2026-06-01 13:06:42 - MUNDO
En un tenso intercambio, que alternó algunas ideas con múltiples reproches y acusaciones, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez protagonizaron el domingo 31 de mayo el único debate televisado antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, programada para el próximo 7 de junio.
Durante dos horas y media, ambos candidatos se salieron varias veces de las formas y de la agenda, que estableció como ejes temáticos la seguridad ciudadana, democracia y derechos humanos, educación y salud y economía y empleo.
Precisamente, el eje principal, la seguridad ciudadana, fue motivo para que la conservadora Fujimori y el izquierdista Sánchez presentaran sus visiones contrapuestas.
El tema es especialmente relevante porque, según diversas encuestas, el alza de la criminalidad –sobre todo de asesinatos y extorsiones, delito que, según la Policía peruana, aumentó un 20% en 2025– es la principal preocupación de los peruanos, con casi un 70%.
La fórmula presentada por la hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori (1990-2000) para hacer frente a este flagelo incluirá, según prometió en el debate, el despliegue de militares para apoyar a la Policía, atacar a las bandas dedicadas a la extorsión, expulsar a migrantes que cometan delitos y ordenar que los presos trabajen por sus alimentos.
"Desde el primer día actuaremos con mucha fuerza (...) Vamos a luchar contra la criminalidad. Seré yo quien asuma el liderazgo para combatir a los delincuentes", sostuvo Keiko Fujimori, administradora de 51 años que aspira por cuarta vez a llegar a la Presidencia, tras tres intentos fallidos.
Por su lado, Sánchez –exministro del gobierno de Pedro Castillo (2021-2022), encarcelado por un intento de 'autogolpe'– enfocó su receta contra la criminalidad en recuperar la democracia, fortalecer el sistema de justicia y crear una Policía de investigación para enfrentar la inseguridad y la corrupción.
"Es el momento de luchar contra la inseguridad recuperando la democracia. Hoy la política cooptada por la mafia política, por la corrupción, está impidiendo defender la vida de los peruanos", manifestó.
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De esa "mafia política", para Sánchez, forma parte Keiko Fujimori, quien, por el contrario, aseguró ser la garante de dar a Perú "orden frente al caos actual" que, según ella, representa el aspirante izquierdista.
Reivindicando la figura de su padre (cuyo gobierno se caracterizó por múltiples violaciones de los derechos humanos), Keiko Fujimori prometió un "plan de pacificación nacional", un guiño a la "pacificación" que, sostiene, consiguió el exmandatario frente a los grupos armados Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Sin embargo, el congresista y psicólogo de 57 años acusó a Fujimori de ser la "señora Kaos, con K" –una referencia al apodo de 'Señora K' con el que era mencionado en su caso de corrupción– y la responsabilizó por la inestabilidad política de una década en Perú, marcada por sucesivas destituciones presidenciales que, para Sánchez, fueron lideradas por el fujimorismo desde la "dictadura" del Congreso.
El candidato de Juntos por el Perú también reprochó repetidamente a Fujimori su apoyo a "leyes procrimen", un conjunto de normas que el Parlamento sancionó para combatir el crimen organizado y que, en ocasiones, han dificultado la persecución de los criminales.
"Caos se escribe con la 'C' de Castillo", replicó la líder del partido Fuerza Popular, quien varias veces hizo referencia a los vínculos de Sánchez con el expresidente y con el ultranacionalista Antauro Humala (hermano de otro expresidente encarcelado, Ollanta Humala), quien quedó en libertad tras cumplir 17 años de cárcel por el 'Andahuaylazo', una sublevación militar en la que murieron cinco policías en 2005.
Ambos candidatos no perdieron oportunidad de chocar en otros aspectos, como el gasto en salud y educación (que los dos prometen aumentar, aunque usando herramientas distintas) o la recaudación tributaria, ítem en el que Sánchez reprochó a Fujimori por haber exonerado de impuestos a empresas agroexportadoras, lo que representó una reducción de unos 5.800 millones de dólares para el Estado.
La derechista, por su parte, acusó a su rival de supuestamente querer prohibir las agroexportaciones, a lo que el izquierdista recordó que durante el gobierno de Castillo no se produjeron expropiaciones e informó su intención de mantener en el cargo al actual presidente del Banco Central, Julio Velarde.
"Sé que a lo largo de mi vida política he cometido errores, pero aprendí y me levanté con mucha más fuerza. Vengo viajando por mi país a lo largo de 30 años. Conozco sus problemas y soluciones. No les pido dejar de lado las diferencias, pero a pesar de las diferencias podemos encontrar la manera de hacer un mejor país", expresó Fujimori en su conclusión.
De su lado, Sánchez hizo alusión a las derrotas de Fujimori en la segunda vuelta de las tres últimas elecciones y llamó a repetir ese resultado. "Perú le cerró filas al fujimorismo y a su legado de horror, como lo hará este 7 de junio. Convocamos a las fuerzas democráticas que quieren recuperar el orden de verdad, no el de la 'Señora Kaos'", sentenció.
Los dos aspirantes a la presidencia de Perú llegan a la segunda vuelta con escaso respaldo popular, luego de una primera vuelta atravesada por la desconfianza y el hartazgo de los votantes hacia la clase política, la atomización del sufragio entre 35 candidatos, las irregularidades en la entrega de material electoral –que forzaron una extensión de la elección– y un lento escrutinio.
Mientras Fujimori ganó la primera vuelta presidencial con 17,1%, Sánchez pasó al balotaje con 12%, superando por poco más de 20.000 votos al ultraderechista Rafael López Aliaga.
La paridad sigue siendo la tendencia, de acuerdo a las encuestas recientes. Un sondeo de Ipsos realizado entre el 29 y el 30 de mayo y publicado en el medio local Perú 21 otorgó 38% de los votos a Fujimori y 35% a Sánchez, con un 27% señalando que no votarían por ninguno de los dos o que anularían su sufragio.
Otra encuesta, efectuada por Datum Internacional entre el 26 y el 30 de mayo y publicada en el diario El Comercio, mostró a Fujimori con el 39,8% y a Sánchez con el 35,9.
"La gran incógnita en la última semana es qué harán los votantes indecisos o aquellos que afirman que planean emitir un voto en blanco o nulo –afirmó Alfredo Torres, director ejecutivo de Ipsos–. La lógica de elegir al mal menor determinará, en última instancia, quién será el presidente de Perú para el periodo 2026-2031".
Con EFE, Reuters y medios locales
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