Mundial de prototipo de satélites: estudiantes argentinos, entre los cinco mejores equipos de una competencia tecnológica

2026-06-13 13:45:42 - ARGENTINA


Diez estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) alcanzaron el quinto puesto en la final de la CanSat Competition 2026, una de las competencias universitarias de tecnología satelital más importantes del mundo, auspiciada por la NASA. La instancia decisiva se desarrolló en Virginia, Estados Unidos, y reunió a equipos de 40 universidades que debieron diseñar, construir y operar un prototipo de satélite.

El equipo del ITBA finalizó en la quinta posición, detrás de Daedalus (Tailandia), Vortex, de la Universidad de Alabama en Huntsville (Estados Unidos), Bamantara EEPISAT (Indonesia) y MetalHawk, también de la Universidad de Alabama en Huntsville. El equipo argentino fue el único representante de América Latina en ubicarse dentro del Top 5 de la competencia.

Cuando se anunció el resultado, estábamos muy contentos y felices por todo lo que había pasado. Nos alegró mucho volver a ser el mejor equipo de Latinoamérica y terminar nuevamente en el quinto puesto. Es un resultado que demuestra que nuestra organización, Students for the Exploration and Development of Space (SEDS) ITBA, así como la ingeniería argentina y nuestra universidad, se destacan de manera consistente. En 2024 obtuvimos el quinto puesto, en 2025 logramos el primer lugar y ahora volvimos a terminar quintos”, explicó Emanuel Agustín Albornoz, de 22 años, líder del equipo, a LA NACION.

La CanSat Competition, que se realiza desde 2004, desafía a estudiantes universitarios a desarrollar un dispositivo capaz de cumplir objetivos específicos durante un lanzamiento, descenso controlado y recuperación de datos. La competencia integra conocimientos de ingeniería, electrónica, mecánica, estructuras, programación, comunicaciones y gestión de proyectos. Los prototipos son evaluados por especialistas de la industria aeroespacial y organismos vinculados al sector espacial, quienes analizan tanto el desempeño técnico como la capacidad de planificación, ejecución y análisis de resultados.

Desde el punto de vista técnico, uno de los mayores desafíos fue la elección y el desarrollo del parapente que debía desplegarse durante el descenso. En el ITBA no existe una carrera de Ingeniería Aeroespacial, por lo que ninguno de nosotros tenía experiencia específica en ese tema. Los estudiantes de Ingeniería Mecánica fueron quienes más se involucraron inicialmente, pero todo el equipo terminó investigando, buscando especialistas y analizando alternativas hasta encontrar la solución adecuada”, contó el estudiante desde Estados Unidos.

Y sumó: “También tuvimos el desafío de los tiempos de fabricación y logística. Al estar en la Argentina, los envíos tardan más y los costos e impuestos son elevados. Eso nos obliga a planificar todo con mucha anticipación. Si queríamos fabricar una pieza o encargar componentes en China, debíamos hacerlo con meses de margen porque teníamos una o dos oportunidades como máximo. Después ya no había tiempo para corregir errores. Frente a otros equipos, que tienen procesos más rápidos y flexibles, nosotros contamos con menos margen para iterar y hacer cambios”.

Durante meses, el equipo del ITBA diseñó y construyó íntegramente su satélite, poniendo a prueba sistemas de hardware, software, estructuras, comunicaciones y operaciones en una experiencia que replica metodologías de trabajo propias de proyectos espaciales profesionales. Sin embargo, después de varios meses de trabajo, el equipo todavía debió enfrentar imprevistos en la final.

“Durante el viaje a Virginia, especialmente el jueves previo a la final, comenzamos a conectar todos los sistemas para ensamblar el satélite. Lo habíamos transportado desarmado y, al momento de hacer una prueba, conectamos un servo que no era el correcto. Por un error producto de las apuradas y de no haber chequeado todo una vez más, se terminó quemando el microcontrolador”, relató Albornoz.

Y recordó: “Por suerte estábamos en Estados Unidos y los envíos podían llegar de un día para el otro. Tuvimos que comprar otro microcontrolador, enviarlo al hotel y reemplazar el componente. Justamente uno de los integrantes había comprado una estación de soldadura de aire caliente y gracias a eso pudimos resoldar la placa, volver a probar todo y seguir adelante. Creo que fue el mayor imprevisto que tuvimos. Era una situación riesgosa porque, si no lográbamos solucionarlo, el satélite directamente no iba a funcionar. Fueron momentos muy tensos”.

El equipo que quedó en quinto lugar estuvo conformado por Clara Müller, Ignacio Ferrando Bravo, Federico Agustín Pilotto y Nazareno Germán Pierri, estudiantes de Ingeniería Mecánica; Nicanor Otamendi, Juan Manuel Sambucetti, Emanuel Agustín Albornoz y Matteo Ginhson, de Ingeniería Electrónica; Jaime Nazar Anchorena, de Ingeniería Informática; y Nicolás Eyaralar, de Ingeniería Industrial. A lo largo del proyecto, trabajaron de manera interdisciplinaria en el diseño, integración, validación y puesta a prueba del sistema, replicando dinámicas propias de proyectos aeroespaciales de alta complejidad.

El logro coincidió con la realización del ITBA Future Day, actividad en la que el equipo ganador de la edición 2025 presentó ante futuros estudiantes el prototipo desarrollado el año anterior y compartió su experiencia en la competencia mundial.

Esta competencia era mucho más difícil porque la misión era considerablemente más compleja. Teníamos que lanzar el satélite a 1.000 metros de altura, lograr el descenso, desplegar un parapente al alcanzar aproximadamente el 80% del recorrido, navegar hacia un punto determinado y, además, proteger un huevo que debía llegar intacto. Todo eso mientras enviábamos telemetría y manteníamos comunicación permanente con la estación terrestre”, explicó.

Y añadío: “Además, este año dimos un salto técnico importante. Dejamos de utilizar módulos comerciales ya armados y empezamos a diseñar y fabricar nuestros propios sistemas. Toda la electrónica fue optimizada al máximo para reducir peso y mejorar el rendimiento. El nivel de detalle y desarrollo propio fue muchísimo mayor que el del año pasado”.

A la vez, los alumnos que representaban al país en Estados Unidos participaron en vivo mediante una videollamada desde la competencia, donde relataron su experiencia, mostraron el detrás de escena de la competencia internacional y recibieron el apoyo de la comunidad del ITBA.

Fuente: google.com