Ningún país en la región ha tenido tantos candidatos presidenciales como Perú. ¿Qué significa?

2026-04-08 17:46:46 - MUNDO


Los peruanos estarán este domingo frente a la cédula de sufragio más grande de su historia: tendrá la foto y el símbolo del partido de cada uno de los 35 candidatos a la presidencia. La boleta mide más de 42 centímetros de ancho, más de 40 de largo y tiene cinco columnas. Cada una representa una elección distinta. La primera para presidentes y vicepresidentes, la segunda y tercera para senadores, la cuarta para diputados y la quinta para el parlamento Andino. En total, 198 autoridades serán elegidas por más de 27 millones de peruanos que están habilitados para votar.

El proceso electoral, tal vez el más complejo y confuso al que asistirán los peruanos, se da en medio de un deterioro de la democracia en el país, una década de crisis política que no se ha detenido. En febrero asumió el octavo presidente en menos de una década.

Para Fernando Tuesta, profesor de ciencia política de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el peruano tiene una “enorme desafección” hacia la política. “Esto es generalizable a toda América Latina, pero en Perú llega a niveles muy altos. La expresidenta Dina Boluarte llegó a tener solo una aprobación del 3 %, que, dentro del margen de error, incluso pudo ser menor, y el Congreso solo 5 % de aprobación. Son cifras históricas”.

Tuesta, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), jefe de la Misión de Observación de la OEA en México en 2022 y autor de publicaciones sobre política y sistemas electorales en América Latina, dice que, ante el rechazo ciudadano de los últimos años, surgieron más partidos. “De cara a las elecciones de 2026 se forman un sin número de partidos, pero en el Perú son organizaciones extremadamente débiles, altamente personalistas y que se han convertido, en muchos casos, en vehículos electorales donde se reclutan candidatos y, terminado el proceso, estos se separan”.

“Una idea que se ha instalado en los peruanos es que no importa si tienes o no un partido organizado, igual puedes salir presidente”, dice Tuesta.

Durante los años ochenta, una economía desplomada con hiperinflación y una alta desconfianza en los partidos facilitaron el surgimiento de nuevas opciones en Perú. Así, se abrió el lugar para el expresidente Alberto Fujimori, el primer outsider peruano en 1990. En los últimos años, la mayor creación de agrupaciones políticas no se detuvo.

La desafección a la política no es el único síntoma preocupante, según Tuesta. “Hay desafección, hay precariedad en la representación, polarización y una concentración del poder en el parlamento y un vaciamiento de poder en el Ejecutivo, es decir, en los presidentes”.

Estas nuevas organizaciones que llegaron al Congreso fueron protagonistas de constantes enfrentamientos con el Ejecutivo. Más que sostén de una democracia, los partidos se convirtieron en protagonistas del deterioro democrático. De los ocho presidentes que tuvo Perú en la última década, cuatro fueron destituidos por el Congreso y dos renunciaron.

“En la última década, no hay ningún país en América Latina que haya tenido ocho presidentes en 10 años, ahí donde debería haber dos. Y no es producto de golpes de Estado, sino debido a la relación de conflicto entre el parlamento, donde se ha concentrado el poder de una coalición de partidos que son los que finalmente han decidido hacia dónde hemos ido como país, y presidentes de la República muy debilitados y subordinados al Congreso”.

Así, las próximas elecciones se convierten en trascendentales pues, más allá de elegir a un presidente, se redefinirá la composición del parlamento. De hecho, el parteaguas de esta campaña no solo es de izquierdas versus derechas, sino que, además, entre los partidos que no estuvieron en el Legislativo, versus los que sí estuvieron, y que son acusados por los primeros de ser quienes desestabilizaron al país tras varias sucesiones presidenciales.

La gran cantidad de partidos divide el voto de manera importante. Hasta la semana previa a las elecciones, ningún candidato superaba el 15% de la intención de voto, según la última encuesta de IPSOS-PERU21, lo que convierte al sistema no solo en fragmentado, sino en disperso.

Desde inicios de los años 2000, hasta la fecha, la suma de los votos de los candidatos que pasan al balotaje ha ido en descenso. Tuesta recuerda que en la segunda vuelta en 2021 entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, “si los sumamos, los dos constituyen solo un tercio, vale decir, dos tercios no votaron por ellos”. Y, además, “los votos nulos y blancos eran en número mayores que los votos de Pedro Castillo y Keiko Fujimori juntos”.

Mercedes Aráoz, vivió desde el poder el inicio de la última crisis política peruana que lleva una década. En 2016, Pedro Pablo Kuczynski fue elegido como presidente, tras ganar las elecciones frente a Keiko Fujimori. Pero renunció con menos de dos años en el poder, luego de un intento por parte del Congreso, de mayoría fujimorista, de declarar la vacancia presidencial por permanente incapacidad moral. Aráoz era su segunda vicepresidenta.

“El Fujimorismo había tomado la decisión de que debía darse el cambio de presidente”, dice. “El fujimorismo cometió muchos errores, no tenía una mirada estratégica de largo plazo”, sostiene Aráoz, pues pudieron haber trabajado con el Gobierno, considerando que se trataba de dos partidos “de centro derecha” donde “no había tantas distancias ideológicas”. Sin embargo, también reconoce que “faltó estrategia política para negociar con ese Congreso”.

Con la renuncia de Kuczynski y tras el inicio de la crisis que culminó con ocho cambios presidenciales, Aráoz cree que “la sensación es de frustración, de que no hay esperanza, que no sabemos cómo podemos recuperar nuestro país”.

Sobre el hecho de que haya 35 candidatos, Aráoz piensa que reflejan a “un país desinstitucionalizado, sin instituciones firmes y sólidas en lo político”.

“Tienes instituciones sólidas en la economía, por ejemplo, el respeto a tema de la independencia del Banco Central de Reserva está en la Constitución y se respeta”.

La fragmentación, en un contexto de debilidad de los partidos políticos, no es un fenómeno nuevo en Perú. El país ya registró 20 candidatos presidenciales en 2006 y 18 en 2021, cifras cercanas a lo que durante años fue el récord regional: los 22 candidatos en Brasil en 1989, en la primera elección tras la dictadura. En la región, Brasil y Chile han concentrado también procesos con alta cantidad de candidaturas en las últimas décadas: el primero tuvo 13 candidatos en 2018 y el segundo 9 en 2013.

La también expresidenta del Consejo de Ministros, exministra de Economía y titular de otras carteras como Comercio Exterior se refiere al buen desempeño macroeconómico que ha tenido el país los últimos años pese a la turbulencia política. Inflación controlada y una moneda estable reconocida por la banca internacional. Al cierre de 2025, las Reservas Internacionales Netas del Perú alcanzaron el 28 % del PBI, el nivel más alto entre las principales economías de la región.

Para Aráoz los ciudadanos, “se sienten descontentos, no reconocen liderazgo en esos candidatos, no te atraen, no te dan fe, no te dan esperanza”. Cree que “la bomba que estalló la solidez de los partidos” fue “el escándalo de Odebrecht y el mal manejo del tema desde el mundo de la justicia porque destruyó las expectativas de muchos políticos”. Para la exvicepresidenta hubo una “judicialización de la política” que “terminó generando mucho daño”.

“A los políticos los han perseguido, a algunos bien y a otros no”, dice. A ello se suman, según Aráoz, “aventureros que creen que la política es un espacio para beneficio personal y no un beneficio público”.

Para Tuesta, es necesaria una “reforma que permita predictibilidad a los poderes, tener parlamentos que sean el soporte de los gobiernos, sin dejar de tener una función de control político”.

“Pero un Gobierno en el Perú no puede gobernar si tiene al frente una coalición que te hace mayoría y que ha terminado vacando presidentes o amenazándolos con vacarlos” dice Tuesta, quien recuerda que ese escenario se produce mientras Perú lleva veinticinco años ininterrumpidos de democracia.

“Vamos a elegir a un sexto presidente de manera continua, que es algo que nunca habíamos visto en más de 200 años de República”. Paradójicamente, una “enorme inestabilidad, en medio de un proceso democrático nunca visto”.

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Fuente: cnn.com