Brote de ciclosporiasis en EU: especialista descartan amenaza en México

2026-07-18 00:36:30 - MUNDO

La ciclosporiasis es una enfermedad parasitaria intestinal que se transmite a través de alimentos y agua contaminados. Aunque en los últimos días cobró relevancia por un brote registrado en Estados Unidos —donde hasta el 13 de julio se confirmaron mil 645 casos—, especialistas advierten que el parásito no es nuevo. 

En México existen registros de la enfermedad desde hace varios años, por lo que consideran incorrecto afirmar que representa una amenaza emergente para el país.

Una búsqueda booleana con los términos "filetype:pdf ciclosporiasis AND México" permitió localizar un Boletín Epidemiológico correspondiente a la semana 30 de 2015 (del 26 de julio al 1 de agosto), en el que la Secretaría de Salud aborda esta enfermedad. El documento incluye una tabla con los brotes de "diarrea por Cyclospora" reportados entre 1989 y 2005. Ahí se observa que en 2001 se notificaron 92 casos asociados al consumo de berros, una planta semiacuática de hoja verde perteneciente a la familia de las crucíferas, como el brócoli y la col.

El boletín también cita estudios realizados en el país. Uno de ellos identificó una prevalencia de 3% de Cyclospora cayetanensis entre 221 niños de 2 a 14 años con muestras positivas a parásitos en el Estado de México. Otro, efectuado en el Hospital Infantil de México entre enero de 1996 y diciembre de 1997, analizó 541 muestras de niños de entre uno y cuatro años con diarrea y detectó el parásito en 11.4% de los casos.

El Sabueso consultó a la Secretaría de Salud para conocer el número de casos actuales de ciclosporiasis en México. La dependencia respondió: "Checar el histórico de la página de epidemiología". Tras revisar el Histórico del Boletín Epidemiológico, que concentra los reportes oficiales de morbilidad, brotes y enfermedades de notificación obligatoria, no encontramos registros de ciclosporiasis en las 52 semanas de 2024 ni en las 53 semanas de 2025.

También revisamos el Anuario de Morbilidad de 2023 y 2024, documento que recopila y clasifica los casos nuevos de distintas enfermedades en el país, sin encontrar referencias a "ciclosporiasis" o "Cyclospora".

De acuerdo con el médico internista e infectólogo Alejandro Macías, la ciclosporiasis no forma parte de las enfermedades de notificación obligatoria. Explica que los casos aparecen de manera esporádica y mantienen un comportamiento endémico de baja frecuencia. Sin embargo, advierte que la ausencia de vigilancia epidemiológica específica provoca que muchos pacientes no reciban un diagnóstico o que sus casos no se reflejen en las estadísticas oficiales.

"No es una enfermedad reportable. Entonces no necesariamente van a aparecer ahí los casos [en el Anuario o el Histórico]. Además, muchos casos ni siquiera se diagnostican. Pero sí existen, porque los médicos vemos uno aquí y otro allá (…) Es una enfermedad de descripción relativamente reciente. En las últimas décadas ha recibido mayor atención, pero no tiene la trayectoria de otras parasitosis, como la amebiasis, que se conocen desde hace mucho tiempo", explica en entrevista con El Sabueso.

Esta situación también explica por qué la enfermedad no cuenta con una clasificación específica dentro del Anuario de Morbilidad de la Secretaría de Salud. En su lugar, los casos podrían quedar agrupados dentro de la categoría "otras enfermedades intestinales debidas a protozoarios", sin que exista un desglose específico.

El Anuario de Morbilidad clasifica la información por padecimiento, código de la Lista Detallada de la CIE-10, total de casos y fuente de notificación, como IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, Pemex, Sedena y Semar, entre otras instituciones.

La Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10), desarrollada por la Organización Mundial de la Salud, asigna un código único a enfermedades, lesiones, causas de muerte y otros problemas de salud. Su propósito consiste en estandarizar el registro y la comparación de la información sanitaria entre países.

La revisión de la CIE-10 muestra que no existe un código específico para la ciclosporiasis. En cambio, sí aparece la categoría A07, correspondiente a "otras enfermedades intestinales debidas a protozoarios", con diversas subcategorías que no incluyen expresamente esta enfermedad:

Cabe recordar que la ciclosporiasis es una enfermedad diarreica causada por el protozoario Cyclospora cayetanensis, como explicamos en este texto.

"Ahí debería estar encajada en 'otras enfermedades por protozoarios'", señala Macías.

También revisamos la Norma Oficial Mexicana NOM-017-SSA2-2012, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 19 de febrero de 2013. El documento confirma que la ciclosporiasis no integra la lista básica de enfermedades de notificación obligatoria diaria o semanal.

En el mismo sentido, Jorge Castañeda Sánchez, miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología y de la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología Clínica, subraya que ya se han registrado casos esporádicos en distintas regiones del país, incluidos destinos turísticos como Riviera Maya y Cancún, ambos en Quintana Roo, así como en estados como Chiapas, Tabasco y Guerrero. No obstante, aclara que no existe evidencia de un brote de gran magnitud ni de condiciones que permitan hablar de una situación similar a una pandemia.

"Se presentan con cierta cotidianidad, pero sin constituir un brote. No hablamos de miles de casos. Pensar que esto va a convertirse en un mega brote o que ahora va a pasar de Estados Unidos a México me parece alarmista y desafortunado. Además, el parásito no se comporta como otros agentes infecciosos. Si alguien quisiera compararlo con covid-19, por ejemplo, estaría hablando de un virus con transmisión directa entre personas. En este caso eso no ocurre. Para que exista contagio deben coincidir varias condiciones: alimentos contaminados con heces, falta de desinfección o lavado, agua sin hervir y, finalmente, el consumo por parte de una persona", explica en entrevista con esta unidad de verificación de Animal Político.

Sobre el brote registrado recientemente en Estados Unidos, Alejandro Macías considera poco probable que un episodio de la misma magnitud ocurra en México. Apunta que el incremento de casos en ese país se relacionó con la distribución nacional de un alimento contaminado, un escenario difícil de replicar bajo las condiciones actuales.

Aun así, reconoce que la movilidad entre ambos países podría facilitar la llegada de personas infectadas y la aparición de casos aislados, aunque insiste en que no existe evidencia de un brote en territorio mexicano.

"No, en México no hay un brote. Se ha dicho que el brote de Estados Unidos podría entrar al país. Todo es posible, pero resulta poco probable que ocurra con la misma magnitud, porque ahora sabemos que allá se asoció con la distribución nacional de un insumo contaminado", señala.

El especialista también aclara que un brote no se define por un número fijo de pacientes, sino por un incremento de casos por encima de lo esperado para una enfermedad en una región determinada. Por esa razón, el umbral cambia según el comportamiento epidemiológico de cada padecimiento y del lugar donde ocurre.

"No hay un número definido. Un brote se entiende como la aparición o el aumento de una enfermedad fuera de los niveles habituales. Eso depende de cada enfermedad y de cada región. Lo que en un país constituye un brote, en otro puede representar el comportamiento normal. Si un país nunca registra una enfermedad, 10 casos podrían considerarse un brote. En cambio, si otro reporta cien casos cada mes de manera habitual, esa misma cifra no representa un brote, sino el nivel esperado", concluye.

A tenor del Monitor de Inocuidad del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), del 14 de julio, basado en datos estadounidenses, la lechuga y otras hojas verdes utilizadas en ensaladas fueron las posibles fuentes de contaminación. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses señalaron como posible fuente a la lechuga iceberg rallada en el restaurante Taco Bell, pero no difundieron información sobre el posible proveedor específico, y tampoco se han descartado otros alimentos.

Aunque los casos pueden presentarse en cualquier época del año, Castañeda Sánchez señala que existe una asociación con la temporada que va del final de la primavera al inicio del verano, coincidiendo con el arranque de la temporada de lluvias. Esta tendencia, agrega, se ha observado tanto en México como a nivel mundial.

Las personas con el sistema inmunológico comprometido —como pacientes con inmunosupresión o con VIH— enfrentan un riesgo mayor de desarrollar cuadros graves, ya que su organismo tiene más dificultades para combatir la infección.

El también profesor del Departamento de Sistemas Biológicos División de Ciencias Biológicas y de la Salud UAM Xochimilco pormenoriza que el ciclo de vida del parásito, que requiere de una a dos semanas en el ambiente para desarrollar una fase infecciosa, complica su estudio. A ello se suma que la prueba de laboratorio necesaria —un coproparasitoscópico con una tinción particular— no se realiza de manera rutinaria, sino solo cuando el médico tratante la solicita expresamente.

Esto provoca que muchos casos no se diagnostiquen, ya sea porque el paciente resuelve la infección sin buscar atención médica, o porque los síntomas se confunden con otras infecciones gastrointestinales, como las causadas por salmonela y shigella, que comparten una sintomatología similar, incluida la llamada "diarrea explosiva".

El principal riesgo asociado a la infección no es el parásito en sí, sino la deshidratación derivada de cuadros de diarrea prolongada, que en casos severos puede requerir atención hospitalaria. Cuando la diarrea persiste por varios días sin mejoría, el especialista recomienda realizar la prueba de coproparasitoscópico para confirmar el diagnóstico.

De confirmarse la presencia del parásito, el tratamiento se basa en antibióticos, siendo el trimetoprim con sulfametoxazol el fármaco más utilizado a escala global.

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Fuente: whatsapp.com