La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio esta semana el primer paso formal para elaborar una convención internacional sobre los derechos de las personas mayores, una iniciativa que busca crear un marco de protección específico contra la discriminación por edad, el abandono y otras situaciones de vulnerabilidad que afectan a una población en crecimiento constante. El proceso es encabezado por la Argentina, que fue elegida para presidir las negociaciones que comenzaron en Ginebra, Suiza.
La primera sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre los Derechos Humanos de las Personas Mayores se desarrolló entre el 13 y el 17 de julio en el Palacio de las Naciones. El organismo fue creado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU con el mandato de redactar un instrumento internacional jurídicamente vinculante destinado a promover, proteger y garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas mayores.
Al frente del proceso se encuentra el embajador argentino Carlos Mario Foradori, presidente y relator del grupo de trabajo. Durante las negociaciones sostuvo que el objetivo es preparar un sistema de protección capaz de responder tanto a los desafíos actuales como a los que planteará el envejecimiento de la población mundial. Según declaró el diplomático argentino a la agencia Reuters, la meta es construir "un instrumento que refuerce la dignidad, la protección y los derechos de millones de personas mayores en todo el mundo".
Si prospera, la iniciativa podría desembocar en una convención internacional comparable a otros grandes tratados de derechos humanos de la ONU, como la Convención sobre los Derechos del Niño o la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Actualmente no existe un instrumento internacional específico dedicado exclusivamente a los derechos de las personas mayores.
Los impulsores de la propuesta sostienen que, aunque los tratados vigentes contienen cláusulas generales contra la discriminación, continúan existiendo vacíos legales que dejan insuficientemente protegidas a muchas personas mayores frente a situaciones de abuso, exclusión o trato desigual.
Entre los principales apoyos internacionales a la iniciativa figuran Brasil, Eslovenia, Filipinas y Gambia, mientras que países como Chile y Sudáfrica también manifestaron su respaldo durante la semana de negociaciones. Los representantes volverán a reunirse en octubre en Ginebra para continuar con el proceso de elaboración del futuro tratado.
El debate surge en un contexto marcado por el envejecimiento de la población mundial. De acuerdo con las proyecciones de la ONU, el número de personas mayores de 65 años se duplicará durante los próximos 50 años hasta representar aproximadamente una quinta parte de la población global.
Uno de los ejes centrales de las conversaciones es el combate contra el edadismo, es decir, la discriminación basada en la edad. En un informe elaborado en 2021, un experto independiente designado por la ONU concluyó que esta forma de discriminación es generalizada y que numerosos estereotipos sobre la vejez siguen influyendo en leyes y políticas públicas de distintos países.
Las organizaciones de derechos humanos suelen citar como ejemplos las jubilaciones obligatorias, los límites de edad para determinadas actividades y la reducción de ciertos programas de prevención o detección temprana de enfermedades en personas mayores.
Los defensores de una convención específica también advierten sobre situaciones menos visibles. Heidrun Mollenkopf, presidenta de AGE Platform Europe, una red europea de organizaciones de personas mayores, afirmó a Reuters que existen numerosos casos que permanecen fuera del foco público. "Hay muchas situaciones en las que las personas no están plenamente protegidas por la legislación vigente", señaló.
Según la dirigente, algunas de esas problemáticas incluyen abusos en residencias de larga estadía, situaciones de negligencia y restricciones aplicadas a personas con demencia. "Lo que está ocurriendo permanece completamente oculto", sostuvo en declaraciones a la agencia internacional.
La creación de una nueva convención internacional no será inmediata. La propia ONU reconoce que este tipo de negociaciones suelen extenderse durante varios años antes de alcanzar un texto definitivo y reunir el respaldo suficiente de los Estados miembros.
Aun así, la reunión celebrada esta semana marca el inicio formal de un proceso que podría desembocar en el primer gran tratado internacional de la historia dedicado exclusivamente a los derechos de las personas mayores, un debate que llega en un momento en que el envejecimiento poblacional se convirtió en uno de los principales desafíos demográficos del siglo XXI.
Con información de Reuters.