Selección argentina: el método del cuerpo técnico para saber quiénes están listos para jugar

2026-06-09 20:04:41 - ARGENTINA


KANSAS CITY, Estados Unidos (enviado especial).- Nunca un Mundial había estado tan marcado por los datos. Entre GPS, análisis de video y monitoreos en tiempo real, las decisiones ya no dependen únicamente del ojo de los entrenadores y de las sensaciones de los futbolistas. En la selección argentina, esa revolución tecnológica tiene un papel central por estas horas: revelar si quienes padecen molestias físicas están realmente en condiciones de jugar.

En medio de las especulaciones sobre posibles cambios en la lista, a partir de la baja de Leonardo Balerdi y las situaciones particulares de otros futbolistas que llegan entre algodones al debut del 16 de junio, frente a Argelia en Kansas City, el propio Lionel Scaloni alertó a sus dirigidos sobre uno de los aspectos fundamentales que tendrá en cuenta para tomar decisiones. “No van a poder mentirnos en cuanto a su estado físico. Hoy tenemos los datos que nos dicen la verdad y es muy difícil engañarlos”, explicó el entrenador. En otras palabras: más allá de lo que manifieste el jugador y de la percepción del cuerpo técnico, son los números los que tendrán la última palabra a la hora de discernir quiénes están aptos.

En 2022, Joaquín Correa y Nicolás González fueron dados de baja de la lista cuando Scaloni advirtió en los entrenamientos que ninguno de los dos se encontraba al ciento por ciento de sus posibilidades. Ambos intentaron convencer al entrenador de que estarían disponibles para el inicio del Mundial, pero el director técnico prefirió no correr riesgos y los reemplazó por Thiago Almada y Ángel Correa. Aquella experiencia dejó una enseñanza en el plantel: el entrenador otorga una enorme importancia al aspecto físico -clave para el despliegue y la intensidad que exige su idea de juego- y ningún futbolista tiene garantizado su lugar en la nómina, con la única excepción de Lionel Messi.

Ahora, la situación se repite con varios jugadores que recién comenzaron a trabajar con la pelota y a los que Scaloni empezó a exigir físicamente para definir tanto quién ocupará el lugar que dejó Balerdi como con quiénes podrá contar para el estreno en el torneo. En ese contexto, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina Lucero y Nicolás Paz ya participaron en prácticas de fútbol junto al resto del grupo, pero Leandro Paredes apenas fue parte de los minutos finales del ensayo del lunes y sigue siendo una de las principales incógnitas. A su vez, Julián Alvarez procura recuperar su mejor forma física luego de sufrir un esguince en el tobillo derecho.

Con apenas una práctica a la par de sus compañeros, Montiel se disponía a ser titular este martes frente a Islandia, una prueba clave para evaluar su respuesta física. En cambio, al mediocampista de Boca no se lo tenía en cuenta para el amistoso y se espera que se reintegre plenamente recién hacia fines de esta semana, por lo que el cuerpo técnico analiza seriamente la posibilidad de sumar otro volante central.

En ese contexto, los GPS y otros sistemas de monitoreo serán determinantes para despejar las dudas que todavía persisten en el plantel. Durante el año, el equipo de preparadores físicos de la selección, encabezado por Luis Martín, utiliza estas herramientas en los entrenamientos y cruza la información con sus pares de los clubes en los que se desempeñan los futbolistas. Para Martín, lo más importante sigue siendo observar cómo responden los jugadores en el campo, pero la tecnología ocupa un lugar cada vez más relevante para administrar las cargas de trabajo y reducir el riesgo de lesiones. Entre las variables que monitorean aparecen la distancia recorrida, la distancia relativa por minuto, las aceleraciones, las desaceleraciones, los sprints y las velocidades máximas. Sin embargo, cuando se trata de evaluar a alguien que regresa de una lesión, entran en juego otros parámetros, que, como advirtió Scaloni, dejan poco margen para disimular una molestia.

En la selección, el encargado de controlar esta información es Juan Temone, el preparador físico alterno que, junto a Martín, fue uno de los enviados a Kansas City para buscar alojamientos y sigue de cerca cada una de las prácticas del plantel.

En 2022, ese trabajo era realizado por Rodrigo Barrios, que luego de la consagración en Qatar se unió al cuerpo técnico de Esteban Solari (ahora en clubes). Aquella vez, por ejemplo, el GPS fue fundamental para constatar si Rodrigo De Paul estaba en condiciones de jugar contra Países Bajos, por los cuartos de final del Mundial, ya que había sufrido un desgarro a muy pocos días del partido. El volante contó que Martín fue a visitarlo a su habitación y le indicó qué valores debía cumplir en el entrenamiento para ser incluido. Los alcanzó y jugó, a pesar de que le recomendaban entre 10 y 15 días de recuperación; claro que la historia también puede darse al revés.

Que los registros todavía estén por debajo de los estándares habituales de ese futbolista es una señal de que aún no recuperó plenamente su condición física. Por eso, más allá de las ganas de jugar y de la importancia del partido, los números muestran si ya está listo para volver a competir.

En los casos de los futbolistas que intentan dejar atrás una lesión, el cuerpo técnico se apoyará en otras variables para conocer si están en condiciones de pelear por un lugar ante Argelia e incluso de sostener su espacio en la lista. Cuando el futbolista todavía no recuperó totalmente la confianza en la zona afectada, inconscientemente suele descargar más peso sobre una pierna que sobre la otra. En ese caso se considera que si presenta una asimetría superior al 15%, está haciendo más fuerza con una pierna que con la otra. Entonces, lo que se procura en las pruebas es que alcance velocidades altas -más de 25 kilómetros por hora-, las sostenga durante al menos tres segundos y acelere y desacelere con normalidad. Si evita llegar a esos registros o los mantiene durante menos tiempo que antes de lesionarse, hay un indicio de que todavía está cuidándose.

Entre las tecnologías que se suele utilizarse para este tipo de controles aparece VALD, o Vertical Assessment of Landing Dynamics (Evaluación Vertical de la Dinámica de Aterrizaje). Se trata de dos pequeñas superficies rectangulares sobre las cuales el jugador debe saltar con un pie en cada una. Con un simple movimiento se puede medir la capacidad de frenado, la potencia, la explosividad, la fatiga neuromuscular y las asimetrías entre piernas. Y detectar si todavía existe un déficit físico aunque el futbolista no tenga dolor.

En definitiva, detrás de cada decisión sobre Montiel, Paredes o el eventual reemplazante de Balerdi, habrá mucho más que una observación a simple vista. Porque los datos también juegan, y rara vez se equivocan.

Fuente: google.com