2026-06-07 12:19:42 - MUNDO
Este domingo 7 de junio, Perú define a su próximo presidente. Más de 27 millones de ciudadanos han sido convocados a las urnas para elegir entre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en una segunda vuelta marcada por la polarización y la expectativa de un resultado muy ajustado.
Las urnas se abrieron a las 7:00 del domingo y se cerrarán a las 17:00, hora local.
No es un escenario nuevo. Desde la caída de Pedro Pablo Kuczynski en 2018, el país ha atravesado una sucesión de mandatarios, algunos destituidos por el Congreso, otros perseguidos judicialmente, que ha convertido la inestabilidad en algo parecido a la normalidad.
Los peruanos viven en medio de una resignación colectiva que explica, en parte, por qué la primera vuelta, celebrada el 12 de abril con 35 candidatos en liza, estuvo marcada por el ausentismo: más de 7 millones de peruanos no acudieron a votar pese a que el sufragio es obligatorio.
El porcentaje de peruanos que se sitúan ideológicamente a la derecha ha pasado del 29% en 2021 al 41% en 2026, según el Instituto de Estudios Peruanos. La inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones del electorado.
En los últimos años han aumentado los homicidios y las extorsiones, mientras grupos criminales locales y redes internacionales compiten por el control de actividades ilícitas. Ese miedo ha moldeado el debate electoral más que cualquier propuesta económica.
Keiko Fujimori apuesta por la inversión privada, la mano dura y la alineación con la derecha regional. Roberto Sánchez llega a esta segunda vuelta con un plan remodelado a última hora, en el que su discurso ha sido ajustado y moderado mientras busca ampliar su base electoral hacia el centro urbano, que hasta ahora le ha sido esquivo.
Por cuarta vez consecutiva, Fujimori llega a este balotaje, tras haber perdido las tres anteriores contra Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021.
Pasó más de un año en prisión preventiva investigada por lavado de activos en el marco del caso Odebrecht, aunque la causa fue anulada por el Tribunal Constitucional a finales de 2025. Para una parte del electorado eso la descarta; para otra, es precisamente lo que la hace creíble.
Sánchez llegó a esta segunda vuelta literalmente con el sombrero de campaña de Pedro Castillo. Fue el único ministro que sobrevivió a los cinco cambios de gabinete del turbulento gobierno del expresidente, hoy condenado a más de once años de cárcel por su fallido intento de disolver el Congreso en 2022. Esa herencia pesa: le ha ganado el voto rural, pero le cuesta el centro urbano.
La sombra de la corrupción acompaña a ambos. La justicia reabrió la semana pasada una causa contra Sánchez por supuesta falsa declaración sobre financiación de campaña, por la que la fiscalía pide más de cinco años de prisión. Él se declara inocente. Mientras, Fujimori lleva años arrastrando investigaciones que han terminado, una tras otra, en el archivo.
Ganar las elecciones no garantiza gobernar. En Perú, el poder real lleva años concentrado en el Legislativo. El nuevo mandatario deberá jurar el cargo el 28 de julio y desde ese día enfrentará un Congreso fragmentado donde la gobernabilidad depende de alianzas que todavía nadie ha cerrado.
Fuerza Popular parte con el mayor número de escaños, aunque sin mayoría absoluta. Juntos por el Perú es la segunda fuerza. En el centro queda el Partido del Buen Gobierno, que de momento no se ha comprometido con ninguno.
Este año, además, Perú recupera el Senado. La cámara alta fue eliminada en referéndum, pero el Congreso aprobó su restitución. Algunos analistas confían en que el bicameralismo ayude a frenar el mecanismo de vacancia presidencial, la destitución, que se ha utilizado de forma sistemática en los últimos años. Otros no son tan optimistas.
En lo económico, Perú mantiene cierta estabilidad gracias a su sector minero, especialmente como segundo productor mundial de cobre, con crecimientos superiores al 3% en los últimos años, pese a la inestabilidad política.
Ese dato es el principal argumento de quienes sostienen que el país aguanta mejor de lo que parece. Aunque para los millones que votan tapándose la nariz, la macro poco tiene que ver con lo que viven cada día.
Los resultados se conocerán a través de los medios oficiales de la ONPE una vez se haya realizado el conteo tras el cierre de urnas a partir de las 17:00.
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