2026-06-09 17:30:42 - MUNDO
Brasil, Guyana y Argentina se convertirán en los grandes protagonistas del crecimiento de la oferta petrolera mundial en 2026, en un momento en que el mercado enfrenta una de sus disrupciones más severas en décadas a causa de la guerra en Medio Oriente.
El Estrecho de Ormuz, por donde transitaba alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y 20% del gas natural licuado, permanece cerrado desde que Irán ordenó su bloqueo como respuesta al inicio de la guerra, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques contra objetivos militares iraníes el último día de febrero.
El cierre del estrecho lleva ya más de 100 días y ha sacudido los mercados energéticos globales.
El crudo Brent ha acumulado un alza de alrededor del 30% desde el inicio de la guerra, alcanzando un máximo por encima de los 120 dólares por barril. Mientras que el West Texas Intermediate (WTI) registra un avance de poco más de 36% en el mismo periodo.
Amin Nasser, director ejecutivo de Saudi Aramco, advirtió que el mercado petrolero tardará hasta 2027 en normalizarse si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado más allá de mediados de junio. Es en ese contexto donde cobra especial relevancia el papel que jugarán Brasil, Guyana y Argentina durante 2026.
Aunque en conjunto apenas representan el 5.5% de la producción mundial, estos tres países concentrarán más de la mitad de los nuevos barriles que ingresarán al mercado en este año. Así lo anticipan las proyecciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), analizadas por Felipe Mendoza y Sergio Cisternas, especialistas de EBC Financial Group, en un reporte.
“Uno de cada dos nuevos barriles que llegarán al sistema energético global durante 2026 provendrá de Brasil, Guyana o Argentina”, señalaron los analistas, quienes estiman una contribución conjunta de 410,000 barriles diarios (bdp) adicionales sobre un crecimiento mundial proyectado de 800,000 bdp.
La relevancia de esta aportación va más allá de los volúmenes. En un mercado donde el Estrecho de Ormuz permanece cerrado y los principales países productores del Golfo Pérsico se han visto forzados a recortar o suspender producción debido a los ataques iraníes a infraestructura energética, la capacidad de los tres países de Latinoamérica de incorporar nueva producción desde sitios alejados del conflicto adquiere valor estratégico.
Brasil liderará la expansión regional. Los expertos proyectan que la producción brasileña alcanzará alrededor de 4 millones de barriles diarios en 2026, unos 200,000 barriles más que en 2025, impulsada por la entrada en operación de nuevas plataformas en el complejo Búzios, operado por Petrobras en aguas profundas del Atlántico sur.
“El principal desafío para Brasil ya no consiste en descubrir nuevos recursos, sino en transformar la capacidad instalada en producción sostenida”, advirtieron los expertos, quienes señalan que la velocidad de puesta en marcha y la disciplina de ejecución de Petrobras serán determinantes para materializar el crecimiento proyectado.
Señalaron que Guyana continúa siendo un caso sin precedentes en la industria energética global. El país multiplicó su producción aproximadamente por diez entre 2020 y 2025 gracias al bloque Stabroek, operado por ExxonMobil, y para 2026 el desarrollo Uaru añadiría otros 250,000 barriles diarios de capacidad, sumando unos 140,000 bpd al crecimiento mundial.
Sin embargo, los especialistas advierten que “la concentración de la producción en un número limitado de plataformas convierte la ejecución operativa en el principal factor de riesgo”, dado que retrasos o mantenimientos no programados podrían comprometer significativamente las proyecciones.
En el caso de Argentina, los analistas destacan que el yacimiento Vaca Muerta ya demostró su potencial geológico; la producción nacional alcanzó 891,704 barriles diarios en abril de 2026, el nivel más alto en más de un siglo, con la formación shale (extracción de gas natural y petróleo de yacimientos no convencionales) aportando cerca de 62% del total nacional. La EIA proyecta que Argentina contribuirá con unos 70,000 barriles diarios al crecimiento mundial en 2026.
“La siguiente etapa dependerá menos de la geología y más de la infraestructura”, afirmaron los analistas, quienes subrayan que la capacidad para conectar la cuenca de Neuquén con los mercados internacionales definirá si Vaca Muerta se consolida como una historia de exportación energética o queda limitada al abastecimiento doméstico.
Los tres países comparten una vulnerabilidad común, según el análisis de EBC Financial Group sus proyecciones de crecimiento dependen de un conjunto reducido de activos estratégicos cuyo desempeño operativo no está garantizado.
“El principal riesgo para estas proyecciones es físico antes que financiero”, destacaron los analistas.
“Brasil necesita mantener altos niveles de disponibilidad operativa, Guyana depende de la confiabilidad de sus plataformas en alta mar y Argentina requiere ampliar su capacidad de transporte y exportación” añadieron.
En ese escenario, la capacidad de Brasil, Guyana y Argentina de incorporar nuevos barriles al mercado desde el Atlántico sur se convierte en una de las pocas válvulas de alivio disponibles para el sistema energético global.
Powered by TURADIOINFO.COM