso Internacional de Psicoanálisis Multifamiliar, un encuentro que se extenderá hasta el domingo y que reunirá a profesionales, estudiantes y equipos interdisciplinarios para debatir los avances de un enfoque terapéutico nacido hace más de 50 años en nuestro país y que hoy se replica en distintos lugares del mundo.
El evento, organizado por el Centro Ditem, la Fundación María Elisa Mitre y otras instituciones dedicadas al psicoanálisis multifamiliar, tiene como eje debatir cómo se debe intervenir en los distintos momentos del proceso terapéutico de los grupos multifamiliares. Las actividades se desarrollan de manera presencial en Thames 1946, en Palermo, y también pueden seguirse en modalidad virtual desde distintos países.
Además de conferencias y mesas de debate, el encuentro incluye la presentación de trabajos científicos, experiencias clínicas y demostraciones de grupos multifamiliares, con el objetivo de mostrar en vivo cómo funciona un dispositivo terapéutico que continúa despertando interés tanto dentro como fuera del país.
Para entender el origen de esta propuesta hay que remontarse al trabajo del psiquiatra y psicoanalista Jorge García Badaracco, quien desarrolló el psicoanálisis multifamiliar en la Argentina a partir de su experiencia clínica con pacientes graves y sus familias. Su planteo resultó innovador para la época porque proponía que el sufrimiento psíquico no podía comprenderse únicamente desde el individuo ni limitarse al diagnóstico, sino que también debía analizarse a partir de los vínculos y las interdependencias familiares que forman parte de la vida de cada persona.
Ese enfoque dio lugar a grupos terapéuticos en los que participan pacientes, familiares, terapeutas y otras personas interesadas en abordar el sufrimiento humano. La apuesta no está solamente en trabajar sobre los síntomas, sino también en generar un espacio donde los participantes puedan reconocerse en los relatos de otros, poner en palabras experiencias dolorosas y construir nuevas formas de relación.
A diferencia de un abordaje exclusivamente individual, el dispositivo multifamiliar busca aprovechar la resonancia emocional que se produce dentro del grupo. Una historia compartida, una experiencia ajena o una intervención de otro participante pueden convertirse en disparadores para comprender aspectos propios que hasta ese momento permanecían invisibles. Por eso, quienes impulsan este modelo sostienen que el trabajo grupal no reemplaza a la terapia individual, sino que puede complementarla y enriquecerla.
“Es extraordinario, porque vienen muchos pacientes y terapeutas, y todos se identifican con relatos de lo que está pasando. A través de esas resonancias descubren aspectos de sí mismos. Los procesos terapéuticos suelen ser mucho más ricos cuando la familia puede participar”, explicó María Elisa Mitre, directora del Centro Ditem y una de las principales referentes del enfoque, durante una entrevista con LA NACION
Según la especialista, el objetivo no es trabajar únicamente sobre el síntoma, sino rescatar aquello que García Badaracco denominaba el “potencial virtual sano” presente en todas las personas. “En los grupos pueden participar familias, pacientes, profesionales y cualquier persona interesada. Lo importante es generar experiencias enriquecedoras que permitan un nuevo desarrollo”, afirmó.
Una de las características distintivas del modelo es la participación activa de la familia. “Es una condición fundamental trabajar con los padres y con quienes forman parte del entorno cercano. Muchas veces los hijos sostienen emocionalmente a sus propios padres sin advertirlo. Cuando los adultos también inician un proceso terapéutico, los pacientes encuentran un contexto diferente para poder avanzar”, explicó Graciela Bar, codirectora de BabelPsi, institución que desde hace años desarrolla este modelo también en Francia.
“El grupo favorece vivencias que producen cambios profundos. No se trata tanto de interpretar al paciente como de crear las condiciones para que pueda hacer sus propios descubrimientos a partir del encuentro con los demás”, señaló Alberto Jones, codirector de BabelPsi. Según explicó, la posibilidad de escuchar experiencias ajenas permite que aparezcan emociones y recuerdos que muchas veces permanecen ocultos durante un tratamiento exclusivamente individual.
La expansión internacional del psicoanálisis multifamiliar ocupa un lugar destacado en esta edición del congreso. La participación de referentes europeos en el congreso refleja el crecimiento que tuvo este modelo terapéutico en distintos países durante las últimas décadas.
Entre ellos se encuentra la psiquiatra italiana Claudia Tardugno, quien impulsa proyectos para adaptar este enfoque a ámbitos comunitarios y educativos. Su propuesta busca desarrollar dispositivos preventivos dentro de las escuelas, donde alumnos, docentes y familias puedan encontrar espacios de escucha antes de que aparezcan cuadros de mayor gravedad. “La idea es intervenir cada vez más temprano y construir ámbitos comunitarios que permitan prevenir el sufrimiento psíquico antes de que se transforme en una patología”, explicó.
Para Mitre, el crecimiento internacional confirma la vigencia de una propuesta nacida en la Argentina. “Hoy tenemos la oportunidad de compartir experiencias entre profesionales de distintos países y seguir pensando juntos cuáles son las contribuciones que podemos hacer para construir una salud mental más comunitaria”, sostuvo.
Powered by TURADIOINFO.COM