2026-03-10 15:23:46 - MUNDO
Colombia vuelve a caminar hacia una elección presidencial marcada por dos figuras que, paradójicamente, no competirán directamente en la papeleta. El expresidente Álvaro Uribe y el actual mandatario Gustavo Petro siguen proyectando su influencia sobre el tablero político como dos corrientes profundas que arrastran alianzas, discursos y estrategias.
Las elecciones legislativas recientes dejaron una imagen clara del momento político del país: los bloques que rodean al petrismo y al uribismo continúan organizando gran parte de la vida política nacional. En ese escenario emergen nuevos protagonistas —como Iván Cepeda y Paloma Valencia—, pero el debate sigue orbitando alrededor de dos visiones de país que llevan años enfrentándose.
La política colombiana ha estado moldeada durante más de dos décadas por la influencia de Álvaro Uribe. Su llegada al poder a comienzos de los años 2000 redefinió el debate sobre seguridad, economía y relación con las instituciones, y su corriente política continúa teniendo una base electoral sólida incluso después de dejar la presidencia.
La irrupción de Gustavo Petro en la presidencia cambió ese equilibrio histórico. Su triunfo representó la consolidación de una izquierda que durante décadas había permanecido al margen del poder nacional. Hoy, el movimiento político que lo respalda mantiene una presencia significativa en el Congreso y continúa siendo una referencia central en la discusión pública.
Este choque de visiones —seguridad y orden institucional frente a reformas sociales y económicas— explica por qué ambos líderes siguen dominando la conversación política. Para muchos analistas, más que una disputa entre partidos, la elección refleja el contraste entre dos proyectos políticos que han marcado la historia reciente del país.
En el campo progresista, el senador Iván Cepeda aparece como una de las figuras que encarna la continuidad del proyecto político que llevó a Petro al poder. Con una trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos y la memoria histórica, su perfil conecta con sectores que respaldan las transformaciones impulsadas por el actual gobierno.
La estrategia de Cepeda parece orientarse a consolidar ese electorado que respalda reformas sociales, justicia para las víctimas del conflicto armado y mayor presencia del Estado en regiones históricamente olvidadas. Sin embargo, el desafío será ampliar ese respaldo hacia sectores moderados del electorado.
Del lado contrario, Paloma Valencia emerge como una figura central dentro del uribismo contemporáneo. Su liderazgo intenta combinar la tradición política del expresidente con un discurso que busque atraer votantes que desean estabilidad económica y seguridad, pero que también reclaman renovación en la política.
A medida que avance la campaña, los candidatos buscarán posicionarse más allá de las figuras que dominan el escenario político. Sin embargo, el peso simbólico de Petro y Uribe seguirá presente en discursos, alianzas y debates.
Para Colombia —y para los millones de colombianos que viven en el exterior, incluidos muchos en Estados Unidos— esta elección representará una nueva etapa en la definición del rumbo político del país.
La pregunta que comienza a recorrer el debate nacional no es solo quién ganará la presidencia, sino si Colombia seguirá moviéndose bajo la sombra de dos liderazgos que han marcado su historia reciente o si comenzará a abrir espacio a nuevas corrientes políticas.
Contribución: REUTERS
Boris Q’va es reportero nacional de noticias en tendencia en español para Connect/USA TODAY Network. Puedes seguirlo en X como @ByBorisQva o escribirle al correo BBalsindesUrquiola@gannett.com.
This article originally appeared on USA TODAY: ¿Revive Colombia la sombra de Petro y Uribe? Claves electorales
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