Inglaterra: el país que inventó el fútbol, se fue de la UE y mantiene un conflicto con la Argentina por Malvinas

2026-07-15 02:06:29 - ARGENTINA

La selección argentina afrontará este miércoles, quizás, el partido más simbólico de las últimas décadas. A 40 años del "Gol del Siglo" y de la "Mano de Dios" de Diego Armando Maradona, volverá a enfrentarse a Inglaterra por un lugar en la final del Mundial.

Con 58 millones de habitantes y ubicada en el noroeste de Europa, es una nación constituyente que integra el Reino Unido —un Estado— junto con Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Precursora del fútbol y cuna de la Revolución Industrial, el país del té y del fish and chips es el próximo rival de Argentina en las semifinales del Mundial 2026. Estos son siete datos para conocer a Inglaterra.

La Revolución Industrial fue uno de los procesos más trascendentales de la historia moderna y tuvo su origen en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII. Representó el paso de una economía basada en la agricultura y el trabajo artesanal a otra impulsada por la industria, la mecanización y la producción en gran escala

El despegue industrial se vio favorecido por una combinación de factores: la abundancia de carbón y hierro, la expansión del comercio, un sistema financiero consolidado, un mercado interno integrado y la disponibilidad de capital para invertir. Al mismo tiempo, el crecimiento de las ciudades y la aparición de una nueva clase obrera modificaron profundamente la estructura social inglesa, mientras que el país se consolidó como la principal potencia económica y comercial del siglo XIX. Desde allí, la industrialización se extendió al resto de Europa y luego a otras regiones.

"La esclavitud también impulsó ese despegue entre 1650 y 1808, al generar enormes ganancias para amplios sectores de la sociedad, principalmente en las ciudades portuarias y en Londres, la capital", destacó Eugenio Biagini, historiador y profesor en la Universidad de Cambridge, en diálogo con LA NACION. Y agregó: "Sin embargo, fue la adopción de máquinas impulsadas por vapor y la abundante disponibilidad de carbón y hierro baratos lo que sostuvo el proceso que, hacia 1850, convirtió al país en 'el taller del mundo'".

El proceso también impactó en la demografía de Inglaterra. "El vertiginoso proceso de expansión industrial dio lugar a una gran concentración de fábricas en ciudades del norte del país, lo que provocó una importante migración desde áreas rurales hacia centros urbanos como Manchester, Liverpool, Glasgow y Sheffield", dijo, por su parte, Klaus Gallo, doctor en historia moderna por la Universidad de Oxford.

El fútbol moderno nació en Inglaterra como resultado de un largo proceso de organización de distintos juegos con pelota que se practicaban desde la Edad Media. Durante siglos, cada escuela y región tenía sus propias reglas, lo que dificultaba la disputa entre equipos de distintos lugares.

La necesidad de unificar esas normas dio origen al primer gran intento de reglamentación: el Reglamento de Cambridge, redactado en 1848 por estudiantes de esa universidad. Ese conjunto de reglas prohibía llevar la pelota con las manos y sentó varias de las bases del fútbol actual.

Quince años más tarde, en 1863, representantes de 12 clubes y escuelas se reunieron en la Freemasons' Tavern de Londres y fundaron la Football Association (FA), la primera federación de fútbol del mundo. A partir de ese encuentro se aprobó un reglamento unificado, inspirado en gran medida en las reglas de Cambridge, y se estableció la separación definitiva entre el fútbol y el rugby.

Poco después comenzaron a organizarse las primeras competiciones oficiales: la FA Cup, creada en 1871, es el torneo de fútbol más antiguo que sigue disputándose, mientras que en 1888 nació la Football League, la primera liga profesional del mundo.

Aunque forman parte del Reino Unido, Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte compiten con selecciones propias. La explicación está en la historia del propio deporte: cuando el deporte comenzó a organizarse, las cuatro naciones ya habían creado sus propias asociaciones nacionales antes de que existieran los organismos internacionales. La Scottish Football Association fue fundada en 1873, la Football Association of Wales en 1876 y la Irish Football Association en 1880, cuando toda la isla de Irlanda formaba parte del Reino Unido.

Esa estructura ya existía cuando se fundó la FIFA, en 1904, que decidió reconocer la autonomía de las cuatro asociaciones británicas. Por ese motivo, hasta hoy conservan el derecho excepcional de competir por separado en los torneos internacionales.

"A pesar de sugerencias ocasionales de formar un equipo del Reino Unido, las lealtades nacionales y la persistencia institucional lo impidieron. En el Reino Unido existen selecciones nacionales separadas para la mayoría de los deportes —como el rugby union—, aunque también se dan casos singulares: por ejemplo, los jugadores ingleses y galeses compiten con Inglaterra en críquet, mientras que Escocia cuenta con su propio equipo", explicó Aled Davies, docente de historia en Cambridge.

La monarquía inglesa (cuyo establecimiento se remonta a 927) es una de las instituciones más antiguas y simbólicas del Reino Unido. Aunque el país funciona como una democracia parlamentaria y el poder político recae en el Gobierno (primer ministro) y el Parlamento, el rey, hoy Carlos III, cumple el rol de jefe de Estado y representa la continuidad histórica del Estado británico.

Sus funciones son principalmente ceremoniales: sanciona las leyes aprobadas por el Parlamento, inaugura cada período legislativo, recibe a líderes extranjeros y actúa como símbolo de unidad nacional. La institución también tiene un fuerte peso cultural y económico: atrae a millones de turistas cada año y forma parte de la identidad británica.

El historiador Biagini consideró que la monarquía es una institución que mantiene una fuerte aprobación de la población. "La popularidad y la vitalidad de la monarquía son un aspecto extraordinario de la Constitución británica, ya que desafían las generalizaciones 'modernistas' sobre la supuesta obsolescencia de una institución hereditaria", indicó.

En tanto, Klaus Gallo, que también es docente en la Universidad Torcuato Di Tella, acotó: "La monarquía, sin dudas, preserva una cuota de simbolismo muy evidente, pero al mismo tiempo no deja de ser un factor político-institucional de gran importancia que le da sustento a un sistema que la mayoría de la gente sigue apoyando".

Tras la muerte de Isabel II, en septiembre de 2022, Carlos III asumió el trono después de más de siete décadas como príncipe heredero. Con su coronación también volvió el tradicional himno God Save the King ("Dios Salve al Rey"), que durante 70 años había sido God Save the Queen ("Dios Salve a la Reina").

En los últimos años, el Reino Unido atravesó una etapa de fuerte inestabilidad política y económica. El punto de inflexión fue el Brexit, la salida de la Unión Europea aprobada en el referéndum de 2016 y concretada en 2020.

La iniciativa estaba impulsada principalmente por quienes defendían una mayor soberanía nacional, un control más estricto de la inmigración y la posibilidad de recuperar autonomía en materia de leyes y comercio. Incluso durante los años del reino en el bloque, siempre mantuvo su propia moneda, la libra esterlina. La salida se concretó oficialmente el 31 de enero de 2020 y dio inicio a una nueva etapa en la relación entre el Reino Unido y el bloque europeo.

Si bien el país recuperó el control sobre su política comercial y migratoria, también enfrentó barreras. Hoy muchos coinciden en que el Brexit fue un error.

"Fue una calamidad infligida al país por personas que soñaban con una sociedad completamente de libre mercado y sin Estado. Desde entonces hemos estado pagando el costo de ese error. Incluso podría provocar la fragmentación del propio Reino Unido", dijo Biagini a este diario. El Reino Unido ahora enfrenta mayores barreras para el comercio con el viejo continente, además de dificultades para algunos sectores productivos por la escasez de mano de obra y el aumento de los costos de producción.

También vino una turbulencia política que persistiría hasta hoy. Desde el referéndum de 2016, el Reino Unido tuvo seis primeros ministros —David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer—, una rotación inusualmente alta a raíz de las dificultades para construir consensos en torno al nuevo rumbo del país. "La sucesión constante de primeros ministros —un hecho sin precedentes— se debe en gran medida a la imposibilidad de hacer funcionar el Brexit y a la dificultad de convencer a la población de que es necesario dar marcha atrás. Mientras tanto, el Brexit profundizó la brecha entre las regiones prósperas y las deprimidas al debilitar la producción industrial y las exportaciones, además de limitar nuestro acceso a los mercados del otro lado del Canal de la Mancha", sumó el historiador.

El Reino Unido mantiene diez territorios clasificados como colonias o territorios no autónomos remanentes del antiguo Imperio británico: Anguila, Bermudas, Gibraltar, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Islas Pitcairn y Santa Helena. También las Islas Malvinas, territorio históricamente reclamado por los distintos gobiernos argentinos desde la ocupación británica por la fuerza en 1833.

"No mucho tiempo después de la toma de Malvinas en 1833, las relaciones entre los dos países se fueron afianzando de manera significativa como consecuencia de una relación comercial cada vez más estrecha. La dimensión del conflicto se iría intensificando recién en el período de entreguerras, durante la primera mitad del siglo XX, a medida que el vínculo comercial se fue resquebrajando", destacó Klaus Gallo.

El gobierno argentino, históricamente ante organismos internacionales, reclama la soberanía sobre las islas porque el Reino Unido las colonizó ilegalmente y el archipiélago se encuentra dentro de la plataforma continental de la Argentina. Mientras, Londres afirma que las islas son un territorio británico de ultramar y sostiene el principio de autodeterminación de sus habitantes, los denominados kelpers, descendientes de colonos británicos.

La disputa llegó a su punto más dramático en 1982, con la Guerra de Malvinas, un conflicto de 74 días que dejó 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños muertos. La declaración de guerra fue hecha por el gobierno de facto argentino de Leopoldo Fortunato Galtieri, en medio de una pérdida de legitimidad de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Desde entonces, ante la derrota argentina, las islas siguen ocupadas por el Reino Unido.

Aunque las relaciones diplomáticas fueron restablecidas años después, la cuestión de la soberanía sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre ambos países, si bien la relación comercial sigue siendo buena.

Para los británicos, el conflicto bélico "no es un tema del que se hable demasiado", indicó Biagini. "Pero el principio básico para los británicos es que un territorio pertenece a las personas que lo habitan, y no a una abstracción geopolítica basada en la proximidad geográfica u otros criterios similares", ahondó el historiador de la Universidad de Cambridge.

Esa tensión política también encontró múltiples expresiones en el fútbol. Mucho antes de la guerra, en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966, el capitán argentino Antonio Rattín (que falleció la semana pasada) fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein sin una explicación clara. Antes de abandonar el campo, Rattín caminó hacia la salida, retorció una bandera inglesa y se sentó durante unos minutos sobre la alfombra roja destinada a la reina Isabel II, un gesto interpretado como una provocación por la organización británica. Inglaterra ganó 1-0 y luego sería campeón del mundo.

En momento de la expulsión de Rattín en el Mundial de 1996

Veinte años más tarde, ambos países se enfrentaron nuevamente en los cuartos de final del Mundial de México 1986. En apenas cuatro minutos, Diego Maradona marcó dos goles que quedaron inmortalizados en la historia. El primero fue convertido con la mano izquierda sin que el árbitro lo advirtiera y el propio Maradona lo bautizó después como "La Mano de Dios". El segundo, tras una corrida de más de 50 metros esquivando a cinco jugadores ingleses, fue elegido por la FIFA como el "Gol del Siglo". La victoria argentina por 2-1 quedó grabada en el pueblo argentino como una revancha simbólica, aunque el propio Maradona aclaró en distintas oportunidades que no podía compararse un partido de fútbol con una guerra.

El Gol del Siglo convertido por Maradona

A pesar de la carga que se le puede dar al partido de este miércoles, 44 años después de la guerra, tanto el director técnico, Lionel Scaloni, como algunos jugadores buscan diferenciar ambos planos. El partido del miércoles, advirtieron desde el planteo, es un duelo futbolístico y no una reedición del conflicto bélico, aunque la carga simbólica e histórica haga que el duelo despierte emociones.

La cultura británica es una de las más influyentes del mundo y combina tradiciones centenarias con expresiones que trascendieron sus fronteras. Entre sus símbolos más reconocidos están el fish and chips —pescado rebozado con papas fritas—, considerado el plato nacional por excelencia, y la costumbre de tomar té, especialmente el tradicional afternoon tea, que desde el siglo XIX forma parte de la vida cotidiana y del imaginario del Reino Unido.

El aporte británico a la literatura y las artes es extenso. William Shakespeare, autor de obras como Hamlet, Romeo y Julieta y Macbeth, es considerado el dramaturgo más importante de la lengua inglesa.

En el siglo XX, la música británica revolucionó la cultura popular con The Beatles, la banda nacida en Liverpool que transformó el rock y cuya influencia sigue vigente en todo el mundo.

El cine y la ficción también proyectaron la identidad británica a escala global. Uno de sus personajes más emblemáticos es James Bond, el agente secreto creado por Ian Fleming en 1953. Con su elegancia, el célebre "Agente 007" protagonizó una de las sagas cinematográficas más exitosas de la historia y se convirtió en un ícono inseparable de la cultura popular británica.

Este miércoles, la Argentina e Inglaterra volverán a encontrarse en un escenario mundialista para escribir un nuevo capítulo de una rivalidad cargada de historia. Desde el inolvidable partido de México 86, cada cruce trasciende el fútbol. Esta vez, habrá lugar en la final de la Copa en juego.