2026-06-16 18:01:29 - MUNDO
A pocas horas del debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026, la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) difundió un informe basado en estudios internacionales que analiza qué ocurre en el cuerpo –y especialmente en el corazón– cuando un hincha atraviesa un partido de alta intensidad emocional.
La propuesta reúne diez preguntas y respuestas que buscan traducir en términos claros un fenómeno ampliamente extendido pero poco dimensionado: el impacto fisiológico del estrés deportivo en millones de personas.
Según la FCA, emociones como la ansiedad, la expectativa o la tensión no son solo percepciones subjetivas. Generan cambios medibles en el organismo, como el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la liberación de hormonas vinculadas al estrés.
Hay partidos que empiezan incluso antes de que los jugadores pisen la cancha. La espera, los pronósticos y la expectativa generan una activación emocional conocida por millones de personas.
Cuando llega el partido, el organismo responde: aumenta la frecuencia cardíaca, sube la presión arterial y se liberan hormonas vinculadas al estrés.
Un estudio publicado en 2026 en Scientific Reports mostró que la frecuencia cardíaca de los espectadores comienza a incrementarse incluso horas antes del inicio del encuentro y alcanza picos durante los momentos de mayor tensión.
En la mayoría de los casos es una reacción transitoria. Sin embargo, en personas con enfermedades cardiovasculares puede tener implicancias clínicas.
El Mundial suele asociarse al consumo de alcohol, pero su combinación con estrés emocional merece atención.
La evidencia indica que quienes beben durante partidos intensos presentan frecuencias cardíacas más elevadas. Además, el alcohol puede favorecer arritmias, elevar la presión arterial y contribuir a la deshidratación.
A esto se suman hábitos frecuentes durante los partidos: comidas abundantes, exceso de sal, alteraciones del sueño y menor actividad física.
La recomendación es moderar el consumo.
El partido no genera una enfermedad cardíaca, pero puede actuar como desencadenante en personas con patologías previas.
El estrés agudo eleva la presión, aumenta el consumo de oxígeno del corazón y puede activar mecanismos de coagulación.
Estudios realizados durante torneos internacionales registraron aumentos en internaciones por infarto tras partidos de alta carga emocional, como eliminaciones o definiciones cerradas.
Desde el punto de vista emocional, sí puede ocurrir.
Los jugadores tienen entrenamiento y herramientas para manejar la presión. El espectador, en cambio, vive el partido con alta implicación emocional, pero sin posibilidad de intervenir en el resultado.
Esa combinación de expectativa, incertidumbre y falta de control activa respuestas biológicas intensas, con liberación de adrenalina y aumento de la frecuencia cardíaca.
Sí. Las emociones tienen una traducción biológica.
Estudios muestran que los hinchas con mayor identificación con su equipo presentan aumentos de cortisol, hormona asociada al estrés.
Una investigación publicada en Stress and Health detectó respuestas hormonales más intensas en espectadores más comprometidos emocionalmente.
Las definiciones por penales concentran una gran carga emocional en poco tiempo.
Durante esos minutos, aumentan la adrenalina, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Investigaciones realizadas en distintos torneos mostraron que los eventos cardiovasculares tienden a incrementarse en situaciones de máxima incertidumbre y tensión.
Sí. El Mundial 2026 se juega en verano en el hemisferio norte.
Las altas temperaturas obligan al organismo a realizar un esfuerzo extra para regular la temperatura corporal, lo que incrementa el trabajo del corazón.
La hidratación, el descanso y la protección frente al sol son medidas clave, especialmente en personas con mayor vulnerabilidad.
Los grupos de mayor riesgo incluyen personas con enfermedad coronaria, antecedentes de infarto, insuficiencia cardíaca, hipertensión, diabetes o arritmias.
En estos casos, se recomienda mantener controles, respetar la medicación y consultar ante síntomas de alarma.
Una proporción importante de quienes sufren eventos cardiovasculares durante estos eventos ya tenía enfermedad cardíaca previa.
La respuesta rápida es clave.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de un desfibrilador externo automático (DEA) aumentan la supervivencia.
Las acciones básicas incluyen reconocer el colapso, activar emergencias, iniciar RCP y utilizar un DEA si está disponible.
El disfrute del fútbol es compatible con el cuidado de la salud.
Las recomendaciones incluyen evitar excesos con el alcohol, mantener hábitos de descanso, hidratarse, realizar actividad física y controlar factores de riesgo.
También se destaca la importancia de conocer maniobras de RCP y la ubicación de desfibriladores.
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