Víctima de Epstein describe el ambiente “frío y oscuro” en el rancho del pedófilo en Nuevo México

2026-03-26 16:55:47 - MUNDO


Una sobreviviente de los abusos sexuales de Jeffrey Epstein habló sobre su experiencia en el infame Zorro Ranch, la propiedad que el financista tenía en Nuevo México, y lo describió como un lugar “frío”, “oscuro” y con una atmósfera profundamente inquietante.

Durante un especial de BBC Newsnight emitido el miércoles, en el que también participaron otras cinco sobrevivientes, Chauntae Davies recordó que fue en ese lugar donde ocurrieron la mayoría de los ataques. “Ahí fue donde pasó la mayor parte de los abusos. Mis peores recuerdos están ligados a Zorro Ranch”, afirmó.

Davies contó además que, mientras estuvo allí, sentía que no tenía salida. “Me sentía atrapada. Había una sensación fría, oscura, inquietante en ese lugar”, relató.

Las secuelas de lo que vivió con Epstein, explicó, la han acompañado durante toda su vida adulta. Según dijo, la experiencia terminó afectando su matrimonio y también cambió la forma en que se relaciona con el mundo, especialmente cuando se trata de la seguridad de su hija.

Entre otras cosas, relató que llegó a cerrar la puerta de su garaje con tres seguros por miedo a intrusos, revisar su auto por si hubiera explosivos y lidiar con lo que describe como “miedos extraños”.

“No creo que haya un solo aspecto de mi vida que no haya sido afectado por lo que me hizo”, concluyó.

Otra mujer, que participó en el programa de forma anónima —apareciendo en silueta y bajo el seudónimo “Nicky”— contó a la presentadora Victoria Derbyshire que el fallecido financista la drogó y la violó en su mansión de Palm Beach, Florida, cuando ella tenía 19 años.

Nicky explicó que decidió mantener su identidad en reserva para evitar que su familia sufra “daños colaterales” o tenga que enfrentar “consecuencias injustas”.

Al igual que otras sobrevivientes, relató que conoció a Epstein a través de una amiga y que aceptó darle un masaje como una forma de ganar dinero. Según contó, eso fue exactamente lo que ocurrió la primera vez que se encontraron.

Sin embargo, también recordó otro episodio que la marcó profundamente. En esa ocasión, dijo, el multimillonario no llevaba ropa interior y solo estaba cubierto con una toalla. Cuando se dio vuelta sobre la mesa, Epstein le pidió que se quitara la parte superior de la ropa.

“Entonces me quité la parte de arriba, igual que la vez anterior. Empecé por sus pies y fui subiendo, y cuando llegué a la parte superior de sus muslos y luego al pecho, él tiró de mis jeans, casi como intentando desabrocharlos”, relató.

Con la esperanza de frenar sus avances, Nicky dijo que le mintió y le aseguró que estaba menstruando. Aun así, Epstein continuó insistiendo en tener relaciones sexuales, incluso jactándose de su propio desempeño.

Pese a que ella seguía negándose, el masaje continuó. En un momento, Epstein se quitó la toalla y comenzó a masturbarse frente a ella. La escena, recordó, la dejó “completamente asqueada” y con un único pensamiento: tenía que salir de ahí lo antes posible.

Después de eso, contó, Epstein le insistió en que bebiera agua de una botella Fiji, asegurándole que era importante mantenerse hidratada. “Tomé un poco de agua y, a partir de ese momento, no recuerdo absolutamente nada durante al menos las siguientes 12 horas”, relató.

Nicky relató que despertó sintiéndose enferma, “lenta y pesada”, y que enseguida se dio cuenta de que había sido violada mientras estaba inconsciente.

Meses después, durante un tercer masaje, Epstein volvió a insinuarse, pero ella volvió a decirle que estaba menstruando.

“No tienes que mentirme”, respondió él. Según explicó Nicky, esa frase fue la que con el tiempo le hizo darse cuenta de que la violación realmente había ocurrido, porque de otro modo él no habría podido saberlo.

En esa ocasión, aseguró, Epstein volvió a violarla. Sin embargo, no recuperó ese recuerdo hasta el verano de 2019, cuando decidió denunciar el caso ante el FBI tras el segundo arresto del financista, lo que poco después le provocó un ataque de pánico, relató a Newsnight.

“Me he sometido a distintos tipos de psicoterapia para tratar de recordar, para intentar recuperar algún fragmento de lo que pasó, pero todo está en negro. No tengo idea”, dijo a la BBC.

“Pero, de forma lógica, puedo hacer varias suposiciones que creo que son bastante acertadas”.

Otra sobreviviente, Jena-Lisa Jones, contó a Derbyshire que el abuso marcó profundamente su vida durante años. “Me llevó por un camino muy oscuro durante bastante tiempo. Desde ese momento, aprendí a usar mi cuerpo para ganar dinero”, relató.

También dijo que revivir constantemente lo ocurrido puede ser devastador. “Es muy difícil tener que volver a todo esto una y otra vez y sentir que no pasa nada. A veces siento que eso termina siendo más traumatizante que el abuso en sí. Creo que muchas de nosotras lo sentimos así”, añadió.

Por su parte, Joanna Harrison —otra víctima que hasta ahora no había hablado públicamente— explicó que es casi imposible dejar atrás lo sucedido. “No puedes escapar de esto. Es muy difícil sanar cuando es algo con lo que te encuentras todos los días”, dijo. Harrison recordó que incluso en situaciones cotidianas el tema vuelve a aparecer. “Una vez estaba en una primera cita y alguien lo mencionó sin tener idea de que yo había estado involucrada”, contó.

“Hay cosas para las que simplemente no puedes prepararte. Y es muy difícil sanar cuando sigues en el mismo lugar, viendo su nombre todos los días y escuchándolo todo el tiempo”, concluyó.

Al final del programa, todas las participantes se emocionaron cuando les pidieron que levantaran fotos de sí mismas cuando eran jóvenes, tomadas en la época en que ocurrieron los abusos.

“En ese entonces era mucho más inocente”, comentó Harrison con evidente emoción. “Ya no sonrío de la misma manera”.

Traducción de Leticia Zampedri