El posible regreso del Fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 podría comprometer la capacidad de Colombia para exportar electricidad a Ecuador, justo cuando ambos países avanzan hacia la reactivación del intercambio energético.
Así lo indicó el medio ecuatoriano Primicias, al señalar que aunque elGobierno colombiano está próximo a autorizar nuevamente las ventas de energía al país vecino, la incertidumbre climática podría limitar esos envíos entre noviembre de 2026 y los primeros meses de 2027, período en el que aumenta el riesgo de sequía.
Así lo advirtió Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), citado por Primicias, quien explicó que la disponibilidad de excedentes dependerá del comportamiento de las lluvias y del nivel que alcancen los embalses antes de la temporada seca.
Las exportaciones de electricidad permanecen suspendidas desde el 22 de enero de 2026, cuando Colombia dejó de vender energía a Ecuador en medio de las tensiones derivadas de la guerra arancelaria iniciada por el gobierno de Daniel Noboa.
Sin embargo, el 7 de junio de 2026 el Ministerio de Minas y Energía publicó un proyecto de resolución que autoriza nuevamente las exportaciones de electricidad hacia Ecuador. El documento permaneció en consulta pública hasta el 22 de junio y ahora se espera la expedición de la resolución definitiva.
Para Ecuador,la reanudación de las importaciones de electricidad desde Colombia resulta estratégica de cara al estiaje previsto entre octubre de 2026 y marzo de 2027.
Durante este período disminuyen los caudales de los ríos y cae significativamente la generación de las centrales hidroeléctricas, principal fuente de abastecimiento del sistema eléctrico ecuatoriano.
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, un escenario de estiaje severo podría generar un déficit cercano a 1.300 megavatios (MW).
Si Colombia retoma las exportaciones, ese déficit se reduciría hasta unos 850 MW, gracias a la capacidad de la interconexión eléctrica para suministrar aproximadamente 450 MW.
Ese volumen representa cerca del 10 % de la demanda promedio de electricidad de Ecuador, que oscila entre 4.200 y 4.500 MW.
Según Castañeda, si el Gobierno de Gustavo Petro expide la resolución propuesta, Colombia podría comenzar a exportar electricidad de inmediato. Sin embargo, el panorama cambia a partir de noviembre.
Tradicionalmente,entre septiembre y noviembre Colombia completa el proceso de recuperación de los niveles de sus embalses para afrontar la temporada seca, que normalmente se extiende entre diciembre y marzo.
El riesgo es que el Fenómeno de El Niño reduzca las lluvias precisamente durante esos meses críticos para el almacenamiento de agua.
“En nuestro ciclo hídrico, el problema que tenemos es que en el Fenómeno de El Niño nos disminuyen las lluvias de septiembre a noviembre, que son los meses en los que en Colombia terminamos de recuperar el nivel de los embalses”, explicó Castañeda.
Ante este escenario, Andeg prevé que las plantas termoeléctricas incrementen progresivamente su participación entre agosto y octubre, mientras que desde noviembre operarían a plena capacidad y mantendrían ese nivel hasta mayo de 2027.
Actualmente, los embalses colombianos se encuentran alrededor del 75 % de su capacidad. El objetivo del sector es alcanzar un nivel cercano al 80 % antes de noviembre para contar con un margen suficiente frente a una eventual sequía.
“Veamos cuántos excedentes tenemos. No sabemos qué tan largo o qué tan fuerte será este período de sequía; de eso dependerá que se le pueda vender a Ecuador en ese período”, señaló el dirigente gremial.
MientrasColombia enfrenta el riesgo de menores lluvias y una reducción en la generación hidroeléctrica, Ecuador podría experimentar efectos climáticos diferentes según la región.
En la Costa se esperan temperaturas más elevadas, lo que incrementaría la demanda de electricidad y elevaría el riesgo de sobrecargas en el sistema.
En la Sierra, por el contrario, se prevén lluvias intensas que podrían provocar deslizamientos y afectar infraestructura crítica como postes, redes de transmisión y otras instalaciones eléctricas.
La dependencia ecuatoriana de la energía colombiana quedó en evidencia durante los últimos dos años.
Tras la suspensión de las exportaciones desde Colombia,Ecuador afrontó en 2024 una crisis energética que derivó en cortes de electricidad prolongados hasta noviembre, agravados por un estiaje más intenso de lo previsto y por la insuficiente capacidad de generación termoeléctrica.
Más recientemente, durante el estiaje que concluyó en marzo de 2026, y sin el respaldo de la electricidad colombiana, el Gobierno ecuatoriano tuvo que solicitar a empresas privadas que pusieran en funcionamiento sus propios generadores para ayudar a cubrir el déficit de generación.
En este contexto, la eventual reapertura del comercio eléctrico entre ambos países dependerá menos de decisiones regulatorias y más de la evolución del clima durante los próximos meses. Si el Fenómeno de El Niño reduce las lluvias en Colombia, la prioridad será garantizar el abastecimiento interno antes de destinar excedentes al mercado ecuatoriano.