PwC y TTR Data coinciden en que el principal país en el mercado de fusiones y adquisiciones de América Latina, es Brasil como el más dominante, tanto en término de escala como volumen de operaciones completadas.
TTR Data destacó que Brasil reportó 593 operaciones con un valor agregado de 32,557 millones de dólares, un aumento del 15% respecto del año anterior.
Chile con 163 operaciones por un valor de 3,595 millones de dólares, Argentina con 129 transacciones por un valor de 4,672 millones de dólares. México reportó, según TTR Data, 118 operaciones por un valor de 10,911 millones de dólares y PwC reportó un número de 69 operaciones con 22,600 millones de dólares.
Colombia con 91 operaciones por 7,230 millones de dólares y Perú con 58 transacciones por 4,337 millones de dólares, un incremento del 313% del capital movilizado.
Nearshoring en México
Los dos análisis destacan que el nearshoring sigue siendo un motor fundamental del mercado de fusiones y adquisiciones en México, pero con un impacto en el volumen de transacciones que ha sido desigual y matizado por la incertidumbre económica.
Destacan la ventaja del país por la vecindad con Estados Unidos y conglomerados industriales consolidados, el interés no está en cierre de operaciones inmediatas. Los inversionistas están diferenciando el posicionamiento estratégico con riesgo de corto plazo.
Apuntan el impacto del T-MEC, sus negociaciones del presente año y los aranceles que se puedan producir.
La revisión del tratado elevó el retorno mínimo exigido por los inversionistas para compromisos transfronterizos de gran escala, lo que se suma a la incertidumbre arancelaria por la falta de claridad en las reglas comerciales y la dirección regulatoria.
Se destacó por los expertos que no se vislumbra un repunte generalizado en el número de operaciones, el nearshoring impulsa inversiones de forma específica.
Entre ellas, expansión incremental con lo que se optimiza el portafolio y el despliegue selectivo de capital en negocio con resiliencia operativa probada.
Los esfuerzos están en activos industriales, logística, infraestructura y energía, donde las empresas priorizan la seguridad de sus cadenas de suministro.
Los empresarios analizan los desafíos operativos y regulatorios que frenan la materialización del nearshoring en México.