Empresario alemán: "Venezuela experimentará una explosión económica"

2026-04-27 17:00:46 - MUNDO


Thilo Schmitz se muestra optimista: "Nos hemos estado preparando precisamente para este momento. Estoy seguro de que haremos muy buenos negocios en los próximos cinco años", afirma el empresario germano-venezolano, nacido en Caracas en 1967. Con "este momento" se refiere a la reapertura del país tras años de declive.

Desde la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el 3 de enero de 2026, Venezuela ha experimentado cambios acelerados. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, ex vicepresidenta de Maduro, continúa al frente del país, pero Schmitz está convencido de que EE. UU. la respalda y ejerce presión: "En el plano económico, los estadounidenses tienen el control absoluto", dice a DW.

Con la apertura del sector petrolero a la inversión extranjera, se están realizando esfuerzos por atraer a empresas privadas. Delegaciones estadounidenses visitan regularmente la capital, Caracas. Recientemente, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional también han reanudado sus relaciones con Venezuela.

"La gente tiene enormes expectativas", afirma Schmitz, quien se hizo cargo de la empresa de su padre en 1996. En aquel entonces, se especializaba en la venta de material escolar y de oficina. Ahora, Schmitz también comercializa alimentos sin gluten y, desde 2022, tecnología médica alemana.

Su empresa tiene 50 empleados, "y ese número va en aumento". Según Schmitz, en los buenos años, los ingresos alcanzaban los 45 millones de dólares. En enero, DW habló con Schmitz sobre la situación tras el derrocamiento de Nicolás Maduro , pero pocos empresarios en Venezuela están dispuestos a hablar públicamente.

Según la Cámara de Industria y Comercio germano-venezolana, actualmente solo diez empresas alemanas tienen sucursal en Venezuela. Desde el Gobierno de Hugo Chávez, en 1998, y particularmente bajo el de Nicolás Maduro, desde 2013, y debido al aumento de las sanciones estadounidenses, muchas empresas han abandonado el país, al que se consideraba un trampolín para la industria alemana en Sudamérica.

Es probable que las empresas que se han quedado tengan esperanzas de una recuperación económica, pero ni Siemens ni Linde han respondido la consulta realizada por DW. Bosch confirma que ya no opera en Venezuela y que está monitoreando la situación. "Actualmente es demasiado pronto para evaluar el futuro potencial económico de Venezuela", declara un portavoz.

El país se encuentra en un proceso de transición política. Con el apoyo de Estados Unidos, el antiguo régimen se mantiene en el poder, pero sin Maduro, y sin ninguna garantía de que las fuerzas democráticas prevalezcan. Tampoco está claro si las elecciones de mitad de mandato en EE. UU. modificarán la presión ejercida por Donald Trump.

Un empresario alemán que prefiere permanecer en el anonimato comenta a DW: "En principio, Donald Trump solo cortó la cabeza de la Hidra; la vieja camarilla del poder sigue ahí". Pero también cree que, en esta fase crítica, Delcy Rodríguez sabe que las cosas no pueden ser seguir así. El empresario espera que los ingresos del Gobierno beneficien al pueblo. "Si no se produce un cambio sostenible ahora, la gente volverá a salir a las calles, a pesar de la represión actual. Y quienes se fueron de Venezuela no van a regresar".

El historial del llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela es devastador: casi una cuarta parte de la población —alrededor de ocho millones de personas— ha abandonado el país, incluyendo muchos profesionales altamente cualificados. Hoy en día, solo quedan 28 millones de personas en esta nación sudamericana. La producción económica se ha desplomado y el país también se enfrenta a una inflación persistente. En 2024, superó el 400 por ciento.

Thilo Schmitz presenció de primera mano el declive. Por ello, cree que la economía venezolana solo puede ir en una dirección: hacia arriba. "Hay que reconstruir todo en este país". Afirma que no se ha invertido en hospitales públicos durante más de diez años, y ve grandes oportunidades de crecimiento en ese sector para su empresa.

Pero es consciente de que, sin nuevas elecciones, no habrá seguridad jurídica ni certeza para poder planificar. Y piensa que la probabilidad de que el poderoso Ejército ejerza influencia política es bastante baja debido a la presión de EE. UU. A pesar de ello, percibe un renovado optimismo: "La gente está dispuesta a correr riesgos de nuevo", asegura. "Están llegando pequeños pedidos y consultas".

"Nuestros empleados siguen enfrentándose a las mismas dificultades: cortes de luz constantes, escasez de gasolina y largas colas en las gasolineras", cuenta el empresario que pidió permanecer anónimo.

Las empresas alemanas podrían hacer buenos negocios en Venezuela, sobre todo en los sectores de energía y materias primas. El Gobierno de transición está negociando actualmente con Siemens, de larga trayectoria en el país. "En Venezuela la energía puede ser el motor, tanto de la reconstrucción como del crecimiento económico, y no solo un servicio básico", dice a DW por escrito el ingeniero Álvaro Yaber. Y anticipa que se necesitarán inversiones de entre 30 y 50 mil millones de dólares en los próximos años para construir una red eléctrica sostenible.

A juicio de Thilo Schmitz, hay dos factores cruciales: que los bancos estén en condiciones de otorgar préstamos nuevamente en breve y que los numerosos trabajadores calificados regresen.

Dado que muchos venezolanos capacitados han emigrado, Schmitz prevé un aumento salarial para quienes se han quedado. Él mismo planea formar a sus propios empleados para contrarrestar la escasez de mano de obra calificada, que Schmitz considera un obstáculo para el desarrollo económico del país.

A pesar de todos los aspectos limitantes, irradiar confianza también forma parte de su negocio: "Como empresario, veo que este país experimentará una explosión económica", pronostica. Que Venezuela tiene potencial económico es indiscutible, pero no está claro si realmente ha llegado el momento de la recuperación.

(cp/ms)