CCE Baja California exige al Gobierno Federal atender colapso en cruces fronterizos de ingreso a México

2026-06-21 18:47:29 - MUNDO


Octavio Sandoval López, presidente del CCE BC, urge a la presidenta Sheinbaum a girar instrucciones a la ANAM y al INM para agilizar los cruces en horas pico y fines de semana; miles de trabajadores transfronterizos, familias y turistas esperan hasta tres horas para entrar al país.

Mexicali, BC.- El Consejo Coordinador Empresarial de Baja California (CCE BC) lanzó este jueves un pronunciamiento público urgente dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, exigiendo una solución inmediata a las prolongadas filas que enfrentan quienes intentan cruzar desde Estados Unidos hacia territorio mexicano a través de los puertos de entrada de la entidad.

En el documento firmado por Octavio Sandoval López, presidente del organismo empresarial más representativo del estado, se documenta una realidad que miles de bajacalifornianos viven a diario: tiempos de espera de dos a tres horas para ingresar al país, especialmente en las horas pico matutinas y vespertinas, así como durante los fines de semana, cuando el flujo de personas y vehículos alcanza sus niveles más críticos.

“Hoy, miles de trabajadores transfronterizos, familias y turistas pasan hasta dos y tres horas para cruzar hacia nuestro estado. Esta situación afecta la economía regional, desincentiva el turismo y deteriora la calidad de vida.”

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL CON IMPACTO ECONÓMICO MEDIBLE

La frontera entre Baja California y California es la más transitada del mundo. Tan solo el Puerto de Entrada de San Ysidro, en Tijuana, registra en promedio más de 70,000 cruces vehiculares diarios, mientras que el cruce peatonal de El Chaparral y el de Otay Mesa complementan el flujo binacional con decenas de miles de personas adicionales. A ello se suma el cruce de Tecate y el corredor Mexicali–Calexico, que en conjunto convierten a Baja California en el eje logístico y humano más activo de toda la frontera México–Estados Unidos.

La problemática que denuncia el CCE BC no es nueva, pero se ha agudizado en los últimos meses. El impacto económico es tangible: trabajadores maquiladores y de la industria de servicios que laboran en el lado estadounidense y residen en Tijuana, Rosarito o Tecate pierden horas productivas en filas que en temporadas altas (Semana Santa, verano, puentes vacacionales) pueden extenderse más allá de las tres horas. La industria turística, que tiene en el visitante binacional a su principal cliente, acusa pérdidas directas cuando las largas esperas desincentivan el ingreso de turistas estadounidenses que buscan gastronomía, entretenimiento o comercio en el lado mexicano.

Según estimaciones del sector hotelero y restaurantero de la zona, cada hora adicional en el tiempo de espera para cruzar al lado mexicano puede traducirse en una reducción de entre 15 y 25 por ciento en la afluencia de visitantes provenientes del sur de California, uno de los mercados turísticos con mayor capacidad de gasto para Baja California.

“Facilitar el cruce fronterizo también es impulsar el turismo, el empleo y el desarrollo económico de nuestra región.”

EL LLAMADO AL GOBIERNO FEDERAL: ANAM E INM EN EL CENTRO DEL DEBATE

El pronunciamiento del CCE BC apunta específicamente a dos instituciones federales: la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y el Instituto Nacional de Migración (INM), organismos responsables del control migratorio y aduanero en los puertos de entrada terrestres. Sandoval López reconoce en su texto que la seguridad nacional es una prioridad irrenunciable, pero advierte que no existe una incompatibilidad estructural entre reforzar los controles y garantizar la movilidad ágil de personas.

La crítica implícita apunta a una asignación insuficiente de personal en ventanillas de revisión, a la falta de carrilería dedicada para cruces frecuentes y a la ausencia de tecnología de agilización (como lectores de documentos biométricos o carriles SENTRI con mayor capacidad) en comparación con los avances que el lado estadounidense ha implementado a través de CBP (Customs and Border Protection). Mientras el cruce de norte a sur de México a Estados Unidos opera con una infraestructura cada vez más tecnificada y ágil para quienes cuentan con documentación como pasaporte, visa o Tarjeta de Residencia, el sentido sur a norte de regreso a México, arrastra rezagos operativos que el sector empresarial ya no está dispuesto a tolerar en silencio.

El llamado del CCE BC llega en un momento políticamente relevante: el pronunciamiento anticipa y coincide con una visita de la presidenta Sheinbaum a Baja California, oportunidad que el organismo empresarial busca aprovechar para que el tema sea incorporado directamente en la agenda ejecutiva federal. “Confiamos en que, durante su visita a Baja California, la Presidenta pueda escuchar esta preocupación y girar las instrucciones necesarias para resolver un problema que hoy afecta a miles de bajacalifornianos”, señala el texto del CCE BC.

CONTEXTO REGIONAL: LA FRONTERA COMO ARTERIA ECONÓMICA

El corredor binacional Baja California–California genera anualmente miles de millones de dólares en intercambio comercial, turístico y laboral. La región es hogar de una comunidad de trabajadores transfronterizos que se estima supera las 80,000 personas; individuos que viven en México, trabajan en Estados Unidos y sostienen con su consumo e inversión una parte significativa de la economía local de ciudades como Tijuana, Tecate y Mexicali. Para estas familias, el tiempo en fila no es una molestia menor: es tiempo de descanso, tiempo familiar y, en última instancia, calidad de vida.

A la dimensión humana se suma la económica. Baja California es la cuarta economía estatal de México y su cercanía con el mercado californiano (el quinto más grande del mundo si se le considerara un país) le otorga una ventaja competitiva que solo puede aprovecharse si la movilidad fronteriza funciona eficientemente. Bajo el marco del T-MEC, la integración de cadenas de valor entre plantas maquiladoras y proveedores estadounidenses requiere que personas, insumos e información crucen con fluidez. Cualquier obstáculo sistémico en los cruces de personas afecta, por extensión, la percepción de certeza jurídica y logística que empresas extranjeras consideran al decidir inversiones en la región.

La demanda del CCE BC no es aislada. En meses recientes, el Colegio de la Frontera Norte (COLEF) y diversas cámaras empresariales, incluyendo Canacintra y Canaco Servytur, han documentado el impacto negativo de los tiempos de espera sobre la productividad y el turismo receptor en Baja California. El pronunciamiento de este jueves suma al frente empresarial unificado que exige del Gobierno Federal una política fronteriza de ingreso a México que esté a la altura de la importancia estratégica de la región.

“Sabemos que la seguridad es una prioridad, pero es posible fortalecer los controles sin sacrificar la movilidad.”

PERSPECTIVA Y PRÓXIMOS PASOS

El CCE BC no plantea en su pronunciamiento una negociación, sino una instrucción directa que esperan sea girada desde la Presidencia de la República hacia las dependencias correspondientes. La urgencia del tono contrasta con la paciencia que el sector empresarial ha ejercido durante meses de quejas canalizadas por vías institucionales sin resultados tangibles.

Para Nw Noticias, el pronunciamiento representa también un indicador del estado de la relación entre el gobierno federal y el sector privado bajacaliforniano en un año en que la agenda de seguridad, el Plan México y la atracción de inversión extranjera ponen a Baja California en el centro de la política económica nacional. Si la presidenta Sheinbaum atiende el llamado durante su visita al estado, el impacto sería inmediato y visible para cientos de miles de personas que cruzan la frontera cada semana. Si la visita pasa sin respuesta concreta, el pronunciamiento podría escalar hacia acciones de mayor presión pública.

La frontera siempre ha sido el corazón económico de Baja California. Que lata con fluidez o que se congele en interminables filas no es un asunto menor: es, en buena medida, el termómetro de la competitividad y la calidad de vida de toda la región.Nw

Fuente: google.com