2026-06-19 14:38:29 - MUNDO
El 21 de junio, Colombia se enfrenta a una de las elecciones más importantes de su historia reciente. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se enfrentan dos políticos que defienden visiones totalmente opuestas sobre el Estado, la seguridad y la sociedad: el senador de izquierda y defensor de los derechos humanos Iván Cepeda, y el abogado y empresario de ultraderecha Abelardo de la Espriella.
Para muchos observadores, esto va mucho más allá de la sucesión del actual presidente, Gustavo Petro. Se considera que estas elecciones decidirán si Colombia sigue el rumbo tomado en los últimos años, con reformas sociales y negociaciones con grupos armados, o si el país toma un camino mucho más conservador y centrado en la seguridad. Por eso, la presidenta interina del Instituto GIGA de Hamburgo, Sabine Kurtenbach, habla con DW de unas "elecciones que marcarán el rumbo".
Colombia está pasando por una fase de cambios políticos. En 2022, con Gustavo Petro, un candidato de izquierda ganó por primera vez las elecciones presidenciales. Su Gobierno prometió reformas sociales, una mayor participación de los grupos más desfavorecidos, la aplicación del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC y una nueva estrategia para lidiar con los grupos armados.
El balance es mixto. Según la experta en Colombia Viviana García Pinzón, investigadora del Instituto Arnold Bergstraesser de Friburgo, especializado en estudios transregionales, se han logrado avances en la lucha contra la pobreza, la restitución de tierras y la inclusión social. Al mismo tiempo, algunas reformas clave han fracasado o solo se han aplicado parcialmente. Evalúa de forma especialmente crítica la política de paz: la estrategia de la "paz total" no ha alcanzado sus objetivos ni ha reducido de forma decisiva la violencia contra la población civil, según explica García Pinzón en entrevista con DW.
Kurtenbach opina lo mismo. Petro se presentó con una "agenda muy progresista y socialmente transformadora", pero "prometió mucho y cumplió muy poco". Sobre todo en lo que respecta a la política de paz, critica la falta de estrategia y la escasa aplicación. Esto ha generado "ira y decepción", incluso entre muchos seguidores del Gobierno. En este contexto, las elecciones también se ven como un voto sobre el legado político de Petro.
Iván Cepeda, de 63 años, es uno de los representantes más conocidos de la izquierda colombiana. A diferencia de Petro, no viene de un movimiento guerrillero, sino del ámbito de los derechos humanos. García Pinzón lo describe como un político que "siempre se ha movido en espacios institucionales y legales". Su trayectoria política está marcada por un "compromiso muy firme con los derechos humanos".
Cepeda es hijo del senador de izquierda Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994. Lleva años comprometido con la superación de la violencia política y ha participado en las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC y el ELN.
Políticamente, aboga por dar continuidad a elementos clave de la línea de Petro: más políticas sociales, la aplicación del acuerdo de paz, las negociaciones con los grupos armados y una transformación socio-ecológica del país. El abandono de los combustibles fósiles también es una de sus principales prioridades.
Su problema en la campaña electoral: muchos votantes lo consideran competente, pero no especialmente carismático. Kurtenbach lo describe como un político serio al que le cuesta despertar emociones.
Su rival, Abelardo de la Espriella, es justo lo contrario. Este abogado y empresario apenas estaba en el radar antes de que empezara la campaña electoral. Ahora, sin embargo, lidera las encuestas.
Su perfil político recuerda a muchos observadores a la nueva derecha de América Latina y EE. UU. García Pinzón lo sitúa entre Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei. Dice que no es un político de carrera al uso, pero que tiene vínculos muy estrechos con las élites económicas y políticas.
Su campaña se basa en las redes sociales, una puesta en escena impactante y mensajes contundentes. De la Espriella promete un Estado más ágil, un fortalecimiento del sector privado y una actuación sin concesiones contra los grupos armados. Cuenta con el apoyo, entre otros, del presidente estadounidense, Donald Trump, del presidente de Argentina, Javier Milei, y del mandatario de Ecuador, Daniel Noboa.
Según García Pinzón, para muchos seguidores encarna un modelo de éxito basado en la "prosperidad, la fuerza y el modelo familiar tradicional". Al mismo tiempo, advierte de una evolución política que podría tener rasgos autoritarios. De la Espriella representa "una derecha como Colombia aún no ha conocido".
Casi ningún tema marca tanto las elecciones en Colombia como la situación de seguridad. A pesar del acuerdo de paz de 2016, muchas regiones siguen sufriendo la presencia de grupos armados, el tráfico de drogas y la violencia.
En este punto, los candidatos difieren radicalmente. Mientras que Cepeda apuesta por las negociaciones y la continuación del proceso de paz, de la Espriella aboga por una política de "mano dura". Ha anunciado que pondrá fin a las conversaciones con los grupos guerrilleros y que se orientará más hacia los modelos de seguridad de Bukele en El Salvador.
Para Kurtenbach, ese rumbo conlleva riesgos considerables. Es cierto que los esfuerzos de paz realizados hasta ahora no han tenido un éxito total. Aun así, advierte que no hay que ponerles fin de forma brusca. Los problemas estructurales de Colombia siguen sin resolverse. "Se avecina un nuevo ciclo de violencia", afirma.
García Pinzón también teme una escalada. La idea de querer resolver los conflictos políticos exclusivamente por la vía militar podría agravar la polarización y extender la violencia, más allá de los grupos armados, a toda la sociedad.
Las elecciones se siguen con mucha atención en toda América Latina. Según García Pinzón, no solo está en juego el futuro de Colombia, sino también la evolución política de toda la región.
En política exterior, ambos candidatos marcarían un rumbo diferente. De la Espriella se considera proestadounidense. "Abelardo de la Espriella sigue claramente la línea de Trump", dice Kurtenbach.
Una victoria electoral de la ultraderecha desplazaría aún más hacia la derecha el equilibrio político en Latinoamérica. Ya hoy en día gobiernan presidentes conservadores que apoyan a De la Espriella, como Milei en Argentina y Noboa en Ecuador.
Si, por el contrario, gana Cepeda, es probable que Colombia apueste más por la cooperación con los gobiernos de izquierda de Brasil y México y continúe intentando resolver los conflictos mediante negociaciones en lugar de hacerlo por la vía militar.
Independientemente del resultado, Colombia se enfrenta a enormes retos: violencia persistente, desigualdad social, un sistema de partidos fragmentado y una sociedad cada vez más polarizada.
Ambos candidatos están en un empate técnico. Según los expertos, aún no se sabe quién de los dos ganará la segunda vuelta el domingo. Para Kurtenbach, al final podría ser decisiva sobre todo la movilización de sus propios seguidores.
(cp)
Powered by TURADIOINFO.COM