El perro afuera y la suegra tejiendo: los rituales argentinos para la final con España en el Mundial

2026-07-16 18:19:29 - ARGENTINA

La misma ropa, el mismo sillón, el perro afuera o la suegra tejiendo: los argentinos, incluido su presidente, cumplen una y mil "cábalas" con el corazón alterado y la ilusión encendida por alzar el domingo la Copa Mundial por segunda vez consecutiva.

Tras la épica victoria que borró a Inglaterra del Mundial, los argentinos se aferran a los ritos para apaciguar la adrenalina en los tres días interminables que restan para la final ante España.

"Enfermo, soy un enfermo de fútbol", se declara Andrés González, un contador de 48 años que dice "respirar, transpirar y soñar fútbol" resignado a ver el Mundial por televisión "pero con la misma pasión que en la cancha".

En su casa del barrio popular de Liniers, al oeste de Buenos Aires, "no se mueve nadie del lugar que ocupó la última vez", describe.

"Si te fuiste al baño y hay gol, te encerramos. Te quedás ahí hasta que termine el partido", dice a la AFP con tono firme.

No es una broma. Se trata de una "cábala", un ritual al que se atribuye la capacidad de atraer buena suerte.

Hasta Javier Milei contó este jueves tener la suya: no viajará a Estados Unidos a ver la final ante España el domingo "de ninguna manera". El presidente la verá en la residencia presidencial "como el primer día", contó en una entrevista radial. ¿Por cábala? "Sí".

Argentinos de todas las edades y clases sociales tienen su cábala. Algunas vienen de mundiales pasados, otras se renuevan.

En casa de Estela Vargas, una vendedora de 65 años, todos usan la misma ropa, se sientan en el mismo sillón y el perro fuera. "En el partido con Inglaterra, como es un bulldog inglés, le pusimos camiseta argentina y la cucha en el patio. Para España, llueva o truene, se queda afuera", asegura.

En lo de Graciela Campos, la que se queda lejos de la pantalla es la suegra. "Se pone en la cocina y teje una bufanda celeste y blanca. Los puntos flojos son todos los goles que gritamos", cuenta.

En el variopinto mundo de las cábalas, estos llamadores de la suerte están lejos de ser considerados un juego para los argentinos.

"Es algo muy presente en todo el mundo del fútbol, asociado al universo pagano en relación a santos e ídolos, por ejemplo a Diego Maradona desde que murió" en 2020, dijo a la AFP el sociólogo Diego Murzi.

El experto cita Carlos Bilardo, exDT de la selección campeona del mundo en México 1986.

"Bilardo es médico, un hombre de las ciencias, pero 'cabulero' a un nivel extremo", recordó al citar una anécdota de aquel Mundial.

"En el primer partido que jugó la selección argentina, en el vestuario había un teléfono que suena, atiende un jugador y nadie responde. Bilardo vio eso y, como Argentina ganó, antes de cada partido hacía que alguien llamara a ese teléfono, que atendiera el mismo jugador y que nadie le respondiera", contó.

"En el fútbol, el argentino no se siente un espectador sino un protagonista, y las cábalas forman parte de eso: sentirse parte aportando la buena suerte y evitando la mala", según Murzi.

En los barrios de Buenos Aires, cuanto más populares, más engalanados de banderas lucen en una previa que mezcla felicidad y nervios de punta.

"La cábalas se cumplen todas: cuando el rival ataca me paro, hago los cuernos hacia el televisor y mientras camino digo 'que se corte, que se corte'", explica Lidia Otero, una jubilada de 74 años tan hincha de la selección como de su amado Boca Juniors.

"En el partido frente a Inglaterra, en el primer tiempo, la perra se sentó mirando al televisor y no hubo gol de Argentina... Amiga, ¿sabés qué? al segundo tiempo la di vuelta y ahí se dio vuelta el resultado", asegura esta fanática.

En el repertorio cabulero de los argentinos, congelar al adversario es un clásico remozado con tecnología.

"Agarro la figurita del jugador y la meto en el freezer, me lo enseñó mi abuelo", dice Rodrigo Serna, un fanático de Messi de 11 años.

La vieja cábala también se multiplicó en cadenas de WhatsApp, con imágenes de jugadores rivales congelados.

"Una amiga le prende siempre una vela a una estampita de (Diego) Maradona", cuenta Isabella Burgos.

En la esquina del barrio de Villa Devoto, donde vivió "el Diez", el ritual se cumple cada partido con velas, banderas, camisetas y fotografías en un altar profano al ídolo que levantó la Copa en 1986.

¿Y las "mufas"? Así se conocen los gestos, comentarios o acciones que dan mala suerte. De las mufas no se habla.

La verdadera Finalissima se jugará en esta Copa del Mundo. Messi y Rodri lanzados por el Balón de Oro

¡Olé! España le da un baile a Mbappé y a Francia y es el primer finalista del Mundial

La leyenda contra su sucesor: duelo entre Messi y Yamal por el título de la Copa Mundial