2026-06-15 00:37:29 - ARGENTINA
A los 8 años, la pelota muchas veces es hipnótica. Casi nada tiene derecho a entorpecer una relación que, aun con los achaques que traerá el paso de la vida, promete ser para siempre. Dani Olmo tenía 8 años y pateaba contra una pared, totalmente desentendido de un partido local que se jugaba en Castelldefels, a media hora de Barcelona. Su padre, Miguel, se acercó y le susurró que estaba Lionel Messi en la tribuna. “Él me dijo: ‘Ve y sácate una foto’. Pero yo quería seguir jugando. Claro, mi padre insistió”, recuerda Dani. “Increíble, pero debo confesar que fui a regañadientes y se nota por mi cara que no estaba muy contento con eso. Me pusieron junto a Messi y ni siquiera le dije algo. Esperé el clic y después regresé a mi balón, como si fuera yo el que le hacía un favor. Hoy, que ya han pasado 20 años, estoy feliz de que me hayan forzado porque esa fotografía está enmarcada en casa”, revela con simpatía, como implorando perdón por su afrenta infantil.
Pero interiormente Dani Olmo necesita vengar aquella imprudencia que lo acompaña como una anécdota. “Nunca, pero nunca más, me lo he cruzado a Leo. Y es algo que me jode, sabes –le cuenta a LA NACION-. Contra Cristiano Ronaldo sí he tenido la oportunidad de jugar, pero contra Leo no, nunca. La primera vez hubiese sido en la Finalissima contra Argentina, pero no pudo ser. Y cuando Leo estaba en el París jugamos dos partidos en Champions, pero en el primero yo no pude estar por una pequeña lesión y en el segundo sí jugué, pero Leo no viajó. No se ha dado de momento. Ojalá ocurra en este Mundial, pero hasta la final no nos queremos ver”, bromea Dani, el número 10 y una de las figuras de España, que este lunes abrirá su Copa del Mundo contra Cabo Verde, en Atlanta. El volante de Barcelona también se formó en La Masía y también tuvo que dejar su país para darle impulso a su carrera. Pero todo a su tiempo.
-Dijiste que preferirías cruzarte con la Argentina solo en la final… pero puede suceder pronto, en los 16avos de final…
-Sí, y sería un partidazo, eso de seguro, pero cuánto más tarde mejor. Se puede dar, sí, y al final, para ganar la estrella hay que ganarles a los mejores.
-No hay que ganarle a los mejores, sino a los que te toquen.
-Bueno, eso también, pero a mí me gusta más ganándoles a los mejores. Le da más brillo y se disfruta distinto.
-Volvemos a Messi, al que nunca cruzaste en una cancha. ¿Pero tampoco ni en una gala de premiación?
-No se ha dado de momento. Tuve la oportunidad de estar en la gala del Balón de Oro de hace dos años, pero Leo ya estaba en Miami. Ojalá alguna vez se dé, pero me parece ya llegué un pelín tarde a su vida.
-¿Y si vuelve a Barcelona y son compañeros?
-…. Uffff, Dios, eso sería muy bonito, eso sería un sueño, y ya hablo como aficionado. Tener a Leo otro año, o en su último año de carrera en Barcelona sería un sueño. Pero esas cosas son complicadas, ¿no? Hablo como culé y le tenemos un cariño muy especial, y no sé qué pensará él, pero no nos debe nada. Todo lo que nos ha dado a la afición es increíble e irrepetible.
-Entonces será cuando el club le haga un homenaje.
-¡Ahí espero coincidir con él!
-Claro que antes, si en este Mundial se da el España-Argentina, ¿irás por su camiseta?
-Al menos lo intentaré, estará cara, será difícil, eso seguro, pero lo intentaré.
-Tenés algo en común con Messi: ambos, muy jóvenes se fueron de su país en la búsqueda de hacer su carrera, él a España con 13 años y vos a Croacia con 16.
-Nada comparable con lo de Leo… Nadie deja el Barcelona por Croacia, pero yo lo hice. Lo sentía como el paso natural, aún con 16 años. Mi padre me dijo: ‘El Dínamo de Zagreb quiere hacerte su proyecto. Quieren apostar todo a ti’. Eso era todo lo que necesitaba oír. No me importaba dónde estaba, ni que estuviera fuera de las cinco grandes ligas. No es fácil, pero tomas esa decisión pensando en un futuro que va ser lo mejor para ti. Y desde entonces te lo tiene que trabajar porque no es fácil irte a un nuevo país, donde no conoces a nadie, hablan otro idioma, es una nueva cultura… Pero en el campo el balón es igual en todos lados y ese idioma se controla bien. Tenía claro que debía trabajar bien para hacer una carrera en el fútbol. Al final, los dos, Leo o yo, conseguimos jugar en el club de nuestros sueños y de nuestros amores que es el Fútbol Club Barcelona. Ojalá yo pueda ganar muchas más cosas con el club, como todo lo que ha dado Leo, ¿no? Leo es una inspiración, es un ídolo, es el mejor de la historia… Sí, lo es, y mi padre me va a tener que perdonar porque él es muy de Diego también. Pero bueno, a mí me pilló la época de Leo, entonces para nosotros es el referente.
-¿Tu padre era fanático de Maradona?
-¿Era dices? Noooooo, es, es…. ¡Lo es todavía! Para él, Diego es lo máximo. Y ojo que para mí también es un referente de la historia, pero cuando me llega la típica pregunta de Leo o Diego, Maradona o Messi, ya sabés… Él [por su padre, Miguel] no tendría ninguna duda, ya lo sé, pero yo soy de Messi. Porque lo he visto y por todo, pero hay gente que es de Diego y por supuesto es totalmente respetable. Me imagino entre ustedes las veces que se harán la pregunta, ¿no? Pero es una división amistosa, claro, es como a quién quieres más, si a mamá o a papá. ¡A los dos!
-Bueno, él vio a los dos en Barcelona, a Maradona y a Messi.
-Claro, pero no hemos hablado mucho, pero sí, seguro, vaya, tuvo esa suerte. Pero a mí papá lo que le fascina de Diego es lo que hizo en todos los clubes, además del Mundial que ganó. Y el apartado de Nápoles, ¿no? Allá es un Dios… Me gustaría no ser tan conocido, entre comillas lo digo, para poder ir a visitar todos esos sitios y rincones. Tengo un amigo que hace unos días estaba en Nápoles y me mandaba fotos de todos esos lugares donde Diego está tan presente y es increíble.
-Podés ir de incógnito.
-Sabes que sí… A lo mejor un día me escapo y lo hago. Creo que al menos una vez en la vida eso hay que verlo.
-Tenías 12 años cuando España ganó su primer título mundial en Sudáfrica…
-Ser campeón del mundo siendo niño es fabuloso… Mis recuerdos son con la familia, viéndolo en casa, siempre con la camiseta de la selección, y luego, cuando salimos campeones, fuimos a la típica plaza de pueblo, de Terrasa, mi ciudad, a celebrar con toda la gente. Y eso no se te olvida nunca.
-¿Quién era tu ídolo? Ese al que imitabas, tu espejo.
-Era uno, claro… pero no era de España, te voy a matar ahí: cuando era pequeño tenía el pelo largo, jugaba de 9, de delantero centro, y me gustaba mucho Diego Forlán. En ese Mundial Diego fue figura, era mí referente, y Uruguay hizo un torneo espectacular. Pero claro que en España había jugadores que me encantaban, como Iniesta, Villa que fue nuestro goleador, Xavi… Pero por decirte uno, Iniesta. Porque no fue un Mundial fácil para él, ha contado que al principio le costó porque venía de algunas lesiones, tuvo que trabajar mucho, pero tuvo recompensa con la final y con ese gol, el gol de todos, como le llamamos en España. Todo trabajo tiene su recompensa.
-Vaya coincidencia, España perdió con Suiza en el debut de 2010 y la Argentina con Arabia Saudita en 2022. Aun así, fueron campeones.
-Lo que pasó con Argentina después de perder tú me lo vas a poder contar mejor, pero allá en 2010, después de perder el primer partido, pareció una hecatombe en España. De repente ya no era candidata, ya no era tal, y mira, las dos terminaron conquistando el título mundial. Si a mí me preguntas, yo prefiero ganar todos los partidos, pero, pero, eso te demuestra que si hay algún bache en el camino puedes remontar. Un bache, no más, porque el Mundial más oportunidades no te dará.
Dani Olmo se encuentra en la plenitud de su carrera, instalado en la elite del fútbol europeo. Eje creativo de la España de Luis de la Fuente y clave en los títulos del Barcelona de Hansi Flick. Eso lo sabe cualquiera. Hay otros datos menos conocidos, y en su búsqueda, este cronista se equivocó. Creía haber revisado con la minuciosidad de un detective todos los planteles de Dinamo Zagreb y de Leipzig, los clubes de Dani durante una década -más las dos temporadas recientes en Barcelona- para poder afirmar que nunca había tenido un compañero argentino. Error.
“Pues sí que tuve –llega la amable corrección de Dani Olmo-, en mis primeros años en Dinamo Zagreb, y tuve dos. Uno por muy poco tiempo, Lucho Ibáñez [defensor, surgido en Boca, hoy a los 37 años juega en la segunda de Croacia), que pronto se marchó. Y otro con el que sí compartí mucho tiempo, que es mi padre futbolístico: Leonardo Sigali, que antes de que se fuese al Racing para ser un símbolo allí, estuvo conmigo. Y digo padre porque me ayudó muchísimo: llegué con 16 años y a los tres meses subí con el primer equipo y Leo estaba allí. Me acogió, era como padre e hijo, era mi compañero de habitación, me ayudaba en todo, me ‘apretaba’... y en los entrenos daba buenas patadas también, jajaja. Siempre estaré muy agradecido con Leo”, detalla.
-Salvado que ya jugaste con dos argentinos, va una propuesta: elegí otro, uno de la actualidad que te gustaría como compañero, y otro del pasado, ya retirado.
-De la actualidad, creo que con Mac Allister nos podríamos entender bien. Es un tipo que tiene mucho fútbol, es compañero de Szoboszlai [Dominik, el volante húngaro], que es muy amigo mío, y me ha hablado muy bien de él. Creo que nos entenderíamos muy bien y, además, se le ve un buen chaval. Y con uno que no sea de la actualidad no tengo dudas: Riquelme. Él es uno de los ídolos de mi infancia, cuando estaba en Villarreal y en Boca.
-Una vez te propusieron que eligieras entre Pelé y Maradona y respondiste Riquelme. ¿De dónde viene ese fanatismo?
-Me nace un poco de mi padre, que es hincha de Boca y me ha transferido ese sentimiento. Si me dicen un equipo de Argentina, digo Boca, sabes. Riquelme cambió un poco el fútbol. Él fue el que dijo que Sergio Busquets cambió el fútbol del número 5, que el número 5 debía jugar como tal y no como un 10. Y para mí, conceptualmente para el puesto, Riquelme ha sido una insignia. El hacía absolutamente todo, él jugaba de 10, de 8 y en cualquier posición en la que lo metieran lo resolvía todo con clase y elegancia. Para mí era diferencial, me gustaba verlo en video y en Youtube. Lo hacía todo fácil, y por eso, digno de admirar.
-El 10, tu puesto, ¿está en extinción?
-Hay dieces en la actualidad, pero adquieren otro rol simplemente por el mandato del fútbol moderno. Hay menos entrenadores que utilizan esa figura del 10 y prefieren más la figura del todocampista, sabes, como Enzo Fernández, por ejemplo, que puede jugar de 10, pero también como un 8 box to box que te sube y te baja. La figura del 10 sigue estando en el fútbol, esos jugadores que se mueven entrelíneas, que se sienten bien bajo presión, que buscan un regate, un tiro o un pase de la nada. Aún hay, lo que pasa es que en las formaciones de hoy en día se pierden.
-¿Nunca estuviste en la Argentina?
-Nunca, y mira que Leo Sigali me ha insistido. Es algo que me gustará hacer, sin dudas.
-Para ir a…
-A la Bombonera, sin dudas. ¿La están renovando, dicen? Escuché que la gente no quiere irse, no quiere que pierda la esencia, ¿no? Pero está en medio de casas, claro. Al menos como fanático alguna vez estaré allí, y si es en un superclásico mucho mejor, ni te cuento.
-Va otra elección: de los rivales argentinos que has tenido, nombrá uno que te molestó por intenso, agresivo, y otro que te haya impactado por su jerarquía.
-De intenso, de agresivo… podría decir cualquier defensa argentino… Todos, jaja. Pero te contaré que uno de los primeros partidos que jugué en Champions con el Dinamo de Zagreb fue contra el City. Yo era muy joven y ahí enfrente estaba Otamendi… Madre mía, no sabía si ir para allí, para allá, si presionar, si empaejarme con él… Otamendi era muy agresivo, intimidador, era muy competitivo… ¿Y uno bueno? Lautaro, sí, Lautaro, por ejemplo el año pasado con el Inter nos hizo una muy buena eliminatoria de Champions, marcó un gol en Milán… Y en Atlético de Madrid hay muchos y muy buenos como Julián, Giuliano… y también estuvo Rodrigo de Paul...
-Y en Atlético, el intenso es el técnico…
-El Cholo tiene su idea de juego, es distinto, te puede gustar menos o más, pero siempre compite y compite. Al final, es fútbol, dentro del campo nos podemos picar más o menos, pero es futbol.
-Bueno, tal vez pronto tengas un compañero argentino en Barcelona: Julián.
-Se habla mucho, pero es normal, los grandes jugadores siempre van a sonar para los mejores equipos del mundo, como es el Barca.
-Un día te propusieron una comparación entre Messi y Lamine Yamal y la desestimaste de manera enérgica. ¿Aun a días de los 39 años Messi sigue siendo el mejor de todos?
-Podrá tener la edad que tenga que Leo va a ser un jugador diferente hasta que se retire. Si nosotros nos llegamos a cruzar con Argentina, a Leo lo vamos a marcar como si tuviera 20 años. A Leo no le puedes dejar un metro nunca. Entonces la comparación con Lamine, y lo dice el mismo Lamine, no tiene sentido. Porque no tiene sentido comparar a ningún jugador de la actualidad ni de la historia -bueno, quizás a Diego-… con Leo. Porque Leo es único, sus 8 Balones de Oro y todo lo que ha hecho. Es único. Lamine también es único en su especie, es diferencial, con 18 años nos ha dado muchísimo tanto a nivel de club como de selección, y nosotros también estamos ahí para apoyarlo, para aguantarlo, para hacerlo mejor. Pero él está centrado en hacer su camino y en demostrarlo ganándose su propio nombre, sin entrar en comparativas con Leo. Porque no seria bueno para nadie.
-A Barcelona llegás en 2007, con 9 años, y te vas en 2014. Desde pequeño viste la explosión de Messi, ¿cómo fue vivirlo desde afuera, pero a la vez desde tan cerca?
-Yo estaba en La Masía y él era nuestro referente total, para todos. Si había un lugar donde mirarse era en él. Aquel equipo, cuando vinieron Luis Suárez y Neymar, más Xavi, Iniesta y Busquets, representaba el concepto y el estilo en el que nos fijábamos para seguir creciendo Y es el estilo que hoy también se quiere mantener en el club. Por entonces, hacer lo mismo que Leo era complicado, claro, pero, pero, tenías esa idea adelante, ese juego colectivo, esa combinación de movimientos que tu podías mirar en el primer equipo para aprender todo el tiempo.
-Ganaste la Euro Sub 21, la Liga de las Naciones 2023, la Euro 2024y la medalla de plata en los Juegos de Tokio, todo con De la Fuente como entrenador. ¿Cómo es?
-Son muchos años juntos desde categorías inferiores y hemos tenido la oportunidad de ganarlo todo, o casi todo. El Mundial no lo hemos ganado porque es la primera vez que lo jugaremos juntos. Yo voy a tirar por los míos y tu seguramente tirarás por los tuyos. Ojalá podamos conseguir la segunda estrella, sería bonito en el próximo Mundial ser los anfitriones como campeones. Él es muy especial, es muy cercano, lo que ha construido en España es un equipo, una familia. Nos conoce desde pequeños a la perfección a muchos, nos ha tenido en categorías inferiores y eso ayuda a la hora de hacer grupo, de la convivencia. Son muchos años juntos, sabes. Nos conocemos a la perfección y eso, al final, te trae los buenos resultados y los títulos.
-¿Luis Enrique ha dejado su marca en esta generación de España?
-Totalmente, tenemos la suerte de que muchos jugadores, casi el mismo bloque, ha continuado con Luis de la Fuente. Y con Luis Enrique teníamos un buen equipo también en 2022, pero éramos muy jóvenes, sabes. Tu piensas, ‘nos han eliminado, podríamos haber hecho algo más’ [se refiere a la derrota por penales con Marruecos en octavos de final de Qatar], pero a la larga eso te ayuda… Yo jugué mi primer Eurocopa con 21/22 años, luego el Mundial con 23/24… ¿Teníamos equipo para algo más en Qatar? Seguramente sí, y por eso te frustras, pero a la larga llegan las cosas buenas, como sucedió con el título en la Nations League 2023, con la Eurocopa 2024 y hora ninguna selección y ningún medio de comunicación duda de que España va a estar ahí en este Mundial, hasta el final, o al menos bien arriba.
-¿Y cómo se carga con esa presión?
-Mira, hoy estamos como uno de los favoritos, pero en la Eurocopa pasada nadie confiaba en esa selección. Hemos estado en una cara de la moneda y en la otra. Y yo prefiero estar en la cara de los favoritos, sabes, que todo el mundo te considere y te valore entre las mejores selecciones es porque te lo has ganado. Presión hay siempre, entonces prefiero verlo como una responsabilidad. Bendita presión, valga, muchos jugadores matarían por estar aquí, sabes, y nosotros tenemos las opciones reales de competir hasta el final.
-Además de España, ¿tus favoritos son los de siempre, Argentina, Inglaterra, Portugal, Brasil… o sospechás de alguna revelación?
-En cada Mundial hay alguna selección que despunta, alguna selección a la que a lo mejor no le darías tanto revuelo, tanto lío… Pero en este Mundial, las selecciones fuertes vamos muy fuertes, todas hemos acabado la temporada muy bien, entonces es difícil imaginarse alguna por afuera de ellas… Pero por nombrarte una que no diría casi nadie, te menciono a Estados Unidos; me gusta el proceso que hace tiempo lleva adelante Pochettino. Creo que podría ser una de esas selecciones, y más jugando en casa, tienen esa motivación especial.
-El Balón de Oro durante años se repartió entre dos, Leo o CR7. Ahora la paleta es amplia: Mbappe, Dembelé, Vinicius, Haaland, Olise, Pedri…
-Sí, y es bueno para la competencia. Siembre habrá jugadores que destaquen por encima del resto, como Lamine, Mbappé, Dembele… y siempre se va a definir en pequeños detalles. A mí me gusta que esos premios, además del nivel individual, también se definan por el tema colectivo, sabes, es que un jugador no puede ganar solo. Estos nombres que has comentado estarán, y Pedri también está en un nivel espectacular, es uno de los mejores y es un gusto jugar con él. Cuántos más españoles, para mí mejor.
-¿Qué Mundial te imaginás, entre distancias largas, calor, cambios de reglamento?
-Con las nuevas normas que están implementando esperemos a que sea un juego más fluido, que no se pare tanto el juego, que no haya tantas perdidas de tiempo, que se le de más bola, digamos, al espectáculo, a que el público disfrute. Ojalá mucha gente vaya a las canchas, es un país al que se lo ve futbolero aunque no sea su deporte principal. Evidentemente la llegada de Leo a la MLS ha ayudado mucho para eso. Creo que todo el mundo está esperando un gran Mundial.
-Dicen que es fácil jugar con los buenos, ¿es así, o jugar con los buenos implica estar a su altura?
-Los buenos te exigen. Tu cuando ves a un compañero correr y darlo todo, tú no te vas a quedar atrás. No vas a poder decir: ‘que corra él’. No, tú tienes que correr igual o más para que entonces él diga: ‘él está corriendo más que yo, pues yo también quiero darle esa intensidad al equipo’. Tienes que estar a la altura de sus exigencias para ayudarlos, para que ellos se apoyen en ti; en definitiva, somos todos jugadores y todos podemos ser decisivos en cualquier momento. Cuando las individualidades entienden el sentido colectivo de este juego, ese equipo es poderoso. Un jugador te puede ganar un partido, pero uno solo no te puede ganar un campeonato. Puede haber algún caso, quizás… ¿pero es uno entre cuántos? Es la excepción.
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