Turismo médico en México: cuando el “todo incluido” no viene con seguridad en cirugías estéticas

2026-03-25 10:19:45 - MUNDO


Melina regresó a Estados Unidos en una ambulancia, al borde de la muerte. En diciembre de 2024 había viajado a México con la ilusión de cambiar su cuerpo, pero estuvo a punto de perder la vida por una hemorragia severa tras someterse a un procedimiento estético múltiple

Personal de la Clínica Quirúrgica Omega en Mexicali, Baja California, la sacó por la puerta principal en una camilla, inconsciente y entubada, con una pérdida importante de sangre. Se le había practicado un mommy makeover, procedimiento de restauración física para mujeres después de ser madres, que incluye liposucción, “tummy tuck” o abdominoplastia, aumento de glúteos y levantamiento de senos. 

El médico que la operó, Marco “L”, le recomendó a la familia llevársela a otro hospital pues “algo había salido mal” y él no podía hacer nada para despertarla. Una ambulancia privada ya la estaba esperando afuera para retirarla. 

Ante la desesperación e impotencia, la madre de Melina comenzó una trasmisión en vivo a través de TikTok. La señora Maricela Rentería responsabilizó al médico por abandonar a su hija en un estado crítico y sin dar explicaciones sobre lo ocurrido en el quirófano. 

En segundos, el video tuvo miles de reproducciones y se hizo viral. Mientras la madre suplicaba ayuda a gritos, los médicos se escondían al interior del hospital. “Tú eres fuerte mami. Aguanta, aguanta mi reina, aguanta (…) Aquí están los médicos, nadie quiere dar la cara. Le hicieron cirugía de mommy makeover… ahora llevo a mi hija de emergencia de nuevo a Estados Unidos”, se escucha al principio en el video publicado el 3 de diciembre de 2024.

Melina, nombre cambiado a petición de la familia, de 40 años, originaria de Calexico, California, pagó por la cirugía 12 mil dólares (221 mil 400 pesos mexicanos). Eligió al médico por la recomendación de una amiga, aun sabiendo que no tenía certificación de especialista que otorga el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica Estética. 

Por el riesgo que implicaba la intervención, ningún otro cirujano había aceptado practicarle un procedimiento múltiple: estético y ginecológico. No sólo le harían un mommy makeover, también una histerectomía para retirarle la matriz y los ovarios. Todo en una sola intervención. 

“Mi hija llevaba un problema que ocupaba un ginecólogo, porque tenía fibrosis muy aguda en la matriz. Así que le sacó la matriz, los ovarios y le hizo la cirugía estética. Eso le causó un derrame sanguíneo. Ya eran demasiadas cosas en una sola cirugía. Dice mi yerno que estaba ella en una cama con un charco de sangre”, cuenta la madre de Melina a un año de ver a su hija casi perder la vida en México. 

El expediente clínico del traslado hospitalario reporta que Melina, después de la cirugía, cayó en un choque hipovolémico, sangrado masivo, hipertensión endocraneal y lesión cerebral aguda. Acorde a este documento, el médico quiso enviarla al Hospital General de Mexicali, para que en el sector público pudieran resarcir los daños que no logró controlar. Sin embargo, la familia estadounidense se negó. El hijo de la paciente, que trabaja como paramédico, envió una unidad de urgencias para recogerla desde Estados Unidos en el cruce fronterizo. 

 

“Si la hubiéramos llevado ahí (al hospital público en México), se nos muere por falta de medicamentos, de cuidados, capacitación. No sabemos lo que pasó en el quirófano. Nos la trajimos, la trasladamos y acá los doctores no sabían lo que tenía”, relata la madre de la joven. 

Melina fue llevada a San Diego, California, donde pasó un mes inconsciente en terapia intensiva. Los médicos explicaron a su familia que había sufrido un “shock” por la baja en su volumen sanguíneo provocado por la intensidad de las cirugías que le practicaron en México. Pasó toda la temporada navideña en coma y despertó dos días antes de su cumpleaños, el 19 de enero de 2025. 

Lo que le ocurrió a Melina y su familia se repite constantemente en la frontera norte de México, ya que Baja California se ha convertido en el principal destino del país para el turismo médico estético. 

En los últimos 10 años se ha reportado el fallecimiento de 43 mujeres extranjeras en territorio mexicano a consecuencia de intervenciones estéticas. 

En México no existen datos oficiales sobre cuántas cirugías estéticas son realizadas a mujeres de otra nacionalidad. Sin embargo, la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) estima que es el segundo país en el mundo que recibe más pacientes extranjeros para procedimientos estéticos (35.1%), después de Colombia (35.9%).

Al igual que en México, en Estados Unidos el interés por realizar cirugías estéticas está al alza. De acuerdo con las últimas estadísticas de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica Estética, en ese país se hicieron 1.5 millones de cirugías estéticas durante 2024. Se desconoce si estos procedimientos fueron realizados en Estados Unidos o si fueron producto de turismo médico estético en México. 

Sin embargo, hay casos en los que las mujeres que vienen a México para operarse no logran regresar a su país de origen con vida. De acuerdo con una base de datos realizada para este reportaje por Animal Político y CONNECTAS, del año 2014 a 2025 se ha reportado el fallecimiento de 43 mujeres extranjeras en el país a consecuencia de procedimientos estéticos. De ellas, 41 viajaron desde Estados Unidos; las otras dos víctimas son originarias de Australia y Guatemala. 

Todas las muertes de extranjeras por cirugías estéticas ocurrieron en estados fronterizos. El que tiene mayor incidencia es Baja California (colinda con el estado estadounidense de California), donde se registran 18 fallecimientos; le siguen Tamaulipas (frontera con Texas), con 15; Chihuahua, 4 casos; y Jalisco, 3; mientras que Sonora y Nuevo León registran una muerte cada uno. En otros de los fallecimientos no se identifica el lugar de la muerte. 

Sin embargo, las autoridades no tienen registros de personas extranjeras fallecidas por cirugías estéticas en México, de acuerdo a respuestas de solicitudes de acceso a la información. 

La Fiscalía de Tamaulipas informó, a través de transparencia, que dos mujeres fallecieron en 2024, ambas de nacionalidad estadounidense a causa de “infarto agudo al miocardio”. Una de ellas fue operada en la clínica “Top Medical”, de la otra no se reporta el nombre del hospital. Ambos casos están en trámite por el delito de responsabilidad médica, técnica y administrativa. 

Por su parte, Nuevo León reporta 14 carpetas de investigación por el mismo delito por cirugías estéticas practicadas a mujeres extranjeras entre 2016 y 2025. Sin embargo, no especifica cuáles fueron las complicaciones o si derivaron en el fallecimiento de la víctima. De ellas, nueve son estadounidenses, dos de Venezuela y el resto de China, Rusia y El Salvador. 

El resto de las fiscalías del país niegan tener registros de fallecimientos de personas extranjeras por cirugías estéticas, a pesar de que los casos abundan en reportes de prensa y publicaciones de familiares de víctimas a través de redes sociales, como comprobó esta investigación. 

La falta de regulación y control de las cirugías estéticas practicadas en México, sumada al turismo médico, conforma un combo que beneficia a los médicos pero vulnera a las pacientes, especialmente aquellas de origen extranjero. 

A Melina, por ejemplo, la operó el médico Marco “L”, pero su expediente clínico que la acredita como paciente de la Clínica Omega en Mexicali, Baja California, está a nombre de otro profesional.

Como ocurre en otros hospitales de la región, hay doctores que, sin poder acreditar la validez educativa para hacer cirugías plásticas, son amparados por otros médicos que prestan su certificación, espacio quirúrgico e incluso nombre para operar en su lugar. 

En otros casos, a pesar de no poder acreditar su formación, médicos sin certificación obtienen permisos para abrir clínicas y hospitales estéticos. También suelen rentar quirófanos en hospitales privados que no se hacen responsables por su trabajo.

“Como la cantidad de personas que se atreven a hacer cirugía plástica va aumentando, también lo hacen las complicaciones. Y la imagen del estado (Baja California) se deteriora, porque los pacientes no pueden diferenciar quién es cirujano plástico certificado y quién no”, explica Ricardo Vega Montiel, coordinador de Turismo Médico de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica. 

Según Vega Montiel, muchos médicos en la frontera de Baja California operan en “un terreno de corrupción”, lo que provoca un problema de intrusismo médico en la salud pública. Si bien muchos aparentan que cuentan con las credenciales legales, en la realidad no tienen avales educativos. Y otros cuentan con cédulas irregulares, como maestrías o diplomados en cirugía o medicina estética.

“Es una actividad que te genera buenos ingresos, entonces la van a pelear y la van a defender. No se podría continuar con algo así, tan evidentemente ilegal, sin que no hubiese, del lado de la autoridad, elementos que están favoreciendo que sigan funcionando”, comenta Vega Montiel, también expresidente del Consejo de Cirujanos Plásticos de Baja California. 

Esto ocurrió con la cirugía de Melina: el doctor Marco “L” le hizo una cirugía estética pese a que no contaba con cédula profesional que lo acreditara como especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva. También le realizó la histerectomía, cirugía para extirpar el útero, sin tener especialidad en ginecología.

Acorde a su constancia de situación profesional, el doctor cuenta con una especialidad en cirugía general, pero no en cirugía plástica estética y reconstructiva.

El mismo año que operó a Melina, la Secretaría de Salud le otorgó una cédula de “Maestría en Medicina Regenerativa, Antienvejecimiento y Estética”, por el Instituto Mexicano de Formación Ejecutiva. Este tipo maestrías no están avaladas por las autoridades sanitarias en México para poder realizar procedimientos de cirugía plástica o estética, como se revela en una entrega previa de esta investigación.

Esta problemática ha sido amparada por vacíos legales que permiten el funcionamiento de una “mafia” médica, asegura Evelyn Sánchez, diputada local en Tijuana, Baja California. “Es una problemática que está afectando a muchas mujeres por el deseo de someterse a una cirugía estética. Estamos buscando que estas barreras que debieron de haberse puesto desde un principio estén reguladas, porque es una práctica muy común. No se entiende cómo se dieron tantos permisos de operación, de clínicas, a un médico que ni siquiera es cirujano. Tuvo que haber un diálogo con otra institución que les dio la operación a través de algo ilícito”, comenta Sánchez. 

La diputada presentó en 2025 una iniciativa para impedir que los cirujanos plásticos puedan certificar el acta de defunción de sus pacientes cuando mueren durante un procedimiento estético. Esto porque —afirma— se han detectado irregularidades en las que los médicos buscan deslindarse de responsabilidades en casos de mala praxis o negligencia. 

“Lo que hemos visto en investigaciones es que, cuando hay un fallecimiento, suelen poner que fue por ‘paro cardiaco’. En ese momento dejan de ser responsables. Como ellos mismos emiten el certificado de defunción no van a poner, por ejemplo, que se excedieron con la anestesia… van a poner lo que ellos quieran. No pueden ser juez y parte”, refiere en entrevista la diputada, quien reconoce que es necesario capacitar a peritos y personal de las fiscalías para actuar de manera autónoma frente a estos casos. 

En el análisis de fallecimientos realizado para esta investigación, se detectó que 26 personas fallecieron en Baja California por procedimientos quirúrgicos estéticos.

Sin embargo, la Fiscalía de Baja California sólo tiene registro de 14 fallecimientos a causa de cirugías plásticas y estéticas del año 2014 a 2025. De estos casos, cuatro fueron registrados en Mexicali y 10 en Tijuana,  acorde con la respuesta a una solicitud de información.

El 80% de las víctimas mortales en el estado son mujeres y se registraron bajo los delitos de “responsabilidad médica” y “homicidio”. En 10 de los casos se trató de cirugías plásticas y estéticas y cuatro se registraron por procedimientos bariátricos para bajar de peso, como la aplicación de ‘mangas gástricas’. 

Adicionalmente, entre 2014 y 2024, en Baja California se denunciaron 122 casos de negligencia médica vinculados a procedimientos de cirugía estética, de acuerdo con información obtenida en transparencia. 

Esta tendencia de malas praxis comenzó a aumentar tras la pandemia en el año 2022. Tijuana concentra el mayor número de denuncias con 75 casos, seguido de Mexicali con 29; el municipio de Ensenada con 16, y dos casos en la Playa Rosarito. 

En ocho de los reportes se acreditó el fallecimiento del paciente, mientras que el resto fueron heridas infectadas, necrosis, bultos y tumoraciones, coma diabético, fisuras, daños físicos y lesiones. 

Un año antes de la cirugía que casi le cuesta la vida a Melina, la Clínica Quirúrgica Omega de Mexicali, Baja California, había sido denunciada por otra paciente a quien una mastopexia, para elevar los senos, le dejó afectaciones de salud. 

“Carolina” (como se hizo llamar la afectada en la entrevista que dio a un medio local) denunció a la doctora Verónica Georgina “N” por responsabilidad médica y técnica al dejar lesiones y daños físicos en los pechos y glúteos. Afirmó que la médica no seguía estándares de sanidad y operaba tanto en la clínica como en su domicilio personal. 

La Clínica Omega es una institución privada que se encuentra en el centro de Mexicali. En la marquesina de su entrada, así como en el expediente clínico de los pacientes, afirma contar con licencia sanitaria para operar y que el médico responsable es Rafael Armando “A”. Sin embargo, no es un especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva y tampoco cuenta con certificación oficial. 

Hasta el cierre de esta investigación, los médicos señalados omitieron dar postura sobre sus actividades.

De acuerdo con su constancia de situación profesional, hizo la licenciatura como médico cirujano partero en la Universidad Autónoma de Baja California y casi 30 años después obtuvo una cédula por “Especialidad en Estética y Longevidad” otorgada por el Instituto de Estudios Superiores en Medicina.

Esta escuela, al igual que otras que ofrecen maestrías, diplomados y especialidades en medicina estética, no cuenta con aval sanitario para hacer procedimientos quirúrgicos. Una actividad señalada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios por ser un “falso ejercicio de profesión y un riesgo a la salud”.

Acorde a la “Alta directiva para establecimientos de servicios de atención médica donde se practican procedimientos quirúrgicos con fines estéticos”, emitida por Cofepris, las clínicas y hospitales donde se realicen cirugías estéticas deben contar con normas de infraestructura y equipamiento, pero además de acreditación académica de los profesionales de la salud. 

“Los médicos con título profesional, cédula profesional, diploma de especialidad, cédula de especialidad y certificación vigente, otorgadas por una autoridad educativa competente, en una rama quirúrgica de la especialidad en que se trate; y en caso de cirugía estética o para fines cosméticos, debe ser realizada por médicos con especialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva con la certificación correspondiente vigente”, dice el documento que fue actualizado en diciembre de 2024. 

Pese a la irregularidad educativa de su representante y de las denuncias de pacientes, la Clínica Omega de Mexicali mantiene dos licencias sanitarias. Una con el permiso 23 AM 02 002 0005 para “actos quirúrgicos”; y otra 17 AM 02 002 0001 para cirugía ambulatoria, de acuerdo con un listado de Licencias Sanitarias emitidas por Cofepris del año 2014 a 2025 obtenido para esta investigación. 

El estado de Baja California (209 licencias) es el tercero en todo el país con más licencias sanitarias para establecimientos en que se practiquen actos quirúrgicos y obstétricos. Los dos primeros son el Estado de México (462) y la Ciudad de México (240). A nivel nacional se han otorgado 1,657 licencias sanitarias para establecimientos quirúrgicos privados en los últimos 11 años. 

El listado de licencias sanitarias quirúrgicas, obtenido por transparencia y compartido en este reportaje incluye nombre de la clínica, domicilio, entidad, número de licencia y modalidad. En él, usuarios de servicios de salud pueden verificar el estatus de cada establecimiento. 

Baja California es el estado con más denuncias y quejas hacia establecimientos donde se practican cirugías estéticas que han incumplido con la legislación sanitaria. Algunos de los motivos de irregularidad son: no tener licencia, médicos sin certificación, uso de medicamentos y productos no autorizados, falta de equipo médico adecuado o en condiciones higiénicas deficientes, así como ausencia de consentimiento informado y publicidad engañosa.

Del año 2018 a 2025, el estado meca del turismo médico estético recibió 263 quejas. El pico más alto fue durante el año 2023, cuando se reportaron 204, según datos de la Comisión de Operación Sanitaria de Cofepris 

Esta Comisión ha recibido mil 646 denuncias en todo el país entre los años 2018 y 2025. Los otros estados con más quejas son la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Chihuahua, de acuerdo con información obtenida por transparencia. 

Pese a ello, la mayor parte de vigilancias sanitarias y sanciones emitidas por Cofepris se concentran en la Ciudad de México y el Estado de México. Entre 2017 y 2025 se han realizado mil 230 verificaciones a establecimientos, pero solo se hicieron 470 sanciones. De ellas, únicamente en 18 casos se emitieron clausuras definitivas; el resto fueron amonestaciones y multas económicas. 

Pese a los riesgos y denuncias, México continúa promocionándose como un paraíso del turismo estético. Entre promesas de “belleza accesible” y paquetes quirúrgicos “todo incluido” con estancias de recuperación, subsiste un sistema sanitario fragmentado, con licencias laxas y supervisiones mínimas. 

Cada paciente extranjera que cruza la frontera confía en un sistema que no la protege. Y cada clínica que opera fuera de la ley confirma que en México, la impunidad también se cotiza en dólares.