Hoy, 25 de febrero de 2026, el calendario nos recuerda una página imborrable de nuestra historia. En un dÃa como hoy, 25 de febrero de 1778, en la pequeña misión de Yapeyú, nació un hombre destinado a ser mucho más que un nombre en los libros: José Francisco de San MartÃn y Matorras, el hijo del pueblo que luchó por la libertad de todos.
Padre augusto del pueblo argentino, gloria sin mácula, su destino fue forjado en el crisol de ideales y sacrificios. Donde la rodela de su sable tocó la tierra, los pueblos hallaron su despertar. Allà donde el acero de su corvo brilló, germinaron libertades que nadie podrÃa extinguir.
San MartÃn fue yunque y martillo en la fragua de la historia: ejemplo de soldado, ciudadano sin ego poseÃÂa todo y eligió no querer nada. La austeridad fue su sino. Renunció a honores, riquezas y poder, porque sabÃa que solo la libertad tenÃa valor eterno.
Sacrificó su vida familiar en el fuego de la epopeya libertadora. Cruzó los Andes, venció en las cumbres y fundó la libertad en cada valle de Sudamérica. Cuando su misión estuvo cumplida, descendió al llano y, con humildad, prefirió el silencio del exilio antes que mancillar su espada por mezquinas causas polÃticas.
Europa fue testigo de sus años crepusculares: un hombre lejos de su tierra, sin rencores, sin odios, viviendo con la serenidad de quien sabe que su causa es justa. Su causa — la Libertad, la Independencia y la autodeterminación de los pueblos bajo su mando.
Murió rodeado de pocos, con el recuerdo ardiente de su Patria anhelada, y su Sable Corvo — sÃmbolo imperecedero — sigue brillando, porque nunca se manchó con sangre de compatriotas.
Un 25 de febrero de 1778, hace ya 248 años, fue traÃdo al mundo por mujer, Doña Gregoria Matorras, para ser ungido por su propio destino de grandeza.
Hoy celebramos su cumpleaños número 248.
¡Feliz cumpleaños, mi General! 🫡