Casi cuatro años después de dejar su posición diplomática, María Fernanda Rivera asumió nuevamente el cargo de cónsul general de Honduras en Los Ángeles, nombrada por el Gobierno del presidente Nasry Asfura, quien llegó al poder con la bandera del Partido Nacional y respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump.
"Regresar a esta ciudad tiene un significado muy especial para mí. Aquí transcurrieron años que marcaron profundamente mi vida profesional y personal, y hoy vuelvo con la misma vocación de servicio, pero con una renovada gratitud por la oportunidad de representar a nuestro país y servir a nuestra comunidad", publicó la funcionaria en sus redes sociales.
Rivera, de 40 años, relevó en el cargo el 24 de junio anterior a Julissa Gutiérrez Villanueva, quien ocupó el cargo de jefa de misión consular desde el 20 de marzo de 2023.
"Asumo esta responsabilidad con el firme compromiso de representar dignamente a Honduras, honrar esa confianza y trabajar con dedicación al servicio de nuestros compatriotas", escribió la oriunda de Tegucigalpa en su cuenta de Instagram, en un mensaje que agradeció por el nombramiento al presidente Asfura y a la canciller Mireya Agüero.
Para esta nota se solicitó una entrevista a Rivera a través de la Cancillería hondureña, pero no se obtuvo respuesta a la petición.
En una visita al consulado, la sala principal lucía vacía, tal como ha ocurrido desde que estas oficinas se mudaron a la ciudad de Glendale en agosto de 2024. Mientras los pocos usuarios esperaban ser atendidos, apareció la recién nombrada cónsul general. Al preguntar a algunas personas lo que necesitaban, varios usuarios manifestaron sus inquietudes.
"Estoy a la espera de la respuesta", advirtió la cónsul después de atender a los usuarios, aclarando que la solicitud para realizarle la entrevista sobre su nombramiento todavía no había recibido la autorización de Yajaira Padilla, coordinadora de prensa de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras.
La llegada de Rivera al consulado hondureño en Los Ángeles no sorprendió a nadie. Desde que se conoció que Asfura era el presidente electo, entre la comunidad se corrió la voz de que ella tomaría las riendas del consulado, puesto que dejó el 31 de agosto de 2022 con la llegada del Gobierno de Xiomara Castro, la presidenta que ascendió al poder con el izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre).
Esta diplomática es hija de Alden Rivera, quien ha sido vicecanciller de Honduras y embajador en México. El mismo día que ella asumió de nuevo el cargo de cónsul general, su padre fue juramentado como secretario general de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) para el período 2026-2030.
Debido a su paso por este consulado, en donde fungió como cónsul general entre el 1 de agosto de 2019 y el 31 de agosto de 2022, el rostro de Rivera es muy conocido. Antes de llegar a Los Ángeles, trabajó durante 10 años en el consulado de Honduras en Atlanta, Georgia. Ahí inició su carrera diplomática como consejera económica, luego fue vicecónsul y cónsul general.
"Celebro su nombramiento con mucho orgullo, ella trabajó con nosotros, ella unió a la comunidad y es lo que esperamos", reaccionó Miriam Carías, activista local originaria del departamento de Cortés, sobre el retorno de Rivera.
Este nombramiento, dice Cecilia Rodríguez, presidenta de la Alianza Hondureña de Los Ángeles (AHLA), no era necesario. En su opinión, Gutiérrez Villanueva "ha sido muy buena" en su gestión, no recibió quejas de los usuarios, como tampoco las tuvo con Rivera en su momento. Lo que espera, sin embargo, es que "haga las cosas bien".
En los tres años al frente de esta oficina gubernamental, Jesse Manaiza, organizador local, cree que la cónsul que llegó con el Partido Libre tuvo un quiebre en las relaciones con las organizaciones comunitarias, se distanció mucho de los grupos y activistas tradicionales. En parte cree que se debe a que la mayoría de los líderes locales comulgan principalmente con el Partido Nacional.
"María Fernanda tiene experiencia diplomática, tiene conexiones en Honduras, por eso pudo regresar y esa es también una ventaja en relación a otras personas para realizar su trabajo", sostiene Manaiza.
Por sus antecedentes, la simpatía de los líderes locales con el partido en el poder le favorecerá a Rivera. El reto será integrar a los que piensan diferente.
Graduada de la licenciatura en comunicaciones y publicidad de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), Rivera salió al servicio exterior en 2010 cuando era presidente Porfirio "Pepe" Lobo y fue ascendida a cónsul general cuando era presidente Juan Orlando Hernández, ambos del Partido Nacional, al igual que el actual mandatario.
En 2021, cuando Asfura era candidato a la presidencia, en los comicios que ganó Xiomara Castro, Rivera utilizó el consulado y sus recursos para apoyar la campaña del aspirante del Partido Nacional. "Como hondureña tengo derecho a tener mi afinidad política", dijo en su momento la recién instalada cónsul general, quien confesó que siguió instrucciones para apoyar al candidato, ahora presidente, para reunir a la comunidad en tres eventos proselitistas convocados por el consulado local en los que participó Rivera junto a la entonces vicecónsul Violeta Sandino y Rafael Sierra, funcionario de la Embajada de Honduras en Washington.
"Lo que estamos viendo es un reacomodo y el posicionamiento de personas vinculadas al pasado oscuro del gobierno de Juan Orlando Hernández", valoró Carlos Mejía, activista proinmigrante hondureño radicado en Los Ángeles, sobre el nuevo nombramiento.
Al colocar a personas que ya estuvieron al frente del consulado, es un retroceso para la comunidad, piensa Rick Sánchez, activista originario de San Pedro Sula, más si ya existen antecedentes de que han utilizado la oficina gubernamental para favorecer al partido político en el poder. "Tendrían que traer personal nuevo de Honduras, que conozca la problemática de aquí. Uno lo que espera es que existan cambios", apuntó.
Poco después de la salida de Rivera en 2022, la historiadora hondureña, Suyapa Portillo Villeda, indicó en entrevista con este periódico que en 2009 escribió diferentes artículos sobre el golpe de Estado en contra de Manuel "Mel" Zelaya. Antes de este hecho, ella participaba y era invitada a las actividades que organizaba el consulado durante la gestión de la cónsul Vivian Panting (1998-2010). Luego fue vetada por las autoridades consulares.
"Me encantaría ver un consulado pluralista que atienda a las diferentes comunidades", aseguró Portillo Villeda, profesora del Pitzer College, en esa entrevista. "El consulado tiene que asistir a todos los hondureños, no importa el color de su partido político, la religión, ni el color de piel, ni nada de eso", destacó la oriunda de Copán.
En la gestión anterior, a Rivera le tocó inaugurar la sede consular en la suite 918 del edificio 3550 del bulevar Wilshire, un proceso que dejó coordinado el cónsul general Pablo Ordóñez (2014-2019) antes de su salida. Igual enfrentó la crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus realizando entregas de alimentos a la comunidad en Los Ángeles y lideró las actividades para recolectar y enviar ayuda humanitaria a las zonas afectadas por las tormentas Eta y Iota en Honduras.
Hasta el momento, la nueva cónsul hondureña no ha convocado a las organizaciones locales para presentar su plan de trabajo. A iniciativa de integrantes de la comunidad, el 27 de junio anterior le realizaron una recepción en una pizzería en la ciudad de Huntington Park, al sureste del Condado de Los Ángeles. En sus redes sociales, la Cancillería hondureña publicó que bajo la tutela de Rivera el consulado general de Honduras en Los Ángeles "reafirma su compromiso de mantener una gestión cercana, de puertas abiertas y al servicio de la comunidad, fortaleciendo los lazos de cooperación con la diáspora hondureña".
Antes de dejar su cargo en la gestión anterior, Rivera se caracterizó por mantener una política de puertas abiertas con la prensa y la comunidad, siguiendo su premisa: "mi pasión es apoyar a la comunidad hondureña, mi pasión es mi país".
A pesar de la llegada de Rivera, Gutiérrez Villanueva continuará como cónsul en Los Ángeles, es decir que se convirtió en la segunda al mando de la oficina gubernamental. Esta diplomática, médico de profesión, es hija de Julissa Villanueva, una patóloga forense que se desempeñó como viceministra de Seguridad en el Gobierno del Partido Libre.
En los últimos 30 años, los jefes de misión consular de Honduras en Los Ángeles han sido funcionarios que han asumido sus puestos por tener cercanías al presidente de turno o cuentan con "padrinos políticos" que les respaldan, contrario a lo que sucede con los nombramientos de naciones como México, Brasil, Perú y Costa Rica en donde los nombramientos son diplomáticos de carrera.
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Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.