2026-03-25 17:18:46 - MUNDO
La Habana, 25 mar (EFE).- La presión diplomática estadounidense está erosionando el tradicional ascendente de la política exterior de La Habana en América latina, como evidencian los recientes cierres de embajadas y la suspensión de misiones médicas cubanas.
En apenas dos semanas Ecuador y Costa Rica han roto en la práctica sus relaciones diplomáticas con la isla. Quito dio a todo el personal en la embajada cubana 48 horas para salir del país y San José retiró a toda su delegación en La Habana.
Además, en las semanas previas Honduras, Guatemala y Jamaica cancelaron sus acuerdos de servicios médicos con Cuba tras un intensa campaña en contra de EE.UU., que califica estas misiones de "trabajos forzados".
Son los últimos tres países de una lista que crece rápidamente desde la llegada de la segunda Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, luego de que Antigua y Barbuda, Bahamas, Granada, Guyana, y Trinidad y Tobago suspendiesen también la cooperación médica con Cuba o modificasen sus términos.
Pero el momento en el que comenzó a declinar la estrella diplomática cubana puede establecerse antes, en la última votación de la resolución contra las sanciones de EE.UU. a la isla en la Asamblea General de Naciones Unidas en octubre pasado, frente a la que trabajó Washington.
Cuba volvió a lograr una victoria y la gran mayoría de la comunidad internacional (165 países) estuvo a favor de acabar con las sanciones. Pero fue la ocasión con más votos negativos en 33 años y por primera vez se rompió el consenso latinoamericano, con Argentina y Paraguay votando en contra, y Ecuador y Costa Rica optando por la abstención.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró este viernes que la presión de Washington sobre América latina para aislar a su país es "brutal" y lamentó que algunos líderes regionales estén "lamiéndole la bota a los representantes del imperio".
Destaca en sentido contrario el papel de México y su presidenta, Claudia Sheinbaum, que ha defendido a Cuba y mantenido una línea de ayuda humanitaria con la isla: combustible durante el año pasado y, ya con el bloqueo petrolero vigente, envíos de alimentos y productos de higiene.
El otro gran referente de la izquierda en el continente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha moderado mucho su apoyo verbal a Cuba en el presente mandato, aunque recientemente aprobó el envío de 20.000 toneladas de arroz y medicamentos para la isla.
Es la política de máxima presión de EE.UU. contra Cuba, que se extiende mucho más allá del bloqueo petrolero que sufre la isla desde enero y que está postrando al país entero.
"Más allá de Trump"
El historiador cubanoamericano Andrés Pertierra explica en entrevista a EFE que han coincidido una serie de factores para propiciar el declive de la diplomacia cubana, que durante décadas tuvo un peso específico internacional muy por encima de lo que su economía o población podrían sugerir.
"La crisis va más allá que la coyuntura actual de la política agresiva de Trump en temas de política exterior", apunta Pertierra, especializado en política exterior cubana y candidato a doctor por la Universidad de Winsconsin-Madison (EE.UU.).
De un lado, apunta, la región ha virado a la derecha y es "más conservadora que unos años antes", cuando proliferaban líderes de izquierdas en América latina, de Hugo Chávez en Venezuela a Rafael Correa en Ecuador, pasando por Evo Morales en Bolivia, José Mugica en Uruguay, y los Kirchner en Argentina. Incluso el Lula actual no es el de sus primeros mandatos.
"Esto hace que cualquier Gobierno que reta a Trump queda más aislado y vulnerable a represalias que antes", explica.
Luego está el "papel cambiante" de Cuba en la región, que ha pasado de "modelo concreto" en "redistribución de riqueza" para ciertas izquierdas continentales a ser un mero "símbolo aspiracional" para algunos líderes, pero con un creciente significante controversial.
"Aunque Cuba sigue siendo un símbolo político importante para una parte importante de la izquierda, las coaliciones centro-izquierda que suelen llegar al poder en la región no pueden abrazar y apoyar Cuba de la misma forma que antes", indica.
También destaca que "Trump ha aumentado los costos de forma significativa" de apoyar a Cuba. Esto, argumenta Pertierra se ha visto con Lula, Sheinbaum y el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
"No es el caso que estén a gusto con lo que está pasando, pero por una variedad de razones no ha valido la pena hacer cara a Trump sobre este tema. Quizás -o probablemente- veríamos mayor apoyo a nivel estatal si fuera casi cualquier otro presidente estadounidense", estima.
No obstante, Pertierra advierte que la actual presión de EE.UU. puede generar una "oleada de sentimiento antiestadounidense": "El intervencionismo tan burdo y directo en la región tiende a alimentar una contrarreacción tanto por el lado nacionalista como por el lado de ideologías de izquierda".
Y abunda: "Hay razones de Estado por las cuales los EE.UU. abandonó sus políticas más agresivas en la región hace décadas. Me imagino que mucho dependerá de en qué terminan Venezuela y Cuba, No tengo mucha fe en que Trump sea la persona adecuada para manejar dichas situaciones".
(c) Agencia EFE
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