En México apasiona todo lo coreano… al menos hasta el inicio del partido

2026-06-18 13:01:29 - MUNDO


Primero llegaron las fábricas, luego la comida y, después, la música pop se hizo con el protagonismo. El entusiasmo por Corea del Sur en México lleva años gestándose y se ha convertido en un movimiento de masas que ha llevado a la presidenta Claudia Sheinbaum a compartir balcón con los reyes del K-pop, BTS, y a que los aficionados visitantes del Mundial fueran recibidos con el cántico: "Coreano, hermano, ya eres mexicano".

Pero esa floreciente relación se pondrá a prueba este jueves en Guadalajara, cuando ambos equipos se enfrenten en un partido de la fase de grupos en el Mundial 2026.

"Los coreanos y los mexicanos son como hermanos y hermanas", afirmó Annie, una surcoreana que ha viajado desde California a Guadalajara para ver el partido.

El vínculo entre Corea y México es una de las relaciones geoculturales más insólitas del mundo. Aunque ambos países están separados por el idioma, 12,000 kilómetros y una diferencia horaria de 15 horas, la influencia coreana se ha afianzado aquí.

"El K-pop es la puerta de entrada, pero el resultado final es que muchos jóvenes terminan interesándose por el idioma, la educación, la cultura”, explicó Erika Garza, directora de Estudios Asiáticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En ningún lugar es más evidente esa influencia coreana que en Monterrey, el centro industrial mexicano, donde la llegada de Kia y otras grandes empresas coreanas durante la última década ha traído consigo una afluencia de miles de surcoreanos.

La estudiante Yoona Jwa, de 19 años, formó parte de esta oleada cuando su familia se mudó de Corea del Sur a Monterrey por motivos laborales de su padre, cuando ella tenía ocho años. Al no hablar el idioma ni estar familiarizada con la cultura mexicana, descubrió que una de las pocas cosas que le ayudó inicialmente a integrarse fue jugar al fútbol.

Pero, más recientemente, son sus amigos mexicanos los que están descubriendo su cultura, y no al revés.

“Iba manejando con mis amigos y estaban cantando una canción que no reconocía, y me di cuenta de que estaban cantando en coreano", comentó.

Las muestras de este fenómeno cultural coreano se ven por todo el centro de Monterrey, donde los comerciantes venden carteles a tamaño real de la banda surcoreana Stray Kids y cojines con los rostros de las superestrellas de BTS.

A la salida de una tienda de K-pop, Christopher Elizondo, un mexicano de 18 años, dijo que se ha vuelto tan fan del ritmo y la coreografía de la música surcoreana que ni siquiera está seguro de a quién va a animar en el partido del Mundial del jueves.

Tiene pensado verlo en casa, donde el resto de su familia animará a México.

"Va a ser un poco incómodo", comentó.

Los destinos de México y Corea del Sur en el Mundial ya se han entrelazado anteriormente. En 2018, ambos países también compartieron grupo. México parecía abocado a la eliminación tras perder por 3-0 ante Suecia, pero se salvó gracias a una impresionante victoria in extremis de Corea del Sur sobre Alemania, que clasificó a "El Tri" para la fase eliminatoria.

Una multitud de aficionados eufóricos se congregó frente a la embajada de Corea del Sur en Ciudad de México, donde el cónsul salió, vestido con una camiseta de la selección mexicana, para saludar a la multitud. La cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, con sede en Monterrey, envió un camión lleno de cerveza a la planta local de KIA para celebrarlo.

En esta ocasión, México y Corea del Sur ocupan el primer y segundo puesto de su grupo, respectivamente —ambos con tres puntos—, de cara al partido. México espera que el público local juegue a su favor, aunque haya más de un aficionado al K-pop entre los asistentes.

Yoona Jwa comentó que, desde que comenzó el Mundial, ha recibido más cariño por parte de los mexicanos, aunque los dos equipos estén a punto de enfrentarse. Durante el primer partido en Monterrey el domingo, la levantaron en volandas en la Fanfest; a principios de esta semana, una mujer le regaló a su familia tostadas en un mercado y les deseó buena suerte para el partido del jueves.

Pero el espíritu competitivo se está caldeando.

El miércoles, en un restaurante coreano a las afueras de Monterrey, Kevin Kim, un surcoreano afincado en Texas, disfrutó de un almuerzo con su socio mexicano, Humberto Osuna. Ambos trabajan en el sector de la tecnología y la electrónica y llevan años haciendo negocios juntos, según contaron.

"Somos buenos amigos", dijo Osuna. Pero todo eso podría cambiar tras el saque inicial, añadió.

"Vamos a ser enemigos", agregó.


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