Tianguis Turístico, medio siglo impulsando a México ante la industria global

2026-04-27 13:27:45 - MUNDO


El Tianguis Turístico llegará a sus 50 años con Acapulco de vuelta en el centro de la agenda nacional. La edición 2026 no será solo una celebración de origen. Para el gobierno federal, el encuentro más importante de negocios del sector debe funcionar como una señal de reposicionamiento, una plataforma de inversión y una vitrina para proyectar a México en una etapa marcada por la recuperación de destinos, la ampliación de la conectividad y la ruta hacia el Mundial de Futbol de 2026.

Ese es el peso real de esta edición. El dato de fondo no está únicamente en el aniversario, sino en el momento en que llega. El turismo mexicano entra a esta cita con la presión de sostener su capacidad de atracción internacional, distribuir mejor la derrama y mostrar que puede competir con una oferta más amplia, más conectada y menos concentrada en los destinos tradicionales. Bajo esa lógica, Acapulco deja de ser solo una sede simbólica y se convierte en una prueba de operación, confianza y mensaje político.

En entrevista con El Economista, Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo de México, define con claridad el sentido de la edición: el Tianguis “cumple 50 años como el encuentro de negocios más importante del sector en México”. Su planteamiento apunta a una nueva etapa para fortalecer la promoción y comercialización de los destinos nacionales. La intención es: una conmemoración menos protocolaria y más capacidad para producir negocios, anuncios y narrativa internacional.

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La funcionaria sostiene que la sede en Acapulco también envía un mensaje sobre la recuperación y transformación del destino. No es una mención menor. El puerto concentra historia turística, pero hoy también concentra una conversación sobre infraestructura, reactivación económica y capacidad de respuesta. En ese punto, el Tianguis operará como un termómetro de confianza para el sector. Lo que ocurra en Acapulco será leído por compradores, operadores, aerolíneas e inversionistas como una señal del momento que vive el turismo mexicano.

La Sectur quiere que la edición 50 funcione en varios planos al mismo tiempo: como espacio de negocios, como foro de inversión, como plataforma para anuncios de conectividad y como escaparate de una oferta más diversa. En palabras de Rodríguez Zamora, la meta es mostrar “un país con oferta amplia, capacidad logística, nuevos segmentos turísticos y mayor articulación territorial”. El fondo del mensaje es que: México quiere vender no solo destinos, sino escala, diversidad y capacidad de ejecución.

La agenda prevista confirma ese giro. La titular de Sectur adelanta la presencia de más de 300 hosted buyers internacionales de mercados estratégicos como Asia, Estados Unidos y Canadá, además de Colombia como país invitado. También prevé un foro de inversiones turísticas con aerolíneas y líderes del sector, donde se anunciarán nuevas rutas y proyectos. La estructura revela que el Tianguis 2026 no buscará solo volumen de presencia, sino densidad de decisiones.

A ello se suma un rediseño del contenido del evento. Por primera vez, se incorporará un pabellón de turismo comunitario y una premiación basada en indicadores técnicos de Datatur para reconocer a los destinos con mejores resultados en crecimiento turístico. El dato importa porque desplaza parte del discurso promocional hacia métricas, desempeño y segmentación de producto.

La intención es que el Tianguis siga siendo el principal mercado turístico del país, pero con una agenda más técnica, más medible y más alineada con la inversión y la diversificación.

La entrevista también deja ver que la administración busca mover el eje de la política turística. El objetivo no es depender exclusivamente de los polos tradicionales, sino ampliar la oferta con rutas, circuitos y experiencias capaces de distribuir visitantes y derrama en más regiones. En esa estrategia aparecen con fuerza tres componentes: Pueblos Mágicos, conectividad aérea y turismo comunitario.

Rodríguez Zamora subraya que Pueblos Mágicos integra hoy a más de 170 destinos y lo coloca como una de las principales herramientas para diversificar la oferta y posicionar la riqueza cultural del país. La lógica es ampliar el portafolio turístico, pero también construir productos capaces de extender la estancia del visitante y conectar los destinos ancla con otras regiones del territorio.

La conectividad es otro de los ejes. Tras la participación de México en FITUR, Sectur reportó avances en 22 nuevas rutas internacionales en proceso de desarrollo. A ello se suman anuncios para alrededor de 30 nuevos hoteles en distintos destinos del país, con una inversión superior a 550 millones de dólares. El mensaje la secretaria es que el turismo mexicano mantiene capacidad para atraer capital, abrir rutas y generar nuevos proyectos en un entorno internacional competido.

A esta ruta se agrega la estrategia “Ventanas a México”, con la que la dependencia busca llevar expresiones culturales, artesanales y gastronómicas fuera de los recintos feriales. La intención es que la promoción internacional no se limite al stand institucional, sino que convierta a la cultura en una extensión del producto turístico. Bajo esa lógica, México no solo busca vender lugares, sino experiencias con contenido territorial y cultural.

Uno de los giros más visibles en la estrategia actual es el peso que adquiere la distribución territorial de los beneficios. Sectur insiste en que el turismo no debe medirse solo por volumen de visitantes o por derrama agregada, sino también por su capacidad para integrar comunidades, destinos emergentes y economías locales. Ahí es donde el turismo comunitario deja de ser un discurso complementario y se vuelve una señal concreta de política pública.

Que el Tianguis incorpore un pabellón específico para este segmento implica abrir un espacio comercial para experiencias ligadas directamente con las comunidades. También supone reconocer una demanda creciente por productos con identidad local, mayor contacto con el territorio y participación directa de quienes habitan esos destinos. En esa lectura, la diversificación deja de ser solo una herramienta de marketing y se convierte en un criterio de desarrollo territorial.

La otra gran plataforma que atraviesa esta estrategia es el Mundial de Futbol de 2026. Sectur lo entiende como una oportunidad de largo alcance y no como un episodio de impacto temporal.

Rodríguez Zamora estima la llegada de alrededor de 5.5 millones de turistas adicionales durante ese año y plantea que la meta es extender los beneficios del torneo más allá de las ciudades sede. Para ello, la dependencia impulsa 267 Rutas del Aficionado, diseñadas para conectar las sedes mundialistas con Pueblos Mágicos, zonas arqueológicas y otras experiencias regionales.

En esa lógica, el Tianguis de Acapulco operará como antesala. Será el espacio donde México ordene parte de la oferta que quiere proyectar en el siguiente gran ciclo de exposición internacional. Más que una edición de aniversario, la cita de 2026 funcionará como un punto de transición entre una marca consolidada y una nueva etapa de promoción global.

La propia secretaria resume el cierre de esa visión con una idea que funciona como conclusión política de la entrevista: el legado que busca dejar la administración es el de “un turismo más justo, más incluyente y más sostenible”, capaz de generar bienestar en los territorios y abrir oportunidades a más regiones del país.

Por eso los 50 años pesan. Porque llegan cuando México necesita convertir al turismo en argumento económico, plataforma de inversión y herramienta de posicionamiento internacional. Acapulco cargará con ese doble papel: ser el origen del Tianguis y, al mismo tiempo, el escenario donde se pondrá a prueba la siguiente fase de la estrategia federal para el sector.