Entre el miedo, la pérdida y la espera angustiante tras los sismos en Venezuela: "Dormimos en el carro"

2026-06-26 09:27:30 - MUNDO


Fernando Muñoz pasó la noche dentro de su carro junto a su madre, estacionados frente a su edificio. No podían volver a entrar. El temor a las réplicas seguía y el miedo a que la estructura cediera tampoco se había ido.

“La misma sensación de miedo nos hizo quedarnos abajo en el carro durmiendo”, contó Muñoz a CNN durante un recorrido por su apartamento, con calma, como quien todavía intenta ordenar lo que vivió en las últimas horas.

Su apartamento, en la urbanización Los Palos Grandes, al este de Caracas, quedó seriamente dañado tras los dos sismos consecutivos que sacudieron Venezuela el miércoles por la tarde, con menos de un minuto de diferencia entre uno y otro. Las puertas se trabaron, las paredes se agrietaron y varias zonas del interior quedaron comprometidas.

Ni Fernando ni su madre estaban en casa cuando ocurrió el primer sismo. Cuando intentaron regresar, ya no pudieron entrar. Más tarde logró acceder por una ventana. Lo que encontró dentro fue suficiente para decidir no volver a pasar la noche allí.

“Es duro… ver el apartamento así no tiene nombre”, dijo. “No puedo explicar lo que se siente. Es la sensación del terremoto, el miedo… no se va”.

Al entrar, recordó que se encontró con varias paredes dañadas y puertas trabadas. En el pasillo, una de las paredes internas se derrumbó que se podía ver el apartamento del vecino al otro lado.

Aunque las autoridades han señalado que la estructura no presenta riesgo de colapso, Muñoz como muchos otros vecinos han optado por no regresar a sus casas hasta tener una evaluación más clara. Él y su madre tomaron la decisión de quedarse cerca, afuera en el carro, esperando que pasara la noche.

Las autoridades venezolanas han confirmado al menos 235 personas fallecidas tras los fuertes terromotos, según el ministro de Salud, Carlos Alvarado. Además, más de 200 personas permanecen atrapadas bajo los escombros y al menos 157 continúan desaparecidas, cifras que podrían aumentar a medida que avanzan las labores de rescate.

En las primeras horas posteriores al desastre —consideradas las más críticas para encontrar sobrevivientes— vecinos se han unido a los equipos de emergencia, excavando con palas improvisadas o con las manos ante la falta de maquinaria pesada suficiente.

A pocos kilómetros de la capital, en el estado costero de La Guaira, una de las zonas más afectadas, el paisaje es de devastación. Viviendas colapsadas, estructuras inestables y comunidades enteras intentan despejar los escombros por su cuenta y piden el envío de más ayuda.

La angustia en esta zona se multiplica entre quienes no saben el paradero de sus familiares y quienes, aun sabiéndolo, esperan sin poder intervenir.

“Se quedó atrapado, ahí está en los escombros, no sé bien cómo quedó la casa porque de verdad no he visto”, contó Dinorah Escalona en entrevista con CNN. Su hermano permanece bajo los restos de su vivienda en la urbanización Los Corales, en Caraballeda, mientras la familia espera la llegada de rescatistas.

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En medio de la emergencia, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, pidió a la población confiar en la respuesta del Gobierno.

“Tenemos al pueblo de La Guaira organizado hasta este momento y es una de las cosas que más le pedimos, que el pueblo se organice, que confíe en su Gobierno”, dijo en un mensaje a medios transmitido por la televisora estatal VTV.

Cabello añadió que las autoridades trabajan con brigadas y maquinaria para acelerar las búsquedas y que la organización vecinal es clave para ubicar a las personas desaparecidas y coordinar los rescates.

Ante la magnitud del desastre, equipos especializados de Estados Unidos, México, Colombia, España y otros países comenzaron a movilizarse hacia Venezuela en coordinación con autoridades locales y Naciones Unidas.

El terreno, sin embargo, sigue siendo difícil. Las réplicas constantes y la falta de maquinaria pesada ralentizan las operaciones en zonas críticas, mientras comunidades enteras continúan removiendo escombros por su cuenta.

Trabajadores humanitarios que también vivieron el terremoto en carne propia han debido reorganizarse para responder a la emergencia. Algunos incluso pasaron la noche al aire libre por temor a nuevos colapsos.

“La situación sobre el terreno es catastrófica”, dijo Ciarán Donnelly, vicepresidente sénior del Comité Internacional de Rescate, al describir un escenario donde la respuesta humanitaria enfrenta limitaciones importantes.

Sus equipos, dijo, han comenzado a concentrarse en asistencia inmediata: alimentos, agua, refugio y evaluación de riesgos sanitarios en zonas desplazadas.

Ya han pasado más de 24 horas desde los dos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela alrededor de las 6 de la tarde del miércoles. En ciudades como Caracas, los daños estructurales siguen siendo evaluados edificio por edificio, mientras vecinos intentan regresar —o no— a lo que queda de sus hogares.

Para Fernando Muñoz, como para miles de personas, el terremoto no terminó cuando cesó el movimiento. Continúa cada vez que cae la noche y hay que decidir si es seguro volver a casa.

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Fuente: cnn.com


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