2026-04-20 11:05:46 - MUNDO
Cuando analizamos la fractura del Cártel de Sinaloa solemos concentrarnos en las dos facciones mayores que se generaron, los Chapitos y la Mayiza, pero nos olvidamos de otros grupos que surgieron de dicha implosión, y hay uno que está cobrando importancia al grado que amenaza en convertirse en un cártel de relevancia nacional, que son los Salazar o el Cártel Independiente de Sonora.
Los Salazar no son nuevos en el negocio, son una familia criminal que lleva más de 35 años dedicada al tráfico de drogas en Sonora y Chihuahua, los cuales por años trabajaron para el Cártel de Sinaloa y fueron aliados muy cercanos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y después de los hijos de este.
El clan fue fundado en los 90’s por los hermanos Adán Salazar Zamorano “Don Adán” y Crispín Salazar Zamorano “Tío Pin”, los cuales son originarios de Chínipas, Chihuahua en la Sierra Tarahumara, la cual es una de las regiones más productivas del país en amapola (opio) y mariguana, por lo que incursionaron en la producción y posteriormente en el trasiego.
Con el paso de los años fueron expandiendo sus territorios a otros municipios del sur de Chihuahua y a Sonora, donde se establecieron en la ciudad de Empalme, que se volvió su principal centro de operación.
Su gran oportunidad llegó en 2007 cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán decidió arrebatarle al Cártel de Juárez -de los Carrillo Fuentes- el control de Ciudad Juárez, la frontera más lucrativa para el tráfico de drogas y para ello echaron mano de un grupo de sinarios ya existente llamado Gente Nueva, al que reforzaron con elementos de dos familias criminales del Cártel de Sinaloa presentes en Chihuahua, los Salazar Zamorano y los Salgueiro Nevárez.
Este hecho inyectó importantes recursos para el crecimiento territorial de ambas familias a través de Gente Nueva, porque la conquista de Ciudad Juárez se convirtió en uno de los objetivos centrales del Cártel de Sinaloa, de modo que el área de operación de los Salazar dejó de ser el sur de Chihuahua y Sonora, para expandirse a los municipios de centro y norte de ambas entidades.
Gente Nueva se convirtió en una especie de unidad especial para las misiones difíciles, ya que no solo libró la batalla por Ciudad Juárez, que generó una ola de homicidios que el país no había visto antes, sino que también fueron enviados a otros frentes relevantes como Acapulco y Veracruz.
Ello permite ver la cercanía de Joaquín “El Chapo” Guzmán y los Salazar, por ello, cuando el Chapo fue arrestado por tercera ocasión en 2016 y posteriormente extraditado en 2017 a los Estados Unidos, no resultó extraño que los Salazar, ya sin Adán Salazar al frente, porque se encontraba arrestado desde 2011, les refrendaran su lealtad a los hijos del Guzmán Loera, los Chapitos.
Por tal motivo, fue una sorpresa cuando derivado del secuestro -con engaños- de Ismael “El Mayo” Zambada y su entrega por la fuerza a los Estados Unidos, por parte de Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo, los Salazar no se hayan alineado al bando de los Chapitos cuando estalló la disputa entre la Mayiza y los propios Chapitos, la cual lleva más de año y medio.
De hecho, el rompimiento entre los Chapitos y los Salazar se había dado unos meses antes, cuando para centralizar el tráfico de fentanilo a los Estados Unidos y con ello sus beneficios, los Guzmán les prohibieron a sus células delictivas el tráfico de fentanilo, lo cual a los Salazar no les pareció, debido a que era una de sus principales fuentes de ingreso, por lo que rompieron una alianza de años con los Guzmán.
Los Salazar no fueron los únicos molestos, también en Sonora otras dos células se unieron a la rebeldía, los Paredes que controlan Agua Prieta y sus alrededores y los Cazadores, que dominan la región de la Altar. Por lo que a instancias de los Salazar la suma de estas tres células conformó el Cártel Independiente de Sonora, ya como una organización autónoma del Cártel de Sinaloa, al cual pertenecieron hasta 2024.
De forma que frente a la disputa entre la Mayiza y los Chapitos, el Cártel Independiente de Sonora estableció una alianza regional con la Mayiza, es decir, no están subordinados a los Zambada, ni siquiera se han comprometido a enviar refuerzos a Sinaloa, pero al compartir enemigo común en Sonora, ambos bloques atacan a los Chapitos en dicho estado y han disminuido su presencia en la zona.
Por tanto, estamos frente a un nuevo cártel de la droga, al cual no se le ha puesto suficiente atención por ser de reciente creación, pero que tiene un potencial de crecimiento enorme, y para muestra está el arresto hace algunas semanas de 30 integrantes de los Salazar en Querétaro, los cuales buscaban ampliar las actividades del grupo a dicha entidad.
El territorio de los Salazar no es menor, tienen presencia en 81 municipios de 6 entidades federativas. En Sonora operan en 44 de los 72 municipios, en Chihuahua en 26 de los 67, en Guanajuato en 7 de los 46, en Baja California en 2 de los 7, en Querétaro en 1 de los 18, que es la capital y, por último, en Sinaloa en 1 de los 20, que es Navolato. En este enlace pueden tener acceso a las fuentes que soportan la presencia de la organización en cada uno de los 81 municipios.
No solo hay que desatacar su controlan importantes espacios de la frontera, en especial en Sonora y algunas partes de Chihuahua, sino que además operan en ciudades relevantes, con alto poder adquisitivo, como Hermosillo, Ciudad Juárez, Chihuahua, Parral, Ciudad Obregón, Guaymas, Nogales, Empalme, Mexicali, Querétaro y León, por lo que ya hace tiempo dejaron de ser una organización regional y se enfilan para ser un cártel nacional.
Solo para dimensionar, el territorio que controlan los Salazar, bajo el nombre del Cártel Independiente de Sonora, es más del doble de los municipios en los que tiene presencia la Unión Tepito en la Ciudad de México y el Estado de México, de los que tienen los Ardillos o los Tlacos en Guerrero o de los que controlan los Viagras y el Cártel de Tepalcatepec en Michoacán.
También su territorio de operación es más grande y diverso que el de otras organizaciones con mayor cobertura mediática, como el de la Barredora que opera en Tabasco y en otras entidades aledañas, que el del Cártel Santa Rosa de Lima de Guanajuato o puede incluso ser equiparable al del Cártel del Noreste o de la facción de los Ciclones del Cártel del Golfo, que son consideradas organizaciones nacionales y que fueron catalogadas como terroristas por el gobierno de los Estados Unidos.
De hecho, de continuar su crecimiento se pueden volver un factor de riesgo a la seguridad del Noroeste y el Bajío, porque su expansión tenderá a la colisionar con otras organizaciones, de hecho, actualmente tienen disputas con los Chapitos, con la Línea del Cártel de Juárez, con el Cártel de Caborca y con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE. Correo de contacto: victorsanval@gmail.com
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