La salida neta decolombianos hacia el exterior alcanzó sus niveles más altos de los últimos años después de la pandemia. Entre 2022 y 2025 se acumularon cerca de 1,4 millones de salidas netas (diferencia entre entradas y salidas), una cifra ampliamente superior a la observada durante la década anterior y que ha reavivado el debate sobre sus implicaciones para la economía nacional.
La alerta pertenece al centro de pensamiento económico Anif y se desarrolló con base en información deMigración Colombia de los últimos 16 años. El análisis muestra que la percepción de un aumento en la migración de colombianos tiene respaldo en las estadísticas, aunque con matices sobre su intensidad y evolución reciente. El estudio destaca que el fenómeno no es completamente nuevo, pero sí experimentó una fuerte aceleración a partir de 2022.
Antes de la pandemia, la diferencia entre quienes salían y quienes regresaban al país permanecía relativamente estable. Entre 2012 y 2019 la salida neta osciló entre 127.000 y 270.000 personas por año. La única excepción fue 2020, cuando las restricciones internacionales ocasionaron un saldo positivo de cerca de 32.000 personas, debido a que ingresaron más colombianos de los que salieron.
Sin embargo, el comportamiento cambió drásticamente durante la recuperación posterior al covid-19. En 2022 se registró la mayor salida neta de toda la serie histórica con 497.000 colombianos, seguida por 446.000 en 2023. Aunque en 2025 el saldo disminuyó hasta 136.000 personas, las cifras del primer semestre de 2026 ya muestran un nuevo repunte, con una salida neta de 226.000 colombianos.
Además del incremento en el saldo migratorio, el documento evidencia que tanto las entradas como las salidas crecieron de manera sostenida durante la última década. Mientras en 2012 salieron del país 3,2 millones de colombianos, en 2025 la cifra llegó a 5,8 millones. En el mismo periodo, las entradas aumentaron de 2,9 millones a 5,6 millones de personas.
El estudio revela que la mayor parte de quienes abandonan el país pertenece a la población en edad productiva. Entre 2012 y 2025, las personas entre 18 y 59 años representaron en promedio el 73% de las salidas netas anuales, porcentaje que ascendió al 94% durante el primer semestre de 2026.
Dentro de ese grupo sobresalen especialmentelos jóvenes entre 18 y 29 años, quienes concentraron en promedio el 35% de las salidas netas durante el periodo analizado. Su participación aumentó hasta el 39% en 2024 y llegó al 45% en 2025, consolidándose como el segmento con mayor movilidad hacia el exterior.
El segundo grupo más representativo corresponde a las personas entre 30 y 39 años. Este segmento explicó, en promedio, el 19% de las salidas entre 2012 y 2025, aunque durante el primer semestre de 2026 su participación aumentó hasta el 30%. En conjunto, ambos rangos de edad concentraron más de la mitad del saldo migratorio durante casi toda la serie histórica, precisamente en la población que conforma la mayor parte de la fuerza laboral del país.
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Desde la perspectiva de género, la migración ha mantenido un comportamiento relativamente equilibrado entre hombres y mujeres. Entre 2012 y 2025 las mujeres representaron el 52,6% de las salidas netas frente al 47,4% de los hombres. No obstante, durante el primer semestre de 2026 la tendencia cambió y los hombres pasaron a explicar el 52% de las salidas, mientras que las mujeres participaron con el 48%.
Otro aspecto relevante es el motivo del viaje. Aunque el turismo, los negocios y los eventos continúan siendo la principal razón para salir del país, al representar en promedio el 66% de los desplazamientos entre 2012 y 2025, la segunda categoría corresponde a residencia, trabajo y estudio, con una participación cercana al 28% y un ligero incremento frente a los niveles observados antes de la pandemia.
Precisamente esta última categoría concentra el mayor interés del análisis económico, ya que reúne a quienes permanecen durante largos periodos fuera del país y, por tanto, pueden influir tanto en el flujo de remesas como en la disponibilidad de trabajadores dentro del mercado laboral colombiano.
AunqueEstados Unidos y España continúan siendo los principales destinos para los colombianos que deciden establecerse en el exterior, el estudio evidencia un cambio gradual en el mapa migratorio. Países como Chile y Panamá vienen ganando participación con mayor rapidez, lo que refleja una diversificación de los destinos tradicionales.
Estados Unidos sigue siendo el principal receptor de migrantes colombianos. El número de personas que viajaron hacia ese país pasó de 361.000 en 2012 a 674.000 en 2025. Sin embargo, su participación dentro del total de salidas con vocación de permanencia disminuyó ligeramente, al pasar de 40,8% a 40,1%, lo que indica que, aunque continúa liderando el flujo migratorio, otros destinos están creciendo a un ritmo superior.
España también fortaleció su posición durante el periodo analizado. Las salidas hacia ese país aumentaron de 100.000 personas en 2012 a 208.000 en 2025, mientras su participación pasó de 11,3% a 12,4% del total de migrantes colombianos con intención de permanencia.
No obstante, el mayor dinamismo se observa en Chile. Los colombianos que eligieron ese país pasaron de 18.000 en 2012 a 74.000 en 2025, elevando su participación del 2% al 4,4% del total. Panamá también registró uno de los mayores crecimientos relativos, al aumentar su participación de 5,8% a 10,3% durante el mismo periodo. México, por su parte, pasó de recibir 32.000 colombianos en 2012 a 42.000 en 2025, incrementando su participación de 3,6% a 6%.
De acuerdo con el documento, estos resultados muestran que, aunque Estados Unidos y España continúan siendo los principales polos de atracción por el tamaño histórico de la diáspora colombiana, cada vez más migrantes están optando por nuevos destinos en América Latina.
El estudio sostiene que el aumento de la salida neta de colombianos desde 2022 reabre dos discusiones centrales para la economía nacional. La primera está relacionada con el crecimiento histórico de las remesas enviadas desde el exterior y la posibilidad de que parte de ese incremento responda al mayor número de connacionales que residen fuera del país por motivos de trabajo, estudio o residencia. La segunda tiene que ver con el posible efecto sobre la oferta laboral interna, al tratarse principalmente de personas en edad de trabajar.
Para analizar estas relaciones, los investigadores estimaron un modelo econométrico de vectores autorregresivos (VAR), utilizando información trimestral entre el primer trimestre de 2012 y el primer trimestre de 2026. El ejercicio también controló los efectos estadísticos derivados de la pandemia durante el segundo y tercer trimestre de 2020.
Los resultados muestran que, ante un incremento de las salidas de colombianos con vocación de permanencia, las remesas presentan inicialmente una respuesta negativa durante el primer trimestre, comportamiento que los autores atribuyen a los costos de instalación y adaptación que enfrentan los migrantes al llegar al país de destino. Posteriormente, la tendencia cambia y las remesas aumentan 1,6% en el segundo trimestre, efecto que alcanza su mayor intensidad aproximadamente dos trimestres después del choque migratorio antes de comenzar a disiparse gradualmente hacia el segundo año.
En cuanto al mercado laboral, el modelo encontró que la tasa global de participación laboral presenta una reducción máxima de 0,6 puntos porcentuales dos trimestres después del aumento en la migración. Aunque posteriormente el efecto desaparece de manera gradual, los autores aclaran que este resultado no alcanza significancia estadística y, por tanto, no puede considerarse una evidencia concluyente.
El documento también advierte que estos resultados deben interpretarse con cautela, pues el modelo únicamente analiza el efecto de un choque migratorio específico y no incorpora otros factores que también influyen sobre la evolución de las remesas o del mercado laboral colombiano. Aun así, las estimaciones muestran una dirección consistente con las hipótesis planteadas: un mayor número de colombianos que emigran por motivos de residencia, trabajo o estudio tiende a relacionarse con un incremento de las remesas y con una menor participación laboral en el corto plazo.
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