A los pocos minutos del final del épico triunfo 2-1 de la Argentina ante Inglaterra en Atlanta, por las semifinales del Mundial, un puñado de futbolistas de la selección nacional, sobre todo el mediocampista Giovani Lo Celso, colocaron sobre el césped una bandera blanca con letras negras que decía, contundente: "Las Malvinas son argentinas".
Si bien en los días previos al partido, el propio entrenador albiceleste, Lionel Scaloni, se encargó de bajar la tensión, diciendo que sólo se trataría de un encuentro de fútbol, internamente muchos jugadores lo vivieron con otros condimentos. Y quedó demostrado en el mensaje que dieron algunos jugadores, a través de la bandera colocada en una de las áreas.
Las autoridades estadounidenses habían catalogado al partido de alto riesgo. En una reunión celebrada el lunes pasado en Virginia, se resolvió un fuerte operativo de seguridad con más de 1600 efectivos en los alrededores y dentro del Mercedes Benz Stadium. La FIFA y las fuerzas federales y estatales de seguridad advirtieron sobre cualquier mensaje de odio o político entre los aficionados. Incluso la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, remarcó que quienes lleven banderas o remeras con inscripciones referidas a Malvinas no podrán ingresar.
La funcionaria libertaria les había anticipado, además, a los hinchas argentinos que estaría "prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial". Y cuando le consultaron a Monteoliva qué pasaría específicamente con las banderas o camisetas sobre las islas Malvinas, respondió que "cualquiera que entre con un mensaje de contenido político o provocación racial o religiosa no podrá ingresar. Es muy importante tenerlo en cuenta". Y fue más allá: "Las Malvinas son argentinas es un mensaje político".
A partir de ello, la agencia británica Reuters se hizo eco de las declaraciones de Monteoliva y publicó que los hinchas de la selección nacional no podrían llevar banderas con las islas que fueron motivo de la guerra de 1982. Sin embargo, una vez terminado el partido y luego de que los jugadores de la selección desplegaran la bandera sobre el pasto en uno de los extremos del estadio, en las tribunas surgieron rápidamente otros trapos con inscripciones sobre Malvinas.
Un buen rato después del partido, en declaraciones a Telefé, la periodista Sofía Martínez le mencionó a Leandro Paredes la situación de la bandera en el campo de juego y el capitán de Boca Juniors dijo: "Y siempre serán argentinas...".
En la misma línea y ante el mismo medio, Lautaro Martínez, autor del segundo gol nacional ante Inglaterra, dijo: "Obviamente que es una cosa que pasó hace muchísimos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera".
La acción de los jugadores argentinos no pasó inadvertida. En los medios británicos se hicieron eco. Por ejemplo, en el portal de The Sun, que titularon: "Arrogancia argentina". Y apuntaron: "Indignación por la celebración de los jugadores argentinos con un cartel que dice 'Las Malvinas son argentinas' tras eliminar a Inglaterra en el Mundial".
"Los jugadores argentinos celebraron su victoria en la semifinal del Mundial contra Inglaterra mostrando una pancarta repugnante que reivindicaba las Islas Malvinas (...) También se pudo ver a aficionados exaltados ondeando el deplorable cartel que reivindica la soberanía de las islas británicas", publicó el medio británico.