El sistema frontal que sacude el centro-norte y el centro-sur de Chile ha dejado, hasta el momento, cuatro fallecidos y siete heridos, además de más de 2.500 personas incomunicadas y cerca de 1.600 viviendas con algún tipo de daño.
El fenómeno afecta a diez de las dieciséis regiones del país y ha provocado calles anegadas, crecidas de ríos y esteros, marejadas fuertes y rachas de viento que en algunos puntos han superado los 160 km/h.
Entre Coquimbo y La Araucanía, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, cifra en 99 las personas damnificadas y en 673 las albergadas, la mayoría en la Región Metropolitana. Coquimbo concentra buena parte de los aislados, a causa de la crecida de cauces y esteros. Alrededor de 500.000 clientes siguen sin electricidad, sobre todo en Valparaíso.
A este recuento oficial se suma, de forma paralela, un episodio que las autoridades investigan por separado: en Viña del Mar murieron otras tres personas dentro de un hostal, en un caso que apunta a una intoxicación provocada por un generador de ozono utilizado para secar el inmueble. No se ha sumado todavía a la cifra oficial de víctimas del temporal, aunque ambos sucesos comparten origen: las lluvias y la humedad que obligaron a recurrir a ese tipo de aparatos.
Valparaíso se convirtió este viernes en la primera región del país en alcanzar la alerta roja por el paso del sistema frontal, tras cancelarse la alerta amarilla que regía hasta entonces. La decisión llegó después de que se registraran cerca de una decena de alertas por riesgo de aluviones, crecidas y desbordes en apenas una jornada.
Junto a Valparaíso, la máxima alerta rige también en las provincias de Choapa y Limarí, en Coquimbo, y en la comuna de María Pinto, en la Región Metropolitana. En el litoral y la cordillera de la costa de Valparaíso existe, según Senapred, una probabilidad alta de aluviones y derrumbes.
Por ese motivo se han evacuado una decena de poblaciones cercanas a esteros como el Marga Marga y el Quilpué, y preocupa el estado de una docena de asentamientos en Viña del Mar y Valparaíso, además del comportamiento del río Petorca, que llevaba años casi sin caudal por la sequía.
En Santiago, la vigilancia se centra en los campamentos junto al río Mapocho: se ha evacuado de forma preventiva a familias de Talagante y del sector de La Islita, con apoyo de equipos municipales, Carabineros y las Fuerzas Armadas. En Coquimbo preocupa especialmente Infiernillo, y las autoridades no pierden de vista Atacama, donde en 2015 se registraron aluviones con decenas de muertos.
Según la Dirección Meteorológica de Chile, este tren de sistemas frontales, acompañado de un río atmosférico intenso, se mantendrá al menos hasta la noche del domingo. El organismo lo considera uno de los episodios más significativos de los últimos años y no descarta que termine siendo el mes de julio con más lluvia desde que existen registros.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, señaló que Valparaíso, Coquimbo y la Región Metropolitana atraviesan el momento de mayor intensidad de las precipitaciones. El ministro Alvarado insistió en que las próximas horas serán exigentes y pidió evitar desplazamientos innecesarios.
Mientras tanto, el Gobierno ha comenzado a aplicar la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) en Biobío, La Araucanía y otras zonas del sur para identificar a los afectados y coordinar la ayuda, y mantiene desplegadas a las Fuerzas Armadas en comunas como Canela, Illapel, Quilpué, Talagante y Cerro Navia. El suministro de agua potable funciona con normalidad en la mayoría de las regiones, salvo en el sector de San Luis, en Colina, donde unos 2.000 clientes siguen sin servicio.