2026-06-25 17:21:29 - MUNDO
Colombia enfrenta un nuevo riesgo para el comportamiento de los precios a raíz de un fenómeno de El Niño “fuerte” o “muy fuerte”. Un estudio elaborado por Bancolombia advierte que esa ola de calor, cuya probabilidad de ocurrencia durante el segundo semestre de 2026 es cercana al 100%, podría disparar la inflación en el país.
Existe un 63% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte hacia finales de año.
De concretarse ese escenario, el estudio calcula que la inflación anual en Colombia podría aumentar entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales, principalmente por el encarecimiento de los alimentos y de los servicios energéticos.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la inflación anual a mayo es de 5,84%. Es claro que los precios varían cada mes, pero teniendo ese dato como base y la estimación del Dane, la inflación podría escalar a un rango entre 6,54% y 7,74%.
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El informe señala que los efectos de El Niño deben entenderse como un riesgo económico recurrente que requiere preparación y anticipación, ya que las sequías afectan simultáneamente la producción agropecuaria, los recursos hídricos y la generación de energía.
El principal canal de transmisión sería el sector de alimentos. Las altas temperaturas y la reducción de lluvias afectarían especialmente a los productos perecederos, como frutas y verduras, reduciendo la oferta disponible y presionando al alza los precios para los consumidores.
Las proyecciones indican que durante el segundo semestre de 2026 las precipitaciones podrían disminuir 32,6% en la región Andina y 18,7% en la región Caribe. Los cultivos con mayores riesgos son arroz, maíz, café, palma de aceite, caña, papa, banano y plátano.
El estudio destaca que los efectos sobre los precios de los alimentos suelen reflejarse con un rezago de hasta tres meses, por lo que las presiones inflacionarias podrían sentirse incluso después de los meses más intensos del fenómeno climático.
El estudio concluye que Colombia no sería el único país afectado. Guatemala podría registrar incrementos de entre 1,3 y 3,3 puntos porcentuales en su inflación anual; Costa Rica entre 1,1 y 3 puntos; El Salvador entre 0,9 y 2,5 puntos; y Panamá entre 0,8 y 2,2 puntos.
La energía aparece como el segundo gran foco de preocupación. Colombia depende en cerca deun 62% de la generación hidroeléctrica, por lo que una menor disponibilidad de agua obliga a incrementar el uso de plantas térmicas.
Sin embargo, el país enfrenta una creciente dependencia del gas importado para alimentar esa generación de respaldo. Mientras que en 2023 el gas nacional cubría el 55% de la generación térmica, en 2026 su participación cayó al 15%. Además, el combustible importado es 77% más costoso que el nacional.
Esta situación podría traducirse en mayores costos para el sistema energético y eventualmente en presiones sobre las tarifas de electricidad y gas que pagan hogares y empresas.
El informe también advierte sobre una mayor vulnerabilidad del sistema eléctrico. Lademanda de energía ha crecido 6,6% desde diciembre de 2025 y, por primera vez, los escenarios medios de consumo superan la energía firme disponible.
Aunque los embalses presentan niveles 3,7 puntos porcentuales superiores a los observados en el mismo periodo de 2023, los investigadores consideran que estos deberían superar el 80% de capacidad hacia agosto para garantizar un suministro adecuado durante la temporada crítica entre diciembre y febrero.
De no acelerarse la entrada de nuevos proyectos de generación, el riesgo de racionamiento podría aumentar frente a eventos climáticos extremos.
El fenómeno no solo impactaría la producción de alimentos. El estudio prevé mayores costos logísticos por cierres temporales de vías, desvíos, menor disponibilidad de flota y mayores tiempos de transporte.
A abril de 2026, el Índice de Costos de Transporte de Carga ya acumulaba un aumento anual de 5,57%, impulsado por combustibles, peajes y costos operativos. Un escenario de sequías e incendios podría incrementar aún más esos costos.
Los expertos advierten que sectores vinculados a productos refrigerados, carga agropecuaria y transporte de graneles serían los más afectados. Además, los bajos niveles de los ríos podrían complicar las operaciones fluviales y trasladar una mayor presión al transporte terrestre.
Para investigadores de Bancolombia, el principal desafío consiste en fortalecer la capacidad de anticipación de gobiernos y empresas para reducir los impactos económicos de un fenómeno climático que cada vez tiene mayores implicaciones sobre la estabilidad de precios y el crecimiento económico de la región.
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